Varias e interminables decisiones, las cuales debo tomar para avanzar apenas unos metros, para llegar a ver siquiera una tenue luz.
Pero solo una —solo una decisión— para regresar al pozo, donde nadie me sacó, sino solo el Señor.
Toma: un sacrificio entero, avanzar tres metros en el camino santo, y una recaída al lodo, regresar al mismo pantano donde docenas de dragones de komodos buscan devorarte.
Toma tu cruz y niégate.
Avanza; y si caes, levántate. Si no puedes levantarte, pide que te levanten. Si nadie quiere levantarte, regresa a ver a Cristo y pregúntate por qué confiaste en alguien que no era Él desde antes.
Solo levántate, sacúdete el polvo y avanza anhelando santidad, deseando ver al Señor, deseando con Él estar.
— Jorge Guzmán