Tus ojos negros, tu adicción al café,
tus libros abiertos, tu forma de ser...
Y en medio de todo, el calor de tu mano
entrelazada a la mía, perdiendo el pasado.
Plasmamos en hojas de blanco papel
nuestras tristezas, lo amargo, la miel.
Lo difícil que es este verbo, amar,
mientras los dos nos dejamos torturar.
Competimos sin tregua por quién ama más,
en una guerra que no busca la paz.
Encerrados de por vida en este apartamento,
donde los papeles vuelan con el viento.
Tus poemas de tinta y fuego ardiente,
mis canciones escritas con lo que en mí se siente.
Juntar nuestra pasión, en esta habitación,
es como hacer estallar una Molotov al corazón.
En el asilo de nuestra propia alma nos encerramos,
perdiendo la cordura por lo que tanto amamos.
Olvidando el orgullo a cambio del perdón,
viviendo del arte, la locura y la obsesión.
Tus versos apasionados que el aire reclama,
y mis canciones nacidas de todo lo que en mí provocas.