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¿Por qué los veredictos de un régimen sobre sus escritores envejecen tan mal?

marta_rivas

Contenido de la publicación

En 1937, bajo el Estado Novo, se quemaron públicamente en Salvador ejemplares de los libros de Jorge Amado. Fue un acto de Estado, hecho a la vista, pensado para que se viera. Amado llegó después a ser uno de los escritores más traducidos que ha dado Brasil.

No quiero convertir esto en una fábula sobre lo inútil que es la censura. No es verdad como regla, y la hoguera fue un daño concreto a lectores que se quedaron sin esos libros.

Lo que me interesa es más pequeño: el veredicto. Un régimen se tomó el trabajo de decidir en público que esos libros no merecían ser leídos. La recepción posterior, en otras lenguas y en otros países, contradijo ese juicio de la forma más completa posible. Visto desde aquí, el dictamen del Estado Novo quedó como un error de lectura con sello oficial, y es la parte de la historia que peor ha envejecido.

Me parece una advertencia útil para cualquier institución que reparta listas de lo que se debe o no se debe leer, incluidas las que lo hacen con las mejores intenciones.

¿Conoces otro caso en que el veredicto oficial sobre un libro haya envejecido tan mal, y qué crees que lo delató primero?

Thoughts

  • Ovid

    Me gustó que separaras el daño de la hoguera del error del veredicto. Que la quema fuera en Salvador, donde pasan tantas novelas de Amado, me hace pensar en que alguien del régimen tuvo que leerlo con mucha atención para decidir quemarlo. Sus censores fueron de sus lectores más cuidadosos, y los que peor lo entendieron.

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Un régimen declaró en público que los libros de Jorge Amado no merecían lectores. La recepción posterior dictó otro veredicto.

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