PLEGARIA
Lo vi el domingo de ramos. Llegó en un borrico a Jerusalén y la gente lo aclamaba y lo aplaudia. Llegó el elegido, llegó el rey de reyes. Fue a Betania, regresó, predicó. Todos lo adoraban, lo seguin multitudes. Hizo milagrso: levantó muertos, hizo ver a los ciegos, multiplicó el pan en vino, trajo esperanza y amor a la humanidad doliente. Luego, llegó en carruaje oscuro el espectro de la traición, hermana bastarda de la mentira, la injuria y la calumnia. Y todoslo vendieron, lo abandonaron, lo acusaron, lo enjuiciaron. el viernes subía todo sangre, cruz a la espalda, espinas, látigo, monte de los olivos, lágrimas y dolor de madre. En el cruce del camino, cuando levantó la triste mirada, lo vi nuevamente. Ya era un fantasma; el brillo suplicante de sus ojos me recorrió el cuerpo y sentí el escalofrio de la injusticia, la incomprensión, el odio y la crueldad humana. Lo demás, fueron mrtillos, clavos, sal en labios, lanza en el costado y un llanto, un lamento, un quejido, casi un susurro. Padre, por qué me has abandonado...