En pana Xander es un vacilón .. 1. Es experto en sueños lúcidos 2. Recibe más golpes que cualquiera de los amigos 3. Come como toro 4.todo juguetón logra el objetivo, se concentró a niveles altos de meditación... Ahora cierto es, que el poder que absorbió le da un mensaje: debe completar las reliquias porque si no 1 sola se apaga.... Me gusta esta historia, diferente y audaz... Gracias amigo @Don_Jota gracias por continuar la serie..
La revelación de los entes
En la oscuridad absoluta donde no parecía haber arriba ni abajo, Xander flotaba como una burbuja evitando reventar.
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Pensamiento
En pana Xander es un vacilón .. 1. Es experto en sueños lúcidos 2. Recibe más golpes que cualquiera de los amigos 3. Come como toro 4.todo juguetón logra el objetivo, se concentró a niveles altos de meditación... Ahora cierto es, que el poder que absorbió
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Capitulo III la revelación de los entes
En la oscuridad absoluta donde no parecía haber arriba ni abajo, Xander flotaba como una burbuja evitando reventar.
Sin entender nada y al sentir que flota por los aires, comienza a moverse desesperadamente hacia todos los sentidos, intentando darle un poco de realidad a esta situación tan extraña que estaba viviendo, luego de moverse mucho tiempo y ya sentir el cansancio en su cuerpo entendió que con esto no iba a lograr nada y dejó de hacerlo mientras jadeaba y movía su cuerpo agitado tomando grandes bocanadas de aire para recuperar el aliento, fue en ese mismo momento en que se dio cuenta de que su cuerpo no estaba cansado a pesar de todo el movimiento que hizo, que no era aire lo que respiraba.
¿Qué es esto?, ¿Dónde estoy?, se preguntaba Xander sin entender qué es lo que le estaba pasando.
Entonces algo Se movió, un ente surgió de la oscuridad como si ese lugar fuera su hábitat.
Para Xander era difícil asimilar lo que sus ojos veían, no podía identificar que era, no tenía una forma definida cada vez que avanzaba dejaba detrás de él una Estela dorada de Luz que se desvanecía lentamente como si el tiempo mismo se deshiciera de ella.
Xander sintió que lo observaba como si lo estuviera mirando directo a los ojos pero sin tener ningún rostro, sino con la fuerza de algo mucho más profundo.
En ese instante un sonido envolvió el lugar. Tic Tac Tic Tac. Se escuchaba lejano y a veces como si tuviera el Tic Tac en el oído como si viniera de todas partes o de ninguna a la vez.
De pronto el ente se detuvo, a un par de pasos de Xander, formando una silueta que el cerebro sí podía asimilar, miles de destellos aparecieron a su alrededor como estrellas fugaces o miradas que se abrían y cerraban a destiempo.
Xander lo observó fascinado, con el corazón apretado. No tenía rostro, ni voz… y, sin embargo, lo escuchó. Primero fue un eco extraño, que rebotaba por todo el lugar. Luego, la frase se formó con claridad:
— " Un solo engranaje no mueve el mecanismo por sí solo, tu tiempo se detendrá si no cuentas con todos".
El eco se deshizo en silencio. El ente llenó el lugar con una luz intensa, obligando a Xander a cerrar los ojos de inmediato. La luz desapareció tan rápido como apareció.
Xander abrió los ojos en fracción de segundos, enderezando su cuerpo en la cama. Su corazón latía con fuerza, mientras asimilaba que todo había sido solo un sueño. Jadeaba, intentando recuperar el aliento.
El amanecer apenas iluminaba la habitación.
Aun confundido por la intensidad del sueño, Xander se levantó. La sensación de que todo había sido real todavía recorría su cuerpo. Se dirigió al baño y se dio una ducha caliente, dejando que el agua recorriera su piel mientras sus pensamientos divagaban:
"Se sintió tan real… la mujer cayendo del cielo, ese poder recorriendo mi cuerpo al tomar la Chronos… pero no, no puede ser más que un sueño."
Se miró las manos y el cuerpo, buscando algún vestigio de luz o energía, y soltó una carcajada, resignado a la realidad:
—Uf… qué tremendo estuvo el aniversario del pueblo. Ni recuerdo cómo llegué a casa. ¡Jajaja, solo un sueño extraño!
Ya más tranquilo y consciente de que todo había sido producto de su imaginación, se vistió y bajó a preparar algo para desayunar.
Al entrar en la cocina, vio a Kaelia sentada, leyendo un texto antiguo.
— ¡Tú! —gritó Xander.
Ella se volteó, sorprendida y confundida:
— ¿Estás bien?
Xander, aun temblando por la confusión, preguntó:
— ¿Eres real? No… no puede estar pasando. ¡Todo fue real! Me estoy volviendo loco.
—Cálmate —respondió Kaelia con firmeza—. Entiendo que estés en shock.
— ¡No! —gritó él—. Aún debo estar soñando.
Kaelia suspiró, acercándose a él con rapidez, y le dio una cachetada:
— ¡Cálmate! Por supuesto que todo fue real. Respira, desayuna, y luego comenzaremos tu entrenamiento.
Xander asintió, intentando controlar los latidos acelerados de su corazón. Sabía que aquel sueño no era una simple fantasía: era un primer encuentro con el poder que ahora corría por su cuerpo. Y hoy… hoy comenzaría a aprender a dominarlo.
Kaelia tomó el libro y lo guardó en su bolso. Caminó hacia la puerta que daba al patio, tomó la manilla y, antes de abrir, exclamó:
—Tómate un minuto para pensar, disfruta tu desayuno. Siento que necesitarás bastante energía a partir de hoy. Intenta aclarar tu mente, todo esto es muy real.
Xander, ya más tranquilo, solo la miraba. Ella cruzó el umbral sin que él fuera capaz de pronunciar una sola palabra. Aunque aún confundido, la frase del sueño no dejaba de resonar en su mente:
— " Un solo engranaje no mueve el mecanismo por sí solo, tu tiempo se detendrá si no cuentas con todos".
El Tic Tac Tic Tac que sonaba de fondo.
"¿Tendrá algún significado o solo será producto de mi sugestión? Sí, eso debe ser."
"Muy bien, Xander, deja de pensar en eso, debes concentrarte", se dijo a sí mismo, mientras comía su desayuno (cuidando que los cordones de su polerón no tocaran la comida para no ensuciarlos), pero luego de eso se limpió la boca con la manga.
Cuando solo le quedaba un mendrugo, Xander se levantó de su silla. Se llevó el pan a la boca, tomó un último gran sorbo de su té y se dispuso a salir a comenzar su entrenamiento. Caminó hacia la puerta, agarró la manilla y se detuvo. Llenó sus pulmones por la nariz y exhaló de golpe por la boca, consciente de que estaba dando un nuevo paso.
Una vez en el patio, comenzó a agitar su cuerpo haciendo ejercicios de preparación, lanzando golpes y patadas estilo kung fu al aire. Con euforia, le dijo a Kaelia:
— ¡Estoy listo para comenzar mi entrenamiento! —mientras seguía moviéndose y tirando golpes al vacío.
Luego de un par de segundos, se percató de que solo él se movía como un ninja. Kaelia no se estaba ejercitando como él esperaba; estaba sentada en el suelo con las piernas cruzadas, las manos apoyadas en sus rodillas y los ojos cerrados, como si estuviera meditando. Xander se acercó a ella y le dijo:
—Muy bien, acá estoy, ¡comencemos el entrenamiento! —Y volvió a moverse como un personaje de videojuego de peleas.
Al ver que ella no le prestaba atención, se inclinó para moverla del hombro.
—Ya deja de descansar y comencemos.
Antes de que Xander alcanzara a reaccionar, Kaelia tomó la mano que él había puesto en su hombro y con un solo movimiento le hizo una llave que lo dejó paralizado del dolor.
— ¡Qué te pasa! —exclamó Xander con una voz rasposa, acelerada por el dolor.
—Entrenar no solo es ejercitar el cuerpo o aprender golpes de artes marciales —dijo Kaelia, y luego soltó su mano. —Debes aprender a controlar tu mente.
Xander, molesto y aún con dolor en todo su brazo, le dijo:
—Oh, claro, eso seguramente va a ayudar.
—Siéntate a mi lado —le dijo Kaelia. —Y solo intenta liberar tu mente.
Xander, aún molesto pero dispuesto a entrenar, se sentó a su lado. Le costó tomar la postura de ella y, luego de hacer muchos ruidos, lo logró. La miraba: ella con su espalda muy recta, ojos cerrados y sin esbozar ningún tipo de movimiento facial. Él entendió que debería hacer lo mismo, así que cerró los ojos y, en su mente, comenzó... "Mmmmmmm..."
A los cinco segundos ya sentía la necesidad de hablarle.
—Tal vez debería volver a tocar la reliquia, creo que ya dejaron de hacer efecto sus poderes en mí.
Kaelia abrió los ojos, volteó su cabeza para mirar a Xander. Él tenía una sonrisa tan grande en su rostro que ella no pudo hacer otra cosa que sonreír y explicarle:
—Así no funciona el poder de las reliquias. Si una de ellas ya te escogió, tú y la reliquia ya son solo uno. Por eso es tan importante que te concentres y puedas conectarte con tu yo interior. Y de esa manera, podrás volver a ver y sentir ese poder que sentiste ayer.
—El primer paso de tu entrenamiento será que logres concentrarte, para poder sentir tus propios pensamientos sin que estos sean invadidos por las miles de emociones y sentimientos que tienes en tu cerebro. Sé que es difícil, pero intenta despejar tu mente.
Xander estaba complicado. Cada vez que intentaba estar en silencio consigo mismo, sentía un circo de ideas y animales desfilando en sus pensamientos. Le era imposible borrar todo y no pensar en nada. Luego de muchos intentos, abrió los ojos y dijo:
—No puedo, Kaelia, de verdad que lo intento, pero tengo tanta información en mi cabeza que me es imposible lograr lo que me pides.
A lo que ella le contestó: —Entiendo que te cueste y que eso te frustre, pero nadie dijo que este entrenamiento sería fácil. Lograr liberar tu mente de pensamientos innecesarios es fundamental si quieres poder volver a sentir los poderes de la Chronos.
Después de varias horas intentando conectarse con su ser interno, Xander, aún en posición de concentración, estaba agotado. Su cuerpo ya no era capaz de generar movimientos; las piernas estaban acalambradas y los brazos, medio dormidos.
Entonces sucedió algo inesperado.
Su mente, en una calma inusual, se desconectó del entorno. Solo escuchaba a los pájaros como un susurro lejano. Teniendo los ojos cerrados, comenzó a ver una luz. Era similar a la del ente de su sueño, pero en otros tonos de colores. Su cuerpo se aceleró; sintió los latidos de su corazón como si estuviera justo a su lado. La piel se le erizó.
La luz comenzó a moverse por el lugar, acercándose a él y dejándose ver.
Al igual que el ente de su sueño, pero de color rojo.
De pronto este nuevo ente que se acercaba a toda velocidad, fue rodeada por estelas doradas de luz que le impedían seguir avanzando. Xander entró en un estado de éxtasis. Este nuevo ente parecía comunicarse con las estelas doradas y detuvo su avance. Una vez que lo hizo, las estelas de luz dejaron de moverse y se desvanecieron, dejando a la vista de Xander solo el ente rojo. La luz parpadeaba y, luego de unos segundos, se desvaneció, dejándolo en la nada absoluta.
Kaelia notó que Xander no solo estaba concentrado, sino que había trascendido y estaba sumergido en su propia mente.
—Basta, Xander. Vuelve —resonó una voz suave en su mente, no a través de sus oídos, sino directamente en sus pensamientos. Era Kaelia.
Pero Xander estaba tan embelesado que no era capaz de entender que Kaelia estaba tratando de ayudarlo a salir de ese trance. De repente, sintió un agudo dolor en el hombro.
— ¡Ay! —gritó, saliendo del trance. Abrió los ojos y su cuerpo se desplomó, rígido por la postura y el shock.
Kaelia le acababa de dar un golpe seco y preciso en la parte superior del brazo.
— ¡Oye! ¿Por qué hiciste eso? —exclamó, frotándose el hombro.
—Porque lograste la calma y te conectaste, pero un portador debe mantener el control en todo momento —dijo Kaelia, con su tono imperturbable. —No puedes dejar que el poder te atrape. Yo te saqué a la fuerza. Necesitas aprender a salir por ti mismo.
—Y tú debes buscar métodos más civilizados para sacar a la gente de su trance, ¡casi me arrancas el brazo con ese golpe! —exclamó Xander.
Con una sonrisa, Kaelia le ofreció un poco de agua. —Hidrátate. Has tenido un gran primer día de entrenamiento. Es importante que analicemos qué fue lo que viste.
Xander, sentado en el pasto, luego de beber, se dejó caer de espaldas exhausto.
—Nunca pensé que podría ser tan agotador sentarse de piernas cruzadas a hacer nada. Casi no siento mi cuerpo… y tengo más hambre que el tamagotchi de un sordo.
Kaelia no entendió qué quería decir con eso, pero sin intenciones de averiguarlo preguntó:
—Muy bien, Xander, cuéntame… ¿Qué viste cuando lograste conectar con tu yo interno?
— ¿Es necesario que te lo cuente ahora? —replicó él—. ¿Qué te parece si vamos por unas pizzas y luego conversamos? Creo que se me va a abrir un agujero en el estómago si no como pronto.
—Eres muy exagerado para tus cosas, ¿te lo habían dicho?
Xander solo la miró con una sonrisa tan grande que parecía cubrirle toda la cara. Kaelia no pudo evitar sonreír también y respondió:
—Eso de las pizzas sí lo entendí. Hace mucho que no pruebo una… espero sean tan buenas como las recuerdo.
—Te encantarán —dijo él con entusiasmo—. El loco Luigi hace las mejores pizzas de todo el mundo.
— ¿De todo el mundo? —Replicó ella arqueando una ceja—. Este pueblo es tan pequeño que no cubre ni el uno por ciento del mundo entero.
Ya en la pizzería, mientras esperaban la orden, Xander bebía un refresco de cola y vigilaba de reojo el horno de Luigi. El aroma a masa recién horneada impregnaba el ambiente, y el calor que escapaba del horno lo tenía casi hipnotizado. Kaelia, en cambio, revisaba y marcaba apuntes en el mismo texto antiguo que él había visto esa mañana.
— ¿Qué tiene ese libro que lo revisas tanto? —preguntó Xander.
—Son los sueños que he tenido y notas antiguas de otros guardianes de las reliquias a lo largo de los tiempos —explicó ella—. Intento encontrar alguna guía que me ayude a descifrar dónde están las reliquias faltantes, pero es tedioso y desgastador. Sería más fácil si dieran una pista clara.
Xander, más pendiente del horno que de lo que decía Kaelia, soltó lo primero que se le vino a la mente:
—Si quieres ir a buscar otra reliquia, creo que deberías ir por la roja.
Kaelia lo miró, estupefacta. — ¿Y por qué piensas eso? ¿Estuviste leyendo mis apuntes? ¿De dónde sacas esa idea?
— ¡No, no! —exclamó él—. Tengo el cerebro frito con lo de hoy, no podría leer ni una línea de ese texto antiguo. Además, escribes horrible. Lo digo porque fue lo que vi en mi estado de meditación.
— ¿Lograste entrar en estado Samadhi? —Kaelia quedó estupefacta.
—Aún no logro entrar en estado de hambre saciada... ¿y voy a lograr eso que dices? Ni siquiera sé de qué hablas.
Ella no reaccionó de inmediato. En cambio, comenzó a hojear con frenesí las páginas de su libro hasta que señaló un pasaje con los ojos brillando. —Aquí está... ¡mira, Xander! El Samadhi es cuando logras una meditación tan profunda que te conectas con el universo y lo divino. Lo observó boquiabierta. —Pensé que apenas habías conseguido separar tu mente de lo terrenal, que ya sería un gran paso para la primera vez... ¡pero lo que cuentas suele ser fruto de años de entrenamiento! ¿Cómo puede ser posible?
Xander, ajeno al peso de sus palabras, solo levantó los hombros. —No tengo idea de qué hablas. Yo solo estaba muy cansado, casi dormido del dolor.
Mientras él se quejaba del cansancio, Kaelia recordó haber tenido alguna vez un sueño de una reliquia que parpadeaba. Se inclinó sobre sus apuntes, buscando desesperadamente alguna referencia que explicara qué podría significar.
—Mira, sí, justo acá, en uno de mis sueños también se me apareció una reliquia que parpadeaba, pero no tenía color.
— ¿Una reliquia? A mí no se me apareció ninguna.
— ¿Y por qué entonces me dices que busque la reliquia roja?
—Porque el segundo ente que se me apareció era de color rojo —dijo Xander justo antes de que llegara el mesero con las pizzas.
Kaelia, sin entender nada, solo miraba a Xander sin mover un músculo.
—Están muy ricas, pruébalas —dijo Xander mientras devoraba rebanada tras rebanada.
— ¿Quieres decir que hoy viste dos reliquias? No puedo creerlo.
—Te insisto —dijo Xander—. Yo no vi ninguna reliquia. Hoy se me apareció un ente, igual al del sueño de anoche, pero este era rojo.
Kaelia se llevó las manos a la cabeza, sus ojos fijos en un punto. Sufrió una sobrecarga cognitiva tan intensa que por un momento sus pupilas se dilataron. Una vez que logró recuperar la compostura, exclamó:
— ¡Me quieres decir que este fue tu segundo encuentro con un ente! ¡Que en tu meditación viste un ente de color rojo, no una reliquia y en un sueño viste otro ente!
—Así es, de color dorado —dijo Xander, con la boca llena—. ¿Qué te parece si terminamos de comer y luego conversamos todo lo que quieras de camino a casa?
Kaelia respiró profundo, conteniendo las mil preguntas que daban vueltas en su cabeza. Sin decir nada más, se dedicó a disfrutar de las pizzas, dando un respiro a su mente y recuperando fuerzas.
Ya de camino a casa, Kaelia comenzó la charla. —Por favor, explícame todo lo que dijiste en la pizzería, partiendo por los entes.
—Entonces, ¿nunca viste una reliquia en tu meditación, ni en tu sueño? —continuó. —En mis sueños las apariciones son de las reliquias y estas son incoloras. En todas las notas de los antiguos guardianes se habla de lo mismo: de señales de posibles portadores y del poder de cada reliquia. Pero nunca un guardián había perdido todas las reliquias como yo... —Hizo una pausa, mirando el camino. —Aunque claro, nunca un guardián tuvo que enfrentarse a ver las reliquias dándole poder a una persona y transformándolo en un monstruo, ni viajar en el tiempo para salvarlas. Así que todo lo que tú dices es tan nuevo para ti como para mí.
Xander respondió: —Recuerdas hoy en la mañana, cuando te vi en la cocina y me puse como loco... bueno, fue por el sueño y la frase que me dijo el ente.
— " Un solo engranaje no mueve el mecanismo por sí solo, tu tiempo se detendrá si no cuentas con todos".
Al despertar, pensé que todo había sido solo eso, un sueño. Al verte abajo tuve que asumir que no. Luego continuó: —La meditación de hoy me mostró otro ente, de distinto color, pero enseguida entendí que estaba conectado al sueño de anoche. Unas estelas de luz doradas, como las del ente de anoche, detuvieron al ente rojo que se dirigía hacia mí. Se comunicaban sin emitir palabras, solo con movimientos.
—Los destellos lograron que el ente rojo se detuviera, luego desaparecieron, y fue cuando el ente rojo se puso a parpadear frente a mí. Después de eso, se te ocurrió la genial idea de golpearme en el brazo y salí del trance. Eso es todo lo que pasó.
Kaelia escuchaba fascinada. Nunca antes había conocido a un portador escogido por la reliquia; solo a su hermano, que las tomó a la fuerza. Siempre se había dedicado solo a esconderse para resguardar la seguridad de las reliquias. Con estos nuevos antecedentes y esa gran frase que le fue revelada a Xander, ya estaba pensando en transcribirla en su libro y comenzar a hacer conjeturas utilizando sus apuntes.
No aguantó a llegar a casa y comenzó a hablar de nuevo. —Entonces, si tú, como portador escogido por las reliquias, puedes ver el color de su energía... lo que debo hacer es encontrar a los otros portadores para que las reliquias puedan desatar su poder de forma segura.
— ¡Qué gran primer día, no te parece Xander! Con tu ayuda podré encontrar a los otros portadores. Debes volver a la meditación hasta lograr controlarla lo mejor posible, partiendo por saber salir de ella, y así podamos entender cómo controlar esa energía y utilizarla a nuestro favor.
Xander se detuvo en seco, respondiendo con euforia teñida de asombro: — ¿Qué? ¿No sabes cómo controlar la energía de la Chronos? ¿Y cómo se supone que aprenda? ¡Pensé que serías tú quién me iba a enseñar a usarla!
—Como te mencioné antes, yo como guardiana de las reliquias aprendí a entender lo que me quieren transmitir a través de mis sueños —explicó Kaelia—. En ellos me enseñaron la forma de meditación necesaria para comunicarme con las reliquias en estado consciente, pero jamás he visto un ente, ni siquiera el color de sus energías.
—Te enseñaré a controlar tu estado de meditación para que puedas comunicarte con los entes en estado consciente y así lograremos entender cómo controlar su energía. Añadió: —Además, tenemos la ventaja de que los entes al parecer te visitan en tu estado inconsciente de sueño, lo que nos puede brindar más información.
—Necesitamos saber cómo encontrar al siguiente portador, y gracias a tu conexión con el ente de hoy, ya sabemos qué reliquia buscar.
— ¡Hemos llegado, hogar dulce hogar! —dijo Xander mientras buscaba las llaves para abrir la puerta.
Una vez dentro, se dejó caer exhausto en el sillón de la sala, luego de respirar profundamente, con el ánimo por los suelos, exclamó: — ¡Quieres decir que mañana meditaré todo el día nuevamente!
—Así es —respondió Kaelia, con una sonrisa firme—. Así que mejor párate de ese sillón, ve a darte una ducha, de verdad la necesitas, y descansa. Mañana continúa tu entrenamiento.
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