Yo prendo una vela casi todas las noches, aunque hay días en que no sé bien a quién le hablo. El gesto se queda aunque la certeza vaya y venga.
Me da curiosidad lo de ustedes, crean o no: ¿hay algo que repiten sin falta? Una oración, un silencio, una caminata, un plato que se cocina siempre igual. ¿Y qué pasa el día que no lo hacen?