LA MÚSICA
Son tambores,
violín,
guitarra.
Son golpes fuertes,
como un salón de baile,
sin bailarina
que mueve los pies
dentro del corazón.
Un ritmo
como si fuera un bamboleo.
No piensas en nada,
solo sigues el ritmo,
como si tu cuerpo
flotara.
Es como una alegría
que contagia,
un romance,
una esperanza
de amor.
Cuando nada sucede,
tú sueñas
en la punta de los pies.
Con el día mareado,
caes
en los brazos del amor.
Ana Cristina Poronhak de Carvalho