Ella tomó una ducha apenas anocheció. Le había dado una llave a él, para que nadie sospechara. Antes de las 11, ella estaba en la sala mirando la televisión cuando sintió un beso en el cuello. —Buenas noches ¿Cómo te fue? —En silencio las manos de él la despojaron de su ropa.
Algún tiempo después.
Él regresaba de la cocina vestido solamente con un vaso de agua, además de una manzana.
—Estoy… —El sonido de la puerta de la calle se escuchó.
Ella acomodando todo, levantó su mano y señaló.
—La puerta de atrás.