PISANDO EL FUEGO
Llega de pronto y arrasa con todo,
me aturde,
me sacude,
me estremece.
Sé despierta en el caos
demorando aquellos cimientos,
que en la arena construí.
No tiene voz,
pero grita... grita
aquí dentro
insistiendo que la deje salir.
Todo lo rompe,
todo lo quiebra.
Ya no puede permanecer ahí,
no cabe en el pasado,
no gime ante el futuro.
Vive en un tiempo,
sin tiempos...
Eterna alma mía,
hoy, te dejo salir.
Bailo en la tormenta,
descalza piso el fuego.
Tengo alas que se agitan,
provocando al viento,
para que se lleve las cenizas
de aquella que murió.
Mi alma,
sí, mi alma tiene razón,
no tengo miedo
cuando se quién soy.