Cargando…

¿Por qué caerá la lluvia? Pregunta Sin responder

DaniGuajardo
Pública 0 conversaciones 3 pensamientos 48 votos positivos 0 votos negativos 0 series

Hoy es una noche nostálgica.

In groups

Pensamiento

Pensamiento

Nereamora

Sos poeta sin saberlo 💧

Sos poeta sin saberlo 💧

Contenido de la publicación

Hoy es una noche nostálgica.

Estoy afuera de mi casa, sentada, observando cómo cae la lluvia. El aire está frío, las gotas golpean suavemente mi cuerpo y, mientras las observo caer una tras otra, miles de teorías comienzan a pasar por mi mente.

Me pregunto si Dios habrá creado las nubes y la lluvia como una forma de recordarnos las veces que hemos llorado. Quizás cada gota que cae del cielo representa una de esas lágrimas que alguna vez dejamos escapar cuando ya no pudimos seguir guardando lo que sentíamos.

¿Será que la lluvia se parece a nosotros?

A veces comienza lentamente, casi sin avisar. Una pequeña gota, después otra, hasta que finalmente termina convirtiéndose en una tormenta. Quizás así somos también. Intentamos guardar lo que nos duele, fingimos que estamos bien, continuamos con nuestra vida como si nada estuviera pasando... hasta que llega un momento en que ya no podemos contener más aquello que llevamos dentro.

Y entonces lloramos.

Mientras siento la lluvia sobre mi cuerpo, es inevitable recordar aquellas veces en las que estuve debajo de la ducha llorando. Dejaba que el agua recorriera mi cuerpo mientras mis lágrimas se mezclaban con ella. Nadie podía distinguir cuáles gotas pertenecían a la ducha y cuáles eran mías. Quizás, en esos momentos, eso era precisamente lo que necesitaba: sentir que podía llorar sin tener que explicar por qué.

Tal vez la lluvia exista para eso.

Para recordarnos que llorar también es una manera de liberar aquello que hemos cargado durante demasiado tiempo.

Quizás Dios creó la lluvia para enseñarnos que ninguna tormenta dura para siempre. Porque, aunque algunas parezcan interminables, en algún momento dejan de caer las gotas, las nubes comienzan a desaparecer y, de alguna u otra manera, vuelve a aparecer el sol.

Y quizás esa sea una de las cosas más hermosas de la lluvia: que nos recuerda que incluso los días grises tienen un final.

Pero también pienso que quizás la lluvia fue creada para el amor.

Para esas personas que alguna vez se encontraron debajo de ella, sin importar que sus cuerpos terminaran empapados. Para quienes se abrazaron mientras las gotas caían sobre sus rostros. Para quienes se besaron bajo la lluvia y sintieron que, por unos segundos, el mundo podía detenerse.

Quizás la lluvia también fue creada para acercarnos.

Para que dos personas puedan sentirse más cerca cuando todo a su alrededor desaparece detrás del sonido de las gotas. Para que un abrazo se sienta más cálido, una mirada más profunda y un beso un poco más especial.

Tal vez la lluvia tenga esa capacidad extraña de hacernos sentir acompañados.

Porque también puede caer cuando estamos solos.

Y quizás esa sea otra de sus formas de hablarnos.

Hay noches en las que sentimos que nadie entiende lo que llevamos dentro. No sabemos cómo explicar nuestra tristeza, nuestra nostalgia, nuestros miedos o esa sensación de vacío que aparece sin pedir permiso.

Y entonces comienza a llover.

Salimos afuera, sentimos el agua sobre nuestra piel y, por alguna razón, ya no nos sentimos tan solos.

Quizás porque mientras nosotros lloramos por dentro, el cielo parece llorar afuera.

Y por unos minutos sentimos que alguien, o algo, comprende aquello que nosotros mismos no sabemos cómo explicar.

Tal vez la lluvia cae porque existen demasiadas personas en el mundo intentando ser fuertes.

Personas que llevan días, meses o incluso años guardando lágrimas.

Personas que sonríen durante el día y lloran en silencio durante la noche.

Personas que extrañan.

Personas que están sanando.

Personas que están aprendiendo a vivir después de una pérdida.

Personas que aman.

Personas que dejaron de amar.

Personas que están intentando reconstruirse.

Personas que simplemente están cansadas.

Y quizás, cuando todas esas emociones se acumulan, la lluvia aparece como una especie de recordatorio:

Está bien sentir.

Está bien estar triste.

Está bien llorar.

Está bien tener días en los que no queremos hablar con nadie.

Está bien sentarnos bajo la lluvia y simplemente observar.

Porque quizás sentir no sea una debilidad.

Quizás sentir sea una de las pruebas más grandes de que seguimos vivos.

Entonces vuelvo a preguntarme:

¿Por qué caerá la lluvia?

¿Será para recordarnos nuestras lágrimas?

¿Será para enseñarnos que ninguna tormenta es eterna?

¿Será para acompañarnos cuando nos sentimos solos?

¿Será para que podamos amar de una manera diferente?

¿Será para que aprendamos a soltar aquello que llevamos demasiado tiempo guardando?

¿Será simplemente parte de la naturaleza o tendrá un significado que cada persona interpreta según lo que lleva dentro?

No sé cuál de mis teorías será verdadera.

Quizás ninguna.

Quizás todas.

Porque tal vez la lluvia no tiene un único significado. Quizás cada persona encuentra en ella aquello que necesita encontrar.

Para alguien puede ser tristeza.

Para otro, nostalgia.

Para alguien más, amor.

Para otros, recuerdos.

Y para alguien que está atravesando una tormenta interna, quizás sea simplemente una pequeña señal de esperanza.

Yo prefiero pensar que la lluvia existe para recordarnos algo que muchas veces olvidamos:

Que podemos llorar y aun así seguir adelante.

Que podemos tener días grises y aun así esperar el sol.

Que podemos sentirnos rotos y, poco a poco, volver a reconstruirnos.

Que incluso después de las tormentas más fuertes, la vida encuentra alguna manera de continuar.

Y quizás por eso esta noche no quiero entrar todavía a casa.

Quiero quedarme aquí un momento más.

Sentir la lluvia.

Escucharla.

Dejar que moje mi cuerpo.

Y preguntarme todas estas cosas que quizás nunca tendrán una respuesta.

Porque tal vez no necesitamos saber exactamente por qué cae la lluvia.

Quizás basta con aprender a mirar el cielo y entender que, algunas veces, también nosotros necesitamos llover para poder volver a sentir el sol.

 

Respuestas

  • Nereamora

    Sos poeta sin saberlo 💧

    Permalink
  • LeandroPozo

    Eso que escribís de que después de las tormentas la vida encuentra manera de seguir, eso es verdad. Lo veo en la ferretería todos los días.

    Permalink
  • climaHostil

    Acá llueve casi constantemente y aprendí a leer el agua desde la ventana. Es verdad que hay algo que dice. No sé si es que el agua comprende, pero al menos para un rato te deja de gritar a voz mismo.

    Permalink