Saltar al contenido
Cargando…

PARECÍA AMOR

DiegoEdu041200
Pública 0 conversaciones 0 pensamientos 1 voto positivo 0 votos negativos 0 series

En un jardín donde el alba

In groups

Contenido de la publicación

En un jardín donde el alba

bordaba lágrimas de rocío,

vivían dos claveles enamorados:

él, rojo como un latido;

ella, blanca como un suspiro.

Él la amaba sin medida,

sin promesas, sin condición;

ella lo amaba todavía,

pero comenzó a mirar

con los ojos lo que antes miraba con el corazón.

Hasta que llegó una rosa.

Bella como una mentira,

perfecta como una tentación,

con pétalos de poesía

y espinas de contradicción.

—¡Qué hermosa! —dijo la clavel.

—¡Qué peligrosa! —dijo el viento.

Pero ella solo escuchó la belleza

y no quiso escuchar el consejo.

Porque hay flores que enamoran por los ojos

y flores que permanecen por el alma;

unas ofrecen su perfume,

otras ofrecen su calma.

Y la clavel, por mirar la rosa,

dejó de mirar al clavel.

Quiso una flor por sus pétalos

y perdió un amor por sus espinas.

Qué ironía tan hermosa:

buscó una rosa para adornar su vida

y terminó deshojando su alegría.

Se acercó.

La rosa sonrió con sus pétalos.

La clavel extendió sus hojas

y quiso tocar aquel cielo de colores.

Entonces...

¡Ay!

Una espina le recordó

que no todo lo bello es bueno,

ni todo lo bueno parece bello.

Lloró.

Pero no lloró por la herida.

Lloró por descubrir

que había dejado un amor sin espinas

por perseguir una belleza que sí las tenía.

Volvió al lugar donde estaba su clavel.

—Perdóname —susurró—.

Me fui detrás de una flor

porque pensé que su belleza era amor.

El clavel la miró.

—No confundas amor con flor —respondió—.

Una flor puede marchitarse;

el amor, si es verdadero, puede florecer.

Ella lloró.

Él también.

Porque a veces dos lágrimas dicen lo mismo,

pero no significan igual:

una llora por haber perdido,

la otra por haber sido perdida.

—Te quise —dijo él.

—¿Y ya no?

—Te quise tanto

que aprendí a quererte lejos.

Ella bajó la mirada.

—Entonces… ¿ya no hay lugar para mí?

—Lugar sí.

Lo que ya no queda

es el mismo lugar.

Y el jardín guardó silencio.

La rosa seguía siendo hermosa.

El clavel seguía siendo sincero.

Y ella comprendió aquella tarde

la diferencia entre parecer y ser:

La rosa parecía amor

porque era hermosa.

El clavel era amor

aunque no pareciera extraordinario.

Porque hay flores que tienen espinas

y amores que tienen heridas.

Hay bellezas que se miran

y bellezas que se sienten.

Y hay quienes buscan una rosa

para descubrir demasiado tarde

que ya tenían un jardín.

Ella quiso la flor más bella

y perdió al que la hacía florecer.

Porque no siempre quien más embellece la mirada

es quien más embellece la vida.

Y porque, a veces,

por querer una rosa,

uno termina perdiendo su rosa.

La quiso por bella;

la perdió por bella.

Porque quiso ver la flor

y dejó de ver el amor.

Related posts

  • Uno más

    Triste saber que en mi no tienes interés, que solo era una opción, un juego y nada más, no pase de ser nada para ti, por más que te di no fue suficiente, nada basto para ganarme tu amor, mi mente…

  • Otra noche más #49

    El ruido del silencio, el caos de la calma, otra noche más que no estás aquí en mi cama. Pocas respuestas, muchas preguntas, hubiera preferido que no te fueras nunca

  • A mi lado #43

    Recuerdo ese día, la arena, las olas, tu risa y mis bromas. Recuerdo lo hablado, cómo conectamos

  • "ATREVETE A AMARME"

    Invítame una noche compartamos una copa dejemos que el tiempo corra y las cosas vengan solas que las miradas enredadas bailen su propia danza y el ego se sorprenda cuando se acerquen nuestras almas…

  • "UN AMOR COMO ESTE"

    Un amor como este nunca sentí es tan bello amarte y vivir. Saber que alguien siempre está y te llena el vacío como nadie lo hará que te devuelve la fe y el sentido y vale la pena vivirlo. un amor…

  • AMOR FINGIDO

    AMOR FINGIDO

  • VOLVER O NO

    VOLVER O NO?

  • Y tú...

    Y tú... Que extraño, las cosas que extraño... El perfume de tu piel mesida en el baño La soledad que dejabas en la toalla Cuando te desprendias de ella Es un martirio, un fragil delirio Que hay…