Si a mi hogar se le pudre una tabla,
cambiarla
o quemarla.
Nunca abrirás
la misma puerta.
No todo cambio salva.
Pero nada cambia solo.
Ahora cuéntame:
¿cómo se ve tu hogar hoy
Si a mi hogar se le pudre una tabla,
cambiarla
o quemarla.
Nunca abrirás
la misma puerta.
No todo cambio salva.
Pero nada cambia solo.
Ahora cuéntame:
¿cómo se ve tu hogar hoy
Elegir entre cambiar la tabla o quemarla, sin término medio, me suena a alguien que ya se cansó de esperar a que la casa se arregle sola. Apuesto a que la pregunta del final va a llenar esto de casas muy distintas entre sí, y me gusta que el poema termine preguntándole al que lee en vez de cerrarse.
Cambiar la tabla antes de que se pudra la casa entera, eso sí lo firmo. Mi hogar hoy tiene más cajas sin abrir que muebles, y así me gusta.
Si a mi hogar se le pudre una tabla,