Es odio lo que siento, o eso presiento,
cuando escucho estorbos que parecen del tamaño de escombros
que caen en mis hombros,
tan pesados como estúpidos y pasados están de sus escrúpulos,
no saben nada cierto,
se inventan cuentos para hacerme quedar mal,
pero mal ya estoy,
solo suman para que sus sumos suban sin más,
los odio tanto, digo,
pero en realidad no siento nada,
no me dan ganas ni de gritar, ni esforzar, ni de tratar,
aun cuando de la nada intentan ayudar,
o eso le intentan apodar,
no sé a qué quieren jugar,
pero el gusto no les voy a dar,
me prefiero ahogar antes que sus manos estrechar,
me ciega el odio,
pero ya me cansé de tratar con tanto podrío,
por eso los odio o eso intento interpretar