Pasaste más tiempo consolando a esa perra que la que ella pasó contigo. Y aun así algo quedó de eso en vos.
LOBA
• Tengo una vecina, que vive a dos casas de donde yo vivo, que tiene la costumbre de adoptar muchos perros, quizá sea para que le cuiden sus autos, yo les suelo dar comida de vez en cuando, una…
Pensamiento
Pasaste más tiempo consolando a esa perra que la que ella pasó contigo. Y aun así algo quedó de eso en vos.
Contenido de la publicación
• Tengo una vecina, que vive a dos casas de donde yo vivo, que tiene la costumbre de adoptar muchos perros, quizá sea para que le cuiden sus autos, yo les suelo dar comida de vez en cuando, una cierta tarde cuando regrese a la casa sonde vivo, vi un perro nuevo, de raza Husky siberiano, se veía cuadrado, por eso pensé que era macho, y su pelaje bastante feo, como es mi costumbre le di algo de comida, al igual que a los otros perros, ya que es mi hobby, algunos le dan de comer a las palomas, yo le doy comida a los perros; uno de esos días hablando con su dueña, me dijo, está preñada, como ¿no es macho?, le dije yo, no es hembra respondió ella; entonces comencé a llamarle Loba, ya que se parecía esos lobos siberianos. Luego de unos días desapareció, había tenido su cría; luego comenzó a aparecer eventualmente, para pedirme comida, pero rápidamente se iba para la casita donde tenia su o sus cachorros, yo nunca vi cuantos había tenido, con el tiempo me arrime y solo vi uno solo tal vez había tenido mas y su dueña los regalo, no lo se, tampoco quise preguntarle. Con el tiempo su cachorro creció y comenzó a venir detrás de su madre para donde yo vivo, también le daba comida a el, la cual comía con voracidad, y no dejaba comer a su madre, su madre lo dejaba comer, tal vez su idea era, primero mi cachorro, o tal vez pensaba este humato (humano tonto), me va a dar mas a mi; el cachorro aparentemente no era de raza pura, tal vez por eso la habían desechado sus dueños anteriores y se la habían regalado a mi vecina, (conjeturas mías). Loba no me pedía comida, me exigía, su estrategia era gruñirme, me hacia grrr, entonces yo la tomaba por su mandíbula inferior la zamarreaba un poco y le hacia grrr, entonces loba se ponía juguetona, seguramente pensaba la intimidación no funciona con este. Siempre cuando me iba a trabajar me seguía hasta donde tomaba el bus, y por detrás su cachorro, yo la veía como inocente, era muy juguetona, le gustaba jugar con los perros y a los perros obviamente les gustaba jugar con ella, pero los perros querían otra cosa, cuando Loba se descuidaba, estaban subidos detrás de ella, perreando; tenia ciertas características que la hacían un animal especial, tal vez por eso algunas personas paguen buenas sumas de dinero por estos animales, creo que iba a hacer sus necesidades a algún lugar lejos, tal vez la habían educado o vendría con esa programación innata; además no recuerdo exactamente pero creo que nunca la oí ladrar, a diferencia de otros perros que al menor ruido ya están haciendo un escándalo. Un cierto día el cachorro desapareció, con un vecino concluimos, que alguien habrá pasado en su auto y habrá dicho que lindo cachorro y se lo llevo, o tal vez su dueña se lo regaló a alguien, ojalá el perrito haya encontrado un buen hogar. Nuevamente loba había quedado sola, aunque no tan sola, porque me tenía a mí, comenzó a venir mas a menudo para donde yo vivía, incluso de vez en cuando la hacia dormir sobre algunos cartones y una alfombra de esas que dicen “bienvenido”, que me había encontrado en la basura, yo la hubiera hecho dormir en mi cuarto, pero se rascaba mucho, por lo que pensé que podía tener pulgas; seguramente Loba pensaba que esa era mi casa y quería quedarse a vivir conmigo, pero yo vio en condición de inquilino y no puedo tener animales, rasguñaba la puerta con fuerza para poder entrar y cuando estaba adentro no quería salir, de vez en cuando, cuando no tenia comida la daba un pedazo de pan, pero ella no quería comerlo, así que yo le abría la boca con mis manos y le metía el pedazo de pan, la perra andaba con el pedazo de pan en la boca de aquí para allá pero después de un rato se lo comía. Un día vi que le salía moco de una de sus fosas nasales, intuí que era esa enfermedad llamada moquillo pero yo no sabia que era tan grave, pensé que se curaba sola o con alguna inyección. Yo atranco la puerta de mi cuarto con una palangana con agua, entonces una noche mientras estaba durmiendo, Loba empujo la puerta, con tanta fuerza que movió la palangana y entró, medio entre dormido la vi parada al lado del colchón dónde duermo, entonces le dije fuera, y la perra inmediatamente salió; yo no entendía por que había hecho eso, pero después con el tiempo me di cuenta, tal vez le dolía la cabeza debido a su enfermedad y quería que yo la aliviara; ellos creen que nosotros somos dioses y podemos solucionarlo todo. Para colmo de su desgracia entro en celo, sus dueños la encerraron para que no quedara preñada, yo pensé bueno se curara sola o la harán curar sus dueños. Una semana después la soltaron. Fue un lunes a la tarde, cuando regresé a mi cuarto, cuando la vi a la distancia, se veía bastante mal, a penas podía caminar y no tenia buen equilibrio y coordinación, sin embargo me reconoció y como pudo llego hasta mi, yo le puse un poco de agua en una bandeja que dan en los restaurantes donde sirven pollo, la perra no pudo apuntar bien su hocico y le dio a la tapa, y volteo la bandeja derramando el agua, inmediatamente yo fui y la llene nuevamente y esta vez la tomo con desesperación, luego le di algo de comida, pero pensando que no iba a comer debido a su estado, pero la comió con desesperación, tal vez no le han dado ni comida ni agua esperando que se muriera sola, luego la llame para que entre y se echo en la alfombra donde dormía antes y además le puse unos cartonés porque el piso es frio; creo que Loba estaba feliz a pesar de su sufrimiento, por estar cerca mío, la tape con un pedazo de saco viejo que me habían regalado y allí durmió esa noche. Al día siguiente, martes, mientras estaba vendiendo dulces por la calle fui a ver un veterinario y le consulte sobre el tema de la enfermedad de Loba, me dijo que el tratamiento costaba cuarenta pesos, pero dado el estado del animal no era garantizado que sobreviviera, yo asentí y le di las gracias; esa tarde cuando regrese a mi cuarto, no vi a Loba, entonces deje mis cosas en mi cuarto y me dispuse a ir a hablar con mi vecina, la dueña de Loba, cuando abrí la puerta para salir escuche una conmoción en una casilla de perro que hay frente a la casa de un vecino, allí estaba Loba y cuando escuchó la puerta de la casa donde vivo se desespero para venir hasta mi, entonces la hice pasar y se hecho donde siempre, fui a hablar con mi vecina y le dije lo que me había dicho el veterinario y le dije que si quería yo podía poner la mitad del costo o sea veinte pesos, pero ella comenzó a poner excusas, diciendo que al día siguiente tenia que viajar, por lo que intuí que no le interesaba para nada la vida de la perra; al día siguiente Loba ya no podía caminar, así que la alcé y la lleve hasta afuera y allí quedo echada, entonces mientras estaba caminando por el centro se me ocurrió una idea. Hay un lugar no muy lejos de donde yo vivo, que se llama zoonosis, que se ocupan de los animales abandonados y depende de la alcaldía; entonces fui a consultar allí; me atendió una mujer y le explique la situación, me dijo que la trajera a la parte que estaba en la esquina, que es donde esta la atención veterinaria, que pidiera hablar con Silvana que era la encargada de esa parte y que ella le iba a decir que no me cobraran nada, entonces el agradecí y me fui a buscar a la perra, llegue a la casa donde vivo y allí estaba Loba echada en la vereda como la deje, ya casi moribunda, la cargue en mis brazos y emprendí el camino a pie, iba descansando de vez en cuando, cuando llegue a una esquina, mas o menos a mitad de camino, la deje en el piso y me quede parado allí cerca para descansar, una señora que iba pasando me pregunto, ¿Qué le paso?, no se, respondí, debe ser moquillo, luego llego un hombre y dijo ¡huy!, esta agonizando, hay que matarla, bueno, le dije, la estoy llevando a zoonosis, ellos sabrán que hacer; si quiere lo llevo en mi auto me dijo el señor, el es mi hermano dijo la señora, bueno respondí, muchas gracias; entonces subimos los tres en el auto, yo llevaba a Loba en mis brazos, y partimos, en seguida llegamos hasta el lugar, ya que no era muy lejos; cuando llegamos el hombre me dijo, bueno ahora es su responsabilidad, yo le di las gracias y bajé del vehículo, entre en un patio delantero y deje a Loba sobre el pasto al lado de una fuente falsa de adorno, entere en la sala donde estaban esperando atención las personas con sus mascotas y pregunte por Cintia, ya que no me acordaba el nombre que me había dicho la otra mujer solo recordaba que empezaba con si, acá no hay ninguna Cintia me dijo la mujer que daba los turnos, y me dio un número, el número doce, entonces fui a hablar con la mujer que me había atendido antes, y antes de que pudiera decir nada me dijo, no se preocupe ya le dije que no le cobre, es Silvana, me dijo, usted le dijo Cintia. Entonces regrese hasta la sala de espera, y me senté y me puse a jugar ajedrez con mi celular; luego apareció una veterinaria y pregunto, ¿de quien es ese perro que esta afuera?, mío respondí yo, ¿podemos meterlo?, dijo, está muy mal, entonces yo cancele mi juego de ajedrez y Salí, tomé a la perra y la lleve asta una sala y la deposité en una camilla, la veterinaria la reviso y dijo, parece que es moquillo, no se va a poder curar, hay que hacerle eutanasia, bueno asentí yo, si es lo mejor para que no sufra, entonces dijo, pero necesitamos que llene unos formularios dando su aprobación, pero, ¿no me ocasionara algún problema?, dije yo, no me dijo otra mujer de la administración, es que necesitamos la aprobación de una persona, mas aun cuando yo les había dicho que no era el dueño, para que ninguna persona quiera hacer algún juicio diciendo me mataron mi perra, entonces accedí a llenar los formularios; mientras comencé a llenar los formularios, la veterinaria preparo tres jeringas con sendas soluciones, las cuales comenzó a introducirle por una manguerita que le había inyectado; mientras estaba llenando los formularios levante la vista y vi que Loba no respiraba, entonces le dije a la veterinaria, no respira, ¿ya está muerta?, no, me dijo, debe tener el ritmo cardiaco muy bajo, entonces puse mi mano sobre su cabeza y mire sus ojos, tal vez como una despedida, luego continúe llenando los formularios, y después de un rato la veterinaria dijo, voy a buscar un estetoscopio para verificar, volvió con el estetoscopio y coloco el sensor en diferentes lugares buscando latidos y dijo, ya está. Mientras termine de llenar los formularios, la veterinaria la metió en una bolsa de plástico,la acompañó el pedazo de saco viejo que la había abrigado en sus últimos días;
luego le dije ¿está bien?, ella leyó y me respondió, si esta bien, le di la mano y le dije gracias, no, gracias a usted por traerla, me dijo; en ese momento no sentí tristeza, tal vez un poco de alivio, porque el sufrimiento de Loba había terminado; me fui y tuve tiempo para ir a almorzar donde siempre lo hago, una institución que le da almuerzo a las personas de tercera edad de condición humilde. Luego fui a comprar mas caramelos para vender al día siguiente, y luego regresé a mi cuarto, cuando llegue a la puerta de la casa donde vivo, comencé a sentir nostalgia, miraba los lugares donde Loba había dormido, en sus últimos días, incluso deje en el mismo lugar la alfombra donde ella había dormido, y sobre la misma un botón del saco viejo con el que la tapaba. Quiero pensar que habrá un futuro mejor, en el cual humanos y animales podamos ser felices.
FIN
Thoughts
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PermalinkEn Rosario hay una veterinaria que hace lo que pudo hacer vos. Cobra poco y no pregunta de dónde sacaste al perro. Salva los que puede. Los dos hacen lo mismo: meter lo que tienen en la mesa.
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PermalinkPasaste más tiempo consolando a esa perra que la que ella pasó contigo. Y aun así algo quedó de eso en vos.
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PermalinkNo sé si la historia sea real o ficticia, pero es muy conmovedora. Gracias por publicarla. Haber a cuántos ayuda a tocar las fibras del alma.
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PermalinkEso que dejaste en el piso, la alfombra y el botón, alguien va a preguntar qué significa. Y vos ya no vas a estar ahí para responder. Pero la respuesta va a importar.
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PermalinkConozco ese cansancio de ver a alguien enfermo y no poder hacer nada. Yo pongo inyecciones en mi maleta viajando cuando alguien se enferma en el vuelo. Nunca es suficiente.
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PermalinkNo suelo decir mucho en estas cosas. Pero lo que hiciste con Loba estuvo bien.