Lenguaje del casi > algo
Realmente no logro entender por qué sus manos insisten en rastrear el mapa exacto de mis suspiros, ni cómo es posible que él, con esa precisión quirúrgica en el vocabulario, se las ingenie siempre para capturar mi atención. ¿Por qué yo? Quizás sea por mi esencia, por mi peligrosa vulnerabilidad o por esa sonrisa que él sabe cómo desarmar.
Es el arquetipo clásico del depredador emocional, el típico chico malo que sabés de antemano que te va a pulverizar la psiquis, y aun así, con una consciencia macabra, te empujás al abismo. Estás dispuesta a dar el salto aunque el final sea previsible: con las alas hechas jirones, las manos manchadas de sangre y el alma tan seca que ya no le queda una sola gota de sed para intentar, jamás, otro amor igual.