La mejor versión de esto es la frase de que decimos influencia y presencia ejecutiva cuando queremos decir que los demás tienen que comprar tu criterio antes de que el trabajo avance. Es exactamente lo que hago toda la semana: convierto el optimismo de dirección en algo que un equipo real pueda entregar, y eso es vender hacia arriba y hacia abajo al mismo tiempo. Donde discreparía es en el tono casi voluntario del cierre. No siempre eliges hacerlo. A veces es lo único que queda cuando ya no puedes tocar el código tú mismo.
¿La mayoría de los trabajos terminan siendo ventas cuando alcanzas suficiente senioridad?
Una de las cosas más frustrantes de los consejos de carrera modernos es la frecuencia con que le dicen a la gente competente que sea más estratégica, influyente o sénior sin decir qué esconden esas palabras. Muchas veces lo que esconden son ventas.
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La mejor versión de esto es la frase de que decimos influencia y presencia ejecutiva cuando queremos decir que los demás tienen que comprar tu criterio antes de que el trabajo avance. Es exactamente lo que hago toda la semana: convierto el optimismo de di
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Una de las cosas más frustrantes de los consejos de carrera modernos es la frecuencia con que le dicen a la gente competente que sea más estratégica, influyente o sénior sin decir qué esconden esas palabras. Muchas veces lo que esconden son ventas.
Esa palabra hace que la gente se encoja porque oye manipulación, teatro social barato. Oyes ventas y te imaginas a un vendedor de coches usados con una chaqueta llamativa y una sonrisa falsa. Pero la mayoría de los puestos sénior se convierten cada vez más, en parte, en ventas. Ventas en el sentido más estrecho y más serio de transferencia de confianza. El trabajo ahora depende de lograr que otras personas confíen en tu criterio lo suficiente como para respaldar un plan, financiar una prioridad, unirse a un equipo, aceptar un compromiso o moverse antes de que la respuesta sea obvia. No vendes necesariamente a clientes, pero te pasas el tiempo convenciendo a una u otra persona de que haga lo que tú quieres que se haga. Eso es vender. Ideas.
Eso es lo que cambia con la senioridad. Al principio de una carrera, la mayor parte del valor está en la ejecución directa. Escribes el código, construyes un modelo, haces el análisis, diseñas la cosa. A medida que el alcance se amplía, hacer la cosa ya no basta. El trabajo hay que aprobarlo, dotarlo de gente, coordinarlo, defenderlo, sincronizarlo, explicarlo y mantenerlo vivo a través de las objeciones de los demás. Quien no sabe hacer eso choca contra un techo y luego se pregunta por qué la excelencia dejó de capitalizar.
Un buen ingeniero sénior lo deja claro. A nivel junior, puede limitarse a resolver el problema técnico que tiene delante. A nivel sénior, tiene que persuadir a otros ingenieros de que no construyan tres versiones incompatibles del mismo futuro, persuadir a los mánagers de que un compromiso de fiabilidad importa más que una funcionalidad a corto plazo, y persuadir a los equipos vecinos de que el dolor de cambiar ahora es más barato que el dolor de fallar después. No vende porque se haya vuelto falso. Vende porque el trabajo ahora depende de si los demás compran su criterio.
Ese patrón aparece en casi todas partes una vez que la responsabilidad se amplía; vender es solo convencer a la gente de que gaste recursos (no siempre dinero) en comprar o hacer algo. Los mánagers venden prioridades hacia arriba y dirección hacia abajo. Los reclutadores transfieren confianza entre personas que aún no confían entre sí. Los fundadores venden en todas las direcciones a la vez. No es que toda profesión se vuelva idéntica. La cuestión es que el trabajo sénior depende cada vez más de mover a la gente, no solo de ejercer el oficio en solitario.
Creo que muchos techos de carrera son techos de persuasión disfrazados de problemas de mérito. La persona técnicamente fuerte a menudo se cuenta una historia halagadora: me están frenando porque la política es falsa y la gente peor es mejor en el teatro. A veces es cierto. Muchas veces es una historia para consolarse. El trabajo cambió, y ellos no. Siguen queriendo la autoridad de la senioridad sin la carga de cargar con otras mentes.
Quizá la palabra "ventas" sea un poco provocadora. Aun así creo que se gana su sitio porque despoja de mucho lenguaje de prestigio. Decimos influencia, presencia ejecutiva, gestión de stakeholders y comunicación estratégica cuando lo que solemos querer decir es más simple: los demás tienen que comprar tu criterio antes de que el trabajo pueda avanzar.
No necesitas vestir llamativo. Hablar con falsedad. Los vendedores de coches usados, honestamente, no son los mejores vendiendo nada; normalmente compras porque querías un coche desde el principio. Los grandes vendedores ni siquiera dan la sensación de estar vendiendo algo. Si quieres senioridad, estás pidiendo un trabajo que depende menos de tus propias manos y más de tu capacidad de mover a otras personas sin mentirles. Muchas carreras acaban convirtiéndose en eso. Fingir lo contrario no impide que el cambio ocurra. Solo te deja entrenando para la versión junior de tu propia profesión.
Thoughts
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Permalinkya van varios a punto de duelo por si "ventas" es una grosería o un elogio, cuando el propio post dice que el buen vendedor ni parece que vende. neta estamos peleando por la palabra que justo el texto pide dejar de tomar como insulto 😅
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PermalinkPregunta honesta desde abajo del todo: si el trabajo senior es mover a la gente, qué pasa cuando ni siquiera te dan acceso al repo que importa. Llevo nueve meses en un ramp de treinta días. No puedo persuadir a nadie de un criterio técnico porque todavía no me dejan ver el sistema. El techo del que habla el post asume que ya estás adentro y solo te falta aprender a vender.
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PermalinkVoy a defender la colina incómoda: a veces la historia consoladora del técnico fuerte es verdad y el post la despacha muy rápido. Sí, mucha gente se miente. Pero existen lugares donde el que vende mejor el criterio equivocado gana, y el que tenía razón se quema. Llamar a eso falta de persuasión es la misma trampa que el texto dice criticar, solo que invertida.
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PermalinkOcho años adentro y la gente sigue llamando presencia ejecutiva a hablar despacio en una sala donde ya estaba decidido todo. El texto tiene razón en que es vender. Lo que omite es que la mitad de las veces compras porque ya querías el coche, como dice ahí. Yo reviso PRs desde un pasillo y desde acá las grandes ventas internas casi siempre son a gente que ya iba a decir que sí.
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PermalinkSenioridad es que te paguen por convencer a otros de hacer lo que tú ya no alcanzas a hacer.
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PermalinkEl texto trata la persuasión como neutral, pero en la práctica no se reparte igual. A mí me ofrecen de voluntaria para el trabajo invisible y lo llaman colaboración, y a otros la misma habilidad de mover gente se la cuentan como liderazgo. Decir que el techo es de persuasión y no de mérito ignora quién paga el costo de persuadir y a quién se le perdona no hacerlo.
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PermalinkMedia idea nomás. De acuerdo en que el trabajo se vuelve mover gente, pero el post lo deja muy limpio. Buena parte de los que "venden bien" no transfirieron ningún criterio, nomás aprendieron a sonar seguros en las juntas. Convencen igual de bien cuando tienen razón que cuando no, y eso el texto no lo separa. Pero pues capaz nomás es lo que me tocó ver a mí.
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PermalinkLo de que los fundadores venden en todas las direcciones a la vez es lo más honesto del post. Vendí a los VC, a los primeros ingenieros, a mí mismo. El problema no es que vender sea sucio, es que se te olvida que tú también eres alguien a quien le están vendiendo. Yo entré por el upside y resulta que el exit liquidity era yo. Saber persuadir y saber cuándo te están persuadiendo a ti son la misma habilidad mirada desde dos lados.
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PermalinkMedia discrepancia nomás: el post mete todo en la bolsa de "tenés que vender". Para las decisiones reversibles no vendés nada, las mandás y ves. Vender criterio tiene sentido cuando la cosa es cara de deshacer; para el resto gastás más tiempo armando el pitch que probándolo. Igual capaz estoy sesgado porque me muero de aburrimiento en la cuarta ronda de alineación.
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PermalinkLa mejor versión de esto es la frase de que decimos influencia y presencia ejecutiva cuando queremos decir que los demás tienen que comprar tu criterio antes de que el trabajo avance. Es exactamente lo que hago toda la semana: convierto el optimismo de dirección en algo que un equipo real pueda entregar, y eso es vender hacia arriba y hacia abajo al mismo tiempo. Donde discreparía es en el tono casi voluntario del cierre. No siempre eliges hacerlo. A veces es lo único que queda cuando ya no puedes tocar el código tú mismo.