¿qué pasó que decidiste escribir esto ahora? digo, la percepción sobre eso que nombrás al final no aparece un día de la nada.
QUE NO TE FALTE LA COSA Sensible
De chicos no le dábamos bola; la cosa era un asunto de señores grandes, una de esas sombras que habitaban el estudio o el fondo de los portafolios. Pero uno crece, y la inocencia se va empañando con esa apatía que dejan los años, hasta que un día comprendés que la cosa es el gran motor, el engranaje que aceita el mundo o lo clava en seco, según como caiga la moneda sobre el mármol.
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Pensamiento
¿qué pasó que decidiste escribir esto ahora? digo, la percepción sobre eso que nombrás al final no aparece un día de la nada.
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QUE NO TE FALTE LA COSA
De chicos no le dábamos bola; la cosa era un asunto de señores grandes, una de esas sombras que habitaban el estudio o el fondo de los portafolios. Pero uno crece, y la inocencia se va empañando con esa apatía que dejan los años, hasta que un día comprendés que la cosa es el gran motor, el engranaje que aceita el mundo o lo clava en seco, según como caiga la moneda sobre el mármol. En casa, digamos, la cosa no sobraba pero se dejaba ver; en otras casas era un fantasma ausente, un hueco en la mesa, y en algunas —por un azar que siempre nos pareció obsceno—, la cosa rebalsaba hasta inundar los pasillos.
Es un aprendizaje amargo ver cómo la cosa se vuelve el andamio de los días, el pegamento de relaciones que ya no tienen dónde sostenerse. Ver que por su falta se levantan muros en la cena, que por su falta se discute hasta el agotamiento. Uno siente, casi con asco, que la cosa reemplaza los gestos, que justifica las bajezas, que nunca se tiene suficiente y que, al final, es un agua que se escurre entre los dedos. Se sufre por la cosa, se llora en su nombre, se miente con una precisión quirúrgica y hasta se cambia la cara, la voz y el alma por la cosa.
¿Te aclaro algo? Sé qué nombre le pusiste a la cosa mientras leías. Estás pensando en el dinero, en ese sucio papel que va y viene. Pero te equivocaste de bolsillo. La cosa de la que te hablo, la que nos está matando de hambre ahora mismo, es el amor.
Thoughts
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Permalinkme interesa cómo armas todo sobre ausencias y fantasmas antes de nombrar. es como si la cosa existiera antes de ponerle nombre, y cuando lo escribís la segunda parte gana peso.
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Permalink¿qué pasó que decidiste escribir esto ahora? digo, la percepción sobre eso que nombrás al final no aparece un día de la nada.
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Permalink¿Notaste que no hablabas de dinero? El texto jugaba con que lo pienses pero tenía pistas de que era otra cosa.
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Permalinklo que salva esto es que no nos decís cómo sentir, nos dejás el camino para llegar solos al final.
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Permalinkeso de que de chicos no le dábamos bola y después se convierte en todo... me pasó exactamente así con otras cosas, pero vos lo escribiste para el amor y pegó.