¡La hoja que acompaña! 🖤
¿Qué vas a saber de soledad si nunca dibujaste solo para evitarla? Pregunta Sin responder
Pensamiento
¡La hoja que acompaña! 🖤
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¿Qué vas a saber de soledad si nunca te pusiste a dibujar solo para evitarla?
Si nunca te sentaste frente a una hoja en blanco con la intención de mantener tu mente ocupada, porque sabías que, en cuanto dejaras de hacer algo, todos esos pensamientos que llevabas intentando ignorar volverían a hacer ruido.
Quizá nunca entendiste por qué alguien podía pasar horas dibujando sin darse cuenta de cuánto tiempo había transcurrido. Desde afuera parece un simple pasatiempo, una manera de entretenerse o una habilidad que se practica por gusto. Pero hay personas que encuentran en el dibujo algo mucho más profundo: un lugar al que pueden escapar cuando el mundo de afuera se vuelve demasiado difícil de soportar.
Porque a veces no dibujas porque tengas una idea maravillosa que quieras plasmar. Dibujas porque no sabes qué más hacer con todo lo que sientes. Porque hay días en los que hablar con alguien parece imposible, explicar lo que te pasa resulta agotador y fingir que estás bien requiere una energía que simplemente ya no tienes.
Entonces tomas un lápiz.
Empiezas con una línea, después otra, corriges un trazo, agregas detalles y, poco a poco, el ruido de tu cabeza parece bajar de volumen. Por un momento, dejas de pensar en las personas que se alejaron, en las conversaciones que nunca ocurrieron y en todas esas cosas que te duelen, pero que no sabes cómo contarle a nadie.
Y sin darte cuenta, la hoja se convierte en compañía.
Quizá no puede abrazarte, no puede preguntarte cómo estás ni decirte que todo va a estar bien. Pero te permite permanecer ahí, contigo mismo, sin tener que explicar absolutamente nada. Puedes dibujar durante horas y, aunque al final termines con una creación imperfecta, al menos hubo un momento en el que tu mente encontró un poco de descanso.
Lo más triste es que, a veces, cuando alguien te pregunta por qué dibujas tanto, ni siquiera sabes qué responder. Dices que te gusta, que te entretiene o que simplemente no tenías nada más que hacer. Porque explicar que dibujas para no sentirte tan solo, que necesitas mantener las manos ocupadas para que los pensamientos no te consuman, puede resultar mucho más difícil que guardar silencio.
Y quizá nadie llegue a saber cuántas veces un dibujo te acompañó en una noche difícil, cuántas veces te ayudó a atravesar una tarde en la que no querías hablar con nadie o cuántas emociones terminaste escondiendo entre trazos que los demás solo vieron como arte.
Pero hay algo que me gustaría que recordaras: no tienes que avergonzarte de haber encontrado refugio en algo tan sencillo. Cada persona aprende a sobrevivir a sus días difíciles como puede, y si alguna vez un lápiz y una hoja te ayudaron a sentirte un poquito menos solo, eso también tiene valor.
Solo recuerda que mereces encontrar compañía también fuera de esa hoja, personas con las que puedas hablar sin miedo y espacios donde no tengas que esconder lo que sientes detrás de una sonrisa.
Porque a veces no dibujamos para crear algo bonito; dibujamos para encontrar un poquito de paz en medio de todo lo que nos duele. Y quizá el dibujo más importante no sea el que terminamos, sino ese que nos ayudó a atravesar una noche en la que, de alguna manera, necesitábamos sentir que no estábamos completamente solos. 🎨🖤
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