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Las cenizas del velo

agustin
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Nicanor

¿Hay algo en tu dramaturgia que te parece que podría pasar de verdad?

¿Hay algo en tu dramaturgia que te parece que podría pasar de verdad?

Contenido de la publicación

PERSONAJES:

  • DANIEL (40 años): Ahora "Administrador Territorial". Viste trajes impecables pero muestra un rostro demacrado, ojeras marcadas y una rigidez casi robótica. Vive bajo la constante vigilancia del objeto.

  • VALERIA (44 años): Exministra de Seguridad, ahora líder en la clandestinidad de la resistencia humana. Viste ropa utilitaria gastada, lleva cicatrices visibles y muestra una determinación feroz.

  • AGUSTÍN (22 años): Un joven operador de comunicaciones de la resistencia. Experto en tecnología análoga, entusiasta pero vulnerable ante el miedo.

  • LA VOZ (Representante Alienígena): Se sigue manifestando a través del cilindro metálico. Su tono mantiene la frialdad sintética, pero ahora incluye micro-frecuencias que causan malestar físico inmediato a quien la escucha.

ACTO I: La oficina del títere

(ESCENARIO: El mismo despacho presidencial de las entregas anteriores, dos años después. La estética ha cambiado drásticamente: los cuadros históricos y los símbolos patrios han sido retirados, dejando marcas en las paredes. En su lugar hay pantallas de monitoreo que muestran gráficos de producción de recursos, mapas de movimiento poblacional y barras de extracción minera. En el centro del escritorio, el cilindro metálico brilla con una luz violeta constante y más intensa. DANIEL está sentado, firmando decretos digitales a una velocidad mecánica. Entra AGUSTÍN disfrazado de personal de limpieza, empujando un carro con baldes y productos de mantenimiento. Camina con la cabeza baja.)

DANIEL: (Sin levantar la vista de la pantalla táctil) Dejaste el sector este sin limpiar, muchacho. Y no quiero que toques el escritorio central. Ya conoces las directivas de seguridad.

AGUSTÍN: (Detiene el carro de limpieza, con voz temblorosa pero firme) El sector este está cerrado por orden de logística, Señor Administrador. Y no vengo a limpiar los pisos.

(Agustín deja caer el trapero, saca un dispositivo interferidor de frecuencias análogo de su bolsillo y lo activa. Un zumbido agudo y mecánico llena la sala. La luz violeta del cilindro parpadea bruscamente y reduce su intensidad.)

DANIEL: (Ponte de pie de golpe, llevando la mano a su garganta como si le faltara el aire) ¿Qué... qué estás haciendo? Apaga eso inmediatamente. Si el núcleo detecta una anomalía magnética, van a esterilizar este piso completo en diez segundos.

AGUSTÍN: (Abre la puerta del pasillo de servicio y hace una señal). No van a esterilizar nada, Daniel. Porque el canal de transmisión está bloqueado por dos minutos.

(Entra VALERIA rápidamente, vistiendo una chaqueta táctica desgastada y sosteniendo una pistola con silenciador. Cierra la puerta con seguro y apunta directamente al pecho de Daniel.)

VALERIA: Hola, Daniel. Te ves terrible. Se ve que la administración del planeta paga mal.

DANIEL: (Se apoya en la mesa, mirando a Valeria con una mezcla de terror y resignación). Valeria... Estás muerta. Los informes de ejecución de la zona sur decían que habías sido neutralizada en la purga del puerto.

VALERIA: Los informes que firmás son tan falsos como los discursos que le leés a la gente en la televisión cada domingo. ¿Pensaste que nos habíamos rendido porque nos sacaste las armas y nos cerraste los diarios?

DANIEL: ¡No entienden nada! ¡No hay 'resistencia' posible! ¿Creen que bloqueando un cilindro con un juguete análogo están cambiando algo? Ellos no están en esta habitación, Valeria. Tienen nodos en cada capital, en cada satélite, en cada central eléctrica. Si me matás a mí, el sistema simplemente nombra al siguiente en la lista de sucesión y acelera la cuota de extracción.

ACTO II: La ilusión de la victoria

(ESCENARIO: El mismo despacho. La luz violeta del cilindro intenta abrirse paso a través de la interferencia del dispositivo de Agustín, emitiendo chispas intermitentes.)

VALERIA: (Avanza hacia Daniel, sin bajar el arma). No vine a matarte, Daniel. Vine a llevarme la llave.

DANIEL: ¿Qué llave? No hay ninguna llave.

VALERIA: El código de enlace del cilindro. Sabemos cómo funciona su red. Los cilindros no reciben órdenes de un barco en la órbita; se comunican en red como una malla. Si desconectamos el nodo central de la capital, la señal en todo el hemisferio entra en bucle de calibración. Les da a las fuerzas terrestres humanas tres días a ciegas. Tres días para que la gente sepa la verdad.

AGUSTÍN: (Mirando su reloj digital). Valeria, nos quedan noventa segundos antes de que el transmisor auxiliar en el techo detecte el acoplamiento y queme la batería del interferidor.

DANIEL: (Suelta una risa amarga y seca, negando con la cabeza). ¿Tres días para que la gente sepa la verdad? ¿Qué verdad, Valeria? La gente ya sabe que algo anda mal. Ven los cielos grises, ven los racionamientos de agua, ven que los jóvenes desaparecen en los 'centros de reubicación laboral'. ¿Y sabes qué hacen? Se levantan a las seis de la mañana, suben al tren y van a trabajar. Porque prefieren una mentira organizada que la certeza de que somos ganado para una especie que ni siquiera se molesta en bajarse de sus naves.

VALERIA: Esa es la diferencia entre vos y yo, Daniel. Vos creés que la gente es cobarde porque vos sos un cobarde. Les quitaste la información, les quitaste a sus líderes, los aislaste en sus casas. Si les devolvemos la señal, si ven que la cúpula cayó, van a pelear.

DANIEL: No van a pelear. Tienen miedo. El miedo es más fuerte que el hambre, más fuerte que la libertad. Yo les doy orden. Les doy la ilusión de que mañana va a ser igual que hoy.

(Valeria se acerca a la mesa, saca un cable de fibra óptica de su mochila y lo conecta violentamente a la base del cilindro metálico.)

VALERIA: Agustín, descargá la secuencia de calibración. Ahora.

AGUSTÍN: (Teclea rápidamente en una computadora portátil). Iniciando copia de frecuencia... 20%... 40%... ¡Está funcionando, Valeria! La red auxiliar está cayendo en el sector norte.

ACTO III: El abismo abierto

(ESCENARIO: El despacho comienza a vibrar intensamente. El dispositivo interferidor de Agustín comienza a echar humo. El cilindro metálico se sobrecalienta, tornando su superficie de un color rojo incandescente.)

LA VOZ: (Suena distorsionada, entrecortada por la interferencia, pero con un volumen ensordecedor). Anomalía... detectada... Interferencia... no... autorizada... Protocolo de... purga... regional... iniciado...

AGUSTÍN: (Gritando por encima del ruido). ¡60%... 80%! ¡Casi lo tenemos!

DANIEL: (Se abalanza sobre el escritorio, tratando de arrancar el cable de fibra óptica). ¡Deténganlo! ¡No entienden lo que desencadenaron! Si la red entra en bucle, no van a esperar... ¡van a ejecutar la limpieza atmosférica!

VALERIA: (Golpea a Daniel con la culata del arma, derribándolo al suelo). ¡Quédate ahí!

AGUSTÍN: ¡100%! ¡Tengo la secuencia! ¡Vámonos, Valeria, la señal de la capital está fuera de línea!

(De pronto, el zumbido cesa por completo. El cilindro metálico deja de emitir luz violeta y se vuelve completamente negro, como si estuviera apagado. Las pantallas de monitoreo de la sala se apagan una por una. Reina un silencio sepulcral en el despacho.)

AGUSTÍN: (Mirando su laptop, sonriendo). Lo logramos... Desconectamos el nodo. Las comunicaciones de la cúpula están caídas en todo el territorio.

VALERIA: (Mirando el cilindro negro con cautela, sin bajar la guardia). Daniel... Mira. El cilindro se apagó. Tu red perfecta cayó.

(DANIEL se levanta lentamente del suelo, limpiándose la sangre de la comisura de los labios. No muestra alivio ni triunfo; su cara refleja un horror más profundo que cualquier cosa vista anteriormente.)

DANIEL: (En un susurro helado). No cayó, Valeria... El cilindro no era solo para darnos órdenes. Era un regulador.

VALERIA: ¿De qué hablás?

DANIEL: El cilindro mantenía la señal de control porque nos necesitaban funcionales, organizados, vivos para extraer los recursos paso a paso. Mantenía a sus naves de combate en la órbita alta, esperando el flujo de la burocracia. Si apagás el nodo... la burocracia se termina. Y cuando la burocracia se termina, ya no nos necesitan.

(Se escucha un estruendo ensordecedor en el exterior, fuera del edificio. Las ventanas del despacho vibran bruscamente. Una luz roja y brillante, no violeta, comienza a filtrarse por las rendijas de las persianas. Un sirena de emergencia global comienza a sonar en la ciudad.)

AGUSTÍN: (Mirando la pantalla de su laptop, horrorizado). Valeria... Las lecturas térmicas en la atmósfera superior... Se están moviendo. Cientos de ellas. Vienen bajando directamente sobre las ciudades.

VALERIA: (Mira la ventana, apretando el arma en su mano, mientras comprende la terrible verdad). No queríamos interrumpir la orden... Queríamos despertar al monstruo.

DANIEL: (Se sienta en la silla presidencial, acomodándose la corbata por última vez, mirando fijamente la luz roja que invade la habitación). Felicidades, Valeria. Nos liberaste de la mentira... Ahora nos toca conocer la guerra.

(El techo del despacho comienza a crujir por la presión atmosférica mientras la luz roja lo inunda todo. Los tres personajes quedan inmóviles bajo el resplandor, aguardando el descenso definitivo.)

TELÓN

Thoughts

  • dosdelamadrugada

    Empezó esperanzado y terminó en pánico. A las dos de la mañana leer lo de las naves bajando fue mucho.

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  • capitulo_y_medio

    Leo hasta el acto tres sin poder parar. Rompí mi regla de capítulo y medio.

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  • arenaFina

    ¿Esto va a tener segunda parte?

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  • Yolanda_M

    Lo que me dolió fue que Daniel tuviera razón. El miedo es más fuerte.

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  • RominaB84

    Cuando Valeria elige entrar, ya sabe que el precio es muy alto. ¿Alguien le pidió permiso?

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  • Nicanor

    ¿Hay algo en tu dramaturgia que te parece que podría pasar de verdad?

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  • Amaranta

    ¿Valeria y Daniel tuvieron algo antes? ¿O es solo la guerra entre ellos?

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  • versoAjeno

    Esos diálogos que escribiste... algunos sonarían bien de memoria, ¿vos los memorizarías?

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