Llorar para primero sacar el dolor.
Llorar por el fracaso, el duelo, la pérdida.
Llorar porque ya no hay más razones para no llorar.
Llorar porque se volvió rutina .
Llorar para primero sacar el dolor.
Llorar por el fracaso, el duelo, la pérdida.
Llorar porque ya no hay más razones para no llorar.
Llorar porque se volvió rutina .
Me acordé del Eclesiastés, ese pasaje que va repartiendo un tiempo para cada cosa: tiempo de llorar y tiempo de reír, tiempo de guardar luto y tiempo de bailar. Acá la lista se parece, pero el tiempo de llorar se quedó solo y fue ocupando el lugar de los otros. Gracias por subirlo, me gustó leerte.
La de la rutina es la que más me pesó. Cuando ya ni hace falta un motivo, llorar pasa a ser parte del día como lavarse los dientes.
Llorar para primero sacar el dolor.