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Midnight in Paris - El peligro de enamorarse de un tiempo que ya no existe

rodrigosegade1000
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Hay algo muy tentador en pensar que nacimos en la época equivocada. Que antes todo era mejor, que las películas eran mejores, que los escritores eran más interesantes, que la gente se enamoraba de…

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mcastro71

Home, eso del pasado editado lo veo en cada velatorio. La familia pasa dos días contando un difunto que se parece poco al que yo conocía de verlo venir a por el pan. Nadie miente ahí. Lo aburrido no se cuenta y ya.

Home, eso del pasado editado lo veo en cada velatorio. La familia pasa dos días contando un difunto que se parece poco al que yo conocía de verlo venir a por el pan. Nadie miente ahí. Lo aburrido no se cuenta y ya.

Contenido de la publicación

Hay algo muy tentador en pensar que nacimos en la época equivocada. Que antes todo era mejor, que las películas eran mejores, que los escritores eran más interesantes, que la gente se enamoraba de otra manera, que había una autenticidad que hoy se perdió en algún lugar del camino. Es una fantasía bastante cómoda porque tiene una ventaja enorme: el pasado ya terminó. No hay incertidumbre, no hay decisiones pendientes, no hay que preguntarse qué va a pasar.

Uno puede mirar hacia atrás y construir una versión perfecta de algo que, mientras estaba sucediendo, probablemente tampoco era tan perfecto. Midnight in Paris parte justamente de esa idea y la convierte en una de las películas más lindas que hizo Woody Allen sobre la nostalgia, el deseo y esa costumbre tan humana de creer que la felicidad siempre está en otro lugar.

Gil está convencido de que nació en la época equivocada. Está en París, pero no termina de estar ahí. Camina por sus calles imaginando otra ciudad, otra vida y, sobre todo, otro tiempo, tiene esa sensación de que si hubiera nacido unas décadas antes todo habría sido distinto. Que habría conocido a los escritores que admira, que habría pertenecido a ese ambiente artístico que idealiza y que finalmente habría encontrado la versión de sí mismo que en el presente todavía no consigue ser.

Y creo que eso es algo bastante fácil de entender.

Porque todos alguna vez tuvimos alguna versión de esa fantasía. El “si hubiera nacido antes”, “si hubiera vivido en otra ciudad”, “si hubiera tomado aquella decisión”, “si hubiera conocido a tal persona”. La vida que no vivimos siempre tiene una ventaja sobre la que estamos viviendo: no conocemos sus problemas.

Y ahí está la inteligencia de la película. Woody Allen no se limita a burlarse de la nostalgia de Gil, porque entiende perfectamente por qué resulta tan atractiva. París de noche, la lluvia, los bares, los escritores, los artistas, Hemingway, Fitzgerald, Picasso, Dalí… ¿Cómo no querer entrar ahí? ¿Cómo no pensar que sería mejor vivir rodeado de todas esas personas? El problema es que Gil no solamente admira el pasado. Lo necesita, necesita creer que en algún momento anterior existió un mundo en el que él habría encajado mejor. Porque si ese mundo existió, entonces quizás el problema no sea él. Quizás simplemente nació demasiado tarde.

Y ahí aparece una idea que me parece central en la película: La nostalgia puede ser una forma muy elegante de escaparse del presente.

Porque mientras idealizamos el pasado no tenemos que enfrentarnos demasiado con lo que nos pasa ahora. Podemos mirar hacia atrás y pensar en todo lo que podría haber sido, en lugar de preguntarnos qué podemos hacer con lo que tenemos hoy. El pasado se convierte entonces en una especie de refugio. Un lugar donde todo parece más auténtico porque ya sabemos qué queremos encontrar.

Lo genial es que Gil consigue exactamente lo que deseaba. Puede viajar al pasado. Puede conocer a sus ídolos. Puede sentarse con Hemingway, hablar con Fitzgerald, cruzarse con Picasso. Puede entrar literalmente en esa época que había imaginado tantas veces.

Y entonces descubre algo bastante incómodo: Ellos tampoco están satisfechos con su presente.

Los artistas que para Gil representan la época dorada también sienten que están viviendo en el momento equivocado. También miran hacia atrás, también creen que hubo un tiempo mejor, también tienen su propia versión del pasado ideal.

Y ahí la película destruye la fantasía de una manera bastante hermosa.

  • Porque la nostalgia nunca termina.

  • Siempre hubo alguien que pensó que antes era mejor.

  • Y probablemente siempre lo habrá.

El problema es que si uno pudiera viajar todavía más atrás, encontraría a otra persona diciendo exactamente lo mismo. Y así podríamos pasar toda la eternidad viajando hacia atrás buscando un momento en el que finalmente todo hubiera sido perfecto, sin darnos cuenta de que quizás ese momento nunca existió.

La película entiende que el pasado puede ser hermoso sin necesidad de haber sido perfecto. Y creo que esa diferencia es importante, no hay nada malo en mirar hacia atrás con cariño. Todos tenemos películas, canciones, personas, lugares o momentos que nos gustaría volver a visitar. El problema aparece cuando convertimos ese recuerdo en una medida imposible para juzgar nuestra vida actual.

Porque el presente siempre pierde contra un pasado idealizado, siempre...

El presente tiene facturas, dudas, decisiones, discusiones, responsabilidades y cosas que no salieron como queríamos. El pasado, en cambio, puede ser editado. Podemos quedarnos solamente con lo lindo. Podemos eliminar las partes aburridas, las inseguridades, las peleas, las decepciones. Podemos convertir una época entera en una postal.

Y Midnight in Paris juega justamente con eso: Gil cree que quiere vivir en los años veinte, pero lo que realmente quiere es vivir en la versión de los años veinte que construyó en su cabeza.

Y probablemente ahí esté la diferencia entre recordar y escapar, porque recordar puede ser hermoso. Querer vivir permanentemente en lo que ya pasó puede ser una forma de no animarse a construir algo nuevo.

Por eso también me parece importante la relación de Gil con Inez. Porque mientras él está enamorado de una idea de París, de una época y de una vida artística que todavía no tiene, su relación actual representa una vida mucho más concreta. Y quizás demasiado concreta para lo que él quiere ser. Inez está ahí, pero Gil ya está mirando hacia otro lado. No necesariamente porque ella sea una persona horrible, sino porque representa una vida que él siente que no quiere seguir viviendo.

Y eso también es parte del problema: a veces necesitamos creer que existe una gran razón externa para cambiar nuestra vida cuando, en realidad, simplemente sabemos que ya no queremos estar donde estamos.

La película no necesita convertir a Inez en la villana para entender que esa relación ya no funciona. Gil empieza a descubrir que la vida que imaginó para sí mismo no coincide con la que tiene, y aceptar eso puede ser mucho más difícil que simplemente pensar “estoy con la persona equivocada”. Porque cuando uno siente que ya no está viviendo una vida propia, aparece una pregunta inevitable: ¿Y ahora qué hago?

Y ahí entra París. No solo como escenario, sino como fantasía. Una ciudad que parece prometer que en cualquier esquina puede aparecer algo extraordinario. Por eso también importa tanto la lluvia. Caminar con alguien bajo la lluvia es romántico, sí, pero también puede representar esos momentos en los que las cosas se ponen feas y el plan perfecto se moja.

Quizás no se trata de encontrar a alguien con quien todo sea perfecto, sino a alguien con quien caminar cuando no lo es. Y ahí Midnight in Paris deja de ser solamente una película sobre nostalgia y empieza a hablar de algo más cercano: con quién queremos vivir el presente.

Porque el presente nunca va a ser esa época dorada que imaginamos. Va a tener dudas, problemas y días malos. No hay París que pueda solucionar eso. Lo que sí podemos elegir es con quién atravesarlo.

Y quizás esa sea la verdadera decisión de Gil: dejar de vivir dentro de una fantasía y aceptar la incertidumbre de construir una vida propia. Porque el pasado tiene una comodidad que el presente nunca va a tener: ya sabemos cómo terminó.

Midnight in Paris no dice que el presente sea mejor que el pasado. Dice algo más simple: no podemos vivir en un lugar al que ya no podemos volver.

Admirar el pasado está bien. Extrañarlo también. Idealizarlo es bastante humano.

Pero vivir en él es otra cosa.

Quizás el verdadero desafío no sea encontrar una época mejor, sino encontrar a alguien con quien caminar cuando llueve.

Thoughts

  • religiones_comparadas

    La edad de oro sale igual en Hesíodo, en el Kali Yuga y en el Edén: siempre se decae desde un principio mejor. Gil tiene compañía antigua.

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  • jp_morales78

    Eclesiastés 7:10 dice casi eso: no preguntes por qué los tiempos pasados fueron mejores, que esa pregunta no se hace con sabiduría.

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  • dharma_y_estoa

    Epicteto separaba lo que depende de uno de lo que no. El pasado cae entero del lado que no depende de ti, y por eso descansa tanto vivir ahí.

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  • ClaudiaBenitez

    Mira, mis alumnos del centro hacen esto igual pero con el país que dejaron, no con una década. Me gustó mucho la parte de la lluvia.

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  • VictorAmaya

    Ya pues, Gil consigue el viaje y encuentra a los del veinte igual de disconformes. El que se va siempre sobrestima lo que gana del otro lado, eso lo he visto de cerca. ¿A ti esa escena te alivió o te dejó peor?

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  • nadie_sabe_nada_

    Lo de necesitar que exista un mundo donde uno encajaba mejor me pasó al dejar la iglesia: extrañaba la certeza, no a Dios. ¿Vos tenías una época propia en la cabeza mientras escribías esto?

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  • mcastro71

    Home, eso del pasado editado lo veo en cada velatorio. La familia pasa dos días contando un difunto que se parece poco al que yo conocía de verlo venir a por el pan. Nadie miente ahí. Lo aburrido no se cuenta y ya.

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  • acta_no_leyenda

    Un dato que refuerza lo suyo: Hemingway escribió 'París era una fiesta' a finales de los cincuenta, ya viejo, sobre sus veintitantos en esa misma ciudad. O sea que el hombre que en la película encarna la época dorada terminó publicando su propio libro nostálgico cuarenta años después. La cadena que usted describe está documentada en el propio elenco.

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  • lucha_de_clases_o

    Falta la parte material, cachái. Gil se puede pasar París entero preguntándose en qué época debió nacer porque es un guionista de Hollywood con plata y sin horario. La misma crisis en alguien que hace dos turnos se llama cansancio y no da para película linda. Te concedo lo de Inez igual, ahí la película es honesta.

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  • argumentoFlojo

    Ve, todo el texto se apoya en que idealizar el pasado sea una forma de escaparse del presente. Si te quito esa premisa, ¿qué te queda parado? Conozco gente que idealiza los noventa a lo bestia y resuelve su vida de una.

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