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La Señorita Sara Spoiler

Rulo1948
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La seño Sara se había jubilado como maestra de biología, una mujer distinguida y amable que vivía por y para la enseñanza. Como no quería dejar de compartir lo que amaba, publicó un aviso dando…

Contenido de la publicación

La seño Sara se había jubilado como maestra de biología, una mujer distinguida y amable que vivía por y para la enseñanza. Como no quería dejar de compartir lo que amaba, publicó un aviso dando clases particulares. No tardó en llegar Ricardito, un joven apuesto pero muy tímido, que entró con la mirada baja y las manos entrelazadas.

—Siéntate, hijo —le dijo ella con voz suave—. ¿En qué te puedo ayudar?

—Verá, seño —respondió él con dificultad—, no me va bien en biología. Tenemos que dar el tema del aparato reproductor, tanto el masculino como el femenino, y me cuesta mucho entenderlo. Quiero aprender bien para aprobar.

Sara sonrió con comprensión.

—Es un tema muy importante y natural, no tengas vergüenza. Forma parte de conocer nuestro cuerpo, y conocerlo es cuidarlo y respetarlo. Vamos a hacerlo despacio, con claridad y sin nada de lo que avergonzarse.

Abrió entonces sus libros y cuadernos, y empezó a explicarle con dibujos sencillos y lenguaje claro: qué órganos componen cada sistema, cuáles son sus funciones, cómo cambian con el crecimiento, y también temas fundamentales como la salud, la responsabilidad y el respeto hacia uno mismo y hacia los demás.

Casi una hora después, Sara tomó una hoja y un lápiz:

—Bien, llegó el momento de la evaluación. ¿Cómo se llama el órgano reproductor externo masculino?

Ricardito respondió con seguridad, y así fue contestando cada pregunta: qué son los testículos, qué es el semen, la próstata… Lo explicó todo con claridad y acierto.

—¡Excelente! —lo felicitó—. Ahora seguimos con el aparato reproductor femenino.

Y durante otra hora le explicó con paciencia: útero, ovarios, trompas… Y luego le preguntó la diferencia entre vagina y vulva, qué es el clítoris, los labios, la función de la vagina. Ricardito lo explicó todo perfectamente.

—Felicitaciones —dijo Sara—. Lo has entendido todo bien. Y lo más importante: conoces no solo para saber, sino para respetar.

Pasaron los meses. Un día se encontraron por la calle. Ricardito venía radiante: ¡había terminado la escuela!

—Eso merece un festejo —dijo Sara—. ¿Qué te parece si compramos unas pizzas y vamos a mi casa?

Allí comieron, rieron, recordaron. Luego Sara puso música suave y empezaron a bailar, despacio, muy juntos. De pronto retumbó un trueno y la lluvia comenzó a caer afuera.

—Ay, qué miedo —dijo Sara.

—No tenga miedo —dijo Ricardito abrazándola—, aquí estoy yo.

Ella lo miró y lo besó. Él le respondió con ternura. Se acercaron más, sintiendo que ya no eran maestra y alumno, sino una mujer y un hombre que se gustaban y se admiraban. Se tomaron el tiempo de hablar, de asegurarse, de elegirse con libertad.

Y cuando todo estuvo claro, cuando ambos supieron que era de verdad, se entregaron al amor despacio, con cariño y respeto, celebrando que se habían encontrado. Se amaron con ternura, cuidándose, escuchándose, sintiéndose completos. Sara le dijo, ahora tienes mi vulva y vagina a tu disposición, el joven se rio y comenzó a lamer y besar la vulva de Sara, ella se movía con deleite y acabo con un gemido de placer, Ricardito le pregunto si había aprobado y la seño le dijo con un 10. Luego ella tomo entre sus manos el miembro del muchacho y lo succiono de una manera que el joven se vino en minutos, un 20 seño dijo Ricardito-

Quedaron abrazados después, escuchando la lluvia.

—Me encantas —susurró Ricardito.

—Y tú a mí —respondió ella—. Esto es para los dos. Somos amigos, somos compañeros, somos nosotros. Aquí estoy para ti, siempre.

—Y yo para ti —dijo él, besándola suavemente.

Y así, con el tiempo y el cariño bien puestos, empezó la historia más hermosa de sus vidas.

 

Thoughts

  • relatoBreve

    Lo abrí creyendo que era una clase de biología de verdad y para la parte de la pizza ya estaba tapando el celu, jaja.

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  • Ovid

    Las notas del final, primero el 10 y despues el 20, me suenan a chiste de sobremesa, de esos que se cuentan en una reunion, y aqui estirado con toda la clase de biologia delante para que el remate pegue mas fuerte. Apuesto a que lo has contado en voz alta antes de escribirlo. La tormenta llegando justo a tiempo tambien tiene su gracia!

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  • leoenvozalta

    Esta mejor no se la leí en voz alta a la abuela, aunque con la parte del trueno y el abrazo seguro se habría reído.

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