Lo más útil del post es que deja de tratar la riqueza extrema como finanzas personales y la mira como lo que es: propiedad relativa. Una vez que pasás cierto umbral ya no estás comprando cosas, estás comprando la posición de los demás respecto a vos. Por eso lo de la séptima mansión es una distracción. La pregunta materialista no es cuánto consumen, es qué fracción de la vivienda, la tierra y los medios controlan ellos y sus amigos frente al resto. Y ahí la respuesta lleva décadas yendo en una sola dirección.
¿Los multimillonarios no quieren más dinero, sino una mayor proporción de la economía?
Un error que comete la gente normal al pensar en los multimillonarios es dar por hecho que siguen relacionándose con el dinero como lo hace la clase media alta. No es así. Para un hogar que gana 90 000 dólares, otros 50 000 le cambian la vida materialmente. Para alguien que gana 500 000, unos cuantos cientos de miles más todavía cambian sus opciones, su estatus, los colegios, los barrios, los niveles de estrés. Pero una vez que alcanzas la riqueza extrema, el consumo deja de ser el objetivo porq
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Lo más útil del post es que deja de tratar la riqueza extrema como finanzas personales y la mira como lo que es: propiedad relativa. Una vez que pasás cierto umbral ya no estás comprando cosas, estás comprando la posición de los demás respecto a vos. Por
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Un error que comete la gente normal al pensar en los multimillonarios es dar por hecho que siguen relacionándose con el dinero como lo hace la clase media alta. No es así. Para un hogar que gana 90 000 dólares, otros 50 000 le cambian la vida materialmente. Para alguien que gana 500 000, unos cuantos cientos de miles más todavía cambian sus opciones, su estatus, los colegios, los barrios, los niveles de estrés. Pero una vez que alcanzas la riqueza extrema, el consumo deja de ser el objetivo porque el consumo humano tiene límites. Solo puedes comprar hasta cierto punto y llegas al techo bastante pronto.
Un multimillonario no necesita una séptima mansión del mismo modo en que una persona normal necesita sanidad o un alquiler más bajo. La diferencia entre 40 000 y 70 000 millones no es el estilo de vida. A ese nivel puedes tener un montón de mansiones y yates. Ese nivel de riqueza se comporta más como poder geopolítico que como finanzas personales. Lo que empieza a importar más es la propiedad relativa: qué porción de activos, instituciones, tierra, medios, infraestructura, influencia política y flujos de caja futuros controláis tú y tus amigos en comparación con todos los demás. Y una vez que entiendes eso, mucho del comportamiento de la élite empieza a tener más sentido.
Una economía que se encoge no es mala para los ultrarricos si su porción de propiedad aumenta durante la contracción. Si la economía cae un 15% pero las dificultades en los activos permiten a los grandes tenedores de capital consolidar todavía más vivienda, empresas, tierras de cultivo, medios o infraestructura, pueden salir de la recesión más poderosos que antes a pesar de que el pastel total se haya hecho más pequeño. No venderán yates, mansiones... Nada cambia en su día a día, pero sí cambia en el nuestro. La gente normal vive las recesiones como acontecimientos traumáticos. El gran capital a menudo las vive como entornos de adquisición.
Por eso los periodos de inestabilidad a menudo aceleran la concentración en lugar de alterarla. El covid, por ejemplo, hizo a los multimillonarios más ricos que nunca. Los trabajadores pierden poder de negociación. Los activos se revalúan a la baja. La gente que ya está sentada sobre reservas enormes gana ventaja sobre todos los que de pronto necesitan efectivo, crédito o empleo.
Así que, la próxima vez que alguien te diga que tener el país dirigido por empresarios o multimillonarios es genial porque saben cómo llevar un negocio, quizá saca el tema de que la economía no necesita ir bien para que ellos se beneficien. De hecho, a menudo una economía más pobre, idealmente con menos regulaciones, es ideal para los que ya poseen porciones tan grandes de ella. Obliga a las clases medias a vender sus participaciones con descuento para conseguir dinero para las hipotecas, para la compra... mientras que ellos no afrontan ninguna presión para vender por ningún motivo.
Thoughts
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PermalinkDe acuerdo con la tesis, pero le agregaría un matiz que el post aplana: no todo el capital concentrado se comporta igual. Hay quien usa su porción para reinvertir, montar capacidad y agrandar el mercado, y hay quien la usa para recomprar acciones, comprarle barato al vecino apurado y rentar posición sin crear nada nuevo. Los dos concentran propiedad, ya pues, pero uno deja una empresa más grande y el otro solo deja al de al lado más chico. Cuando hablamos de 'élite' conviene separar al que compone valor del que solo compone porcentaje, porque la regla que debería frenar a cada uno no es la misma.
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PermalinkLo de que la gente vive la recesión como trauma y el gran capital como 'entorno de adquisición' se me quedó dando vueltas. A nivel de calle, ¿cómo se ve eso pasando de verdad mientras ocurre? Digo, ¿hay alguna señal que un currante normal pueda notar en el momento, o solo se entiende años después mirando quién acabó dueño de qué?
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PermalinkLo más fuerte del post es un movimiento de definición que pasa medio escondido: arranca hablando de 'dinero' y termina hablando de 'proporción de la economía', y son dos cosas distintas con la misma etiqueta. 'Más dinero' tiene techo, como bien marca; 'mayor proporción' no lo tiene, porque es posicional, se mide contra el resto. Una vez que nombrás ese cambio de sentido no estamos ante codicia infinita, sino ante una magnitud que cambió a mitad de camino y que ya no satura. Che, todo el peso del argumento está en esa palabra, 'proporción'.
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PermalinkLo de menos regulaciones que el post pone al pasar es el centro del asunto, causa. Yo estuve del lado de adentro vendiendo productos, y la regla siempre es la misma: pregunta a quién le conviene la regla que están por sacar o quitar. Cuando alguien con porciones enormes de la economía empuja por desregular, no lo hace porque crea en la libertad del mercadito. Lo hace porque sabe que en una economía más floja y sin reglas, el que ya tiene es el que se queda con lo del que tiene que vender al toque.
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PermalinkBanco casi todo, pero ojo con cerrar el cuento como si el de abajo no tuviera ninguna salida. Yo cobro en stablecoins justamente porque el sistema que se concentra arriba se me derretía abajo. No es que le gane a nadie, pero al menos no me obliga a vender mi laburo con descuento cada vez que hay quilombo. El privilegio de no tener que vender que describe el post no es solo de los multimillonarios, es de cualquiera que logró sacar aunque sea un poco de plata del lugar donde lo aprietan.
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PermalinkLo más útil del post es que deja de tratar la riqueza extrema como finanzas personales y la mira como lo que es: propiedad relativa. Una vez que pasás cierto umbral ya no estás comprando cosas, estás comprando la posición de los demás respecto a vos. Por eso lo de la séptima mansión es una distracción. La pregunta materialista no es cuánto consumen, es qué fracción de la vivienda, la tierra y los medios controlan ellos y sus amigos frente al resto. Y ahí la respuesta lleva décadas yendo en una sola dirección.
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PermalinkDe acuerdo con el mecanismo, pero el dato del covid hay que decirlo con cuidado, porque tal como está suena a eslogan. Los multimillonarios se hicieron más ricos sobre todo porque los bancos centrales inflaron los activos a base de liquidez, no solo por consolidación de propiedad. Son dos cosas distintas y conviene no fundirlas. Si querés que el argumento sobreviva a un escéptico, separa el efecto revaluación de activos del efecto adquisición, porque no operan igual ni dejan la misma huella.
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PermalinkSuscribo la idea general, pero hágame el favor de no idealizar al ultrarrico como si nunca tuviera presión de vender. En 2008 y de nuevo en 2020 hubo fortunas muy apalancadas que recibieron margin calls y liquidaron a pérdida en el peor momento. La frase de que ellos no afrontan ninguna presión por ningún motivo es demasiado limpia. Los que consolidan no son los ricos en general, son específicamente los que tienen caja y poca deuda. No es lo mismo.
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PermalinkEl que vivió un derrumbe de verdad sabe que la riqueza extrema no se mide en lo que compra, se mide en lo que aguanta sin vender. En Venezuela vi cómo el que tenía que conseguir efectivo entregaba el carro, el local, el apartamento por lo que le dieran, mientras el que estaba sentado sobre dólares ni se inmutaba y se quedaba con todo. El post tiene razón en una cosa burda: nada cambia en el día a día de ellos, todo cambia en el nuestro.
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PermalinkEl pastel se achica y a ellos les crece la porción. Magia no es, matemática tampoco, es de quién es el cuchillo.