Nadie está preparado para eso. Eso que decís al final es lo que cuenta.
No supe cómo despedirme de ti...
Hoy se cumplen 4 meses desde la última vez que tomé tu mano por última vez. 4 meses en los que sigo sientiendo que hago parte de un sueño del que aún no logro despertar.
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Nadie está preparado para eso. Eso que decís al final es lo que cuenta.
Contenido de la publicación
Hoy se cumplen 4 meses desde la última vez que tomé tu mano por última vez. 4 meses en los que sigo sientiendo que hago parte de un sueño del que aún no logro despertar.
El mensaje que nunca quise que llegara...hoy es una realidad.
Lo que vivimos por casi 30 años hoy solo está en mi memoria. Al igual que tu voz, tu ropa, tu olor...y sí, supongo que extrañarte de por vida es el costo del privilegio de haber sido tu nieta.
Ya nada es como antes desde que te fuiste. Ahora llego a casa y te veo en un portaretrato con una vela encendida, cuando antes te veía sentado en el sofá tomando tu taza de café. Aún me sé de memoria tu sonrisa, tus ojos y tu voz. Y aunque siento algunos días que me estoy curando, siento que me rompo de nuevo. Me levanto con la sensación de que la vida sigue...pero de repente algo me toca el alma de manera inesperada: una canción, una fotografía, un "jovencita" y entonces me desplomo de nuevo.
Hoy reconozco que mi duelo no fue vestirme de negro ni verte en un ataúd. Fue todo lo que vino después...Extrañarte en silencio, recordarte cada día y hablarte como si aún pudieras escucharme. Tu ausencia me empuja a buscarte y termino hallándote en todo. Porque tu partida me enseñó que la vida tenía más maneras de doler. Comprendí que cada persona es única y que todos los vacíos son diferentes y que hay despedidas que a pesar de todo no se olvidan.
Todos dicen que ya te fuiste, pero yo sé que no del todo...lo sé porque te quedaste donde más duele: en mi corazón. En ese lugar donde tus recuerdos sacan lágrimas y otras veces sonrisas, donde tu silencio pesa y duele. Aprender a vivir sin ti es una de las lecciones más difíciles que me ha tocado vivir. No supe cómo despedirme de ti, y aunque hubiera podido...creo que igual me dolería. Porque no hay palabras que hagan menos dura tu ausencia, ni abrazos que preparen el corazón para perder a alguien que amas.
Aún sigo creyendo que en algún momento volverás a casa, que escucharé tus pasos, tu voz llenando los espacios vacíos y tu voz llamándome como siempre...porque la verdad, nadie me preparó para decirte adiós, ni para el silencio donde antes cabía tu voz. Nadie me preparó para vivir con la mitad del corazón, ni para descubrir que hay perfumes capaces de partirte el pecho en dos.
El tiempo no cura, pero con él entendí que te volviste paisaje, que eres parte del aire. Aprendí a sentirte sin tocarte, a leerte en las señales, a encontrarte en todo lo que elijo amar, y también, en todo lo que tú amaste. Y aunque nunca deje de extrañarte...sigo...porque siempre me enseñaste que rendirse no es una opción. Y donde quiera que estés...ojalá te llegue con el viento el doble del amor que me supiste dar...hasta el día que nos toque volvernos a encontrar.
Sigue soñando bonito, te extraño.
Thoughts
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PermalinkNo creo que tengas que hacer nada con eso. La extrañas porque fue importante. Que siga siendo importante es lo que demuestra que estuvo.
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PermalinkNadie está preparado para eso. Eso que decís al final es lo que cuenta.
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PermalinkLo que escribís sobre encontrarla en todo, en el aire, en lo que elegís amar: eso me pasó. Yo también dejé de buscarla en un lugar solo.
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PermalinkMi abuelo fue lo que sostuvo la casa. Hace tres años me pasó eso y la cocina sigue oliendo a él cuando llueve.
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PermalinkAprendí a sentirte sin tocarte, a leerte en las señales, a encontrarte en todo lo que elijo amar, y también, en todo lo que tú amaste. Que hermosa despedida y cuanto amor que le profesabas a tu abuelito, mis mas sinceras condolencias. Sé lo que se siente, es verdad el tiempo no cura, solo uno aprende a convivir con el dolor, manteniendo vivo su recuerdo. El amor y la huella que nos dejó, nunca mueren.