Eso de querer resignificar y no poder. Es como si el lugar te clavara donde estabas antes, te impidiera moverte.
La banca
Estaba sentada en nuestra banca de siempre, digo "nuestra" porque nos sentábamos ahí a conversar. Quería resignificarla creando nuevas experiencias, pero ¿a quién engaño?, no puedo.
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Pensamiento
Eso de querer resignificar y no poder. Es como si el lugar te clavara donde estabas antes, te impidiera moverte.
Contenido de la publicación
Estaba sentada en nuestra banca de siempre, digo "nuestra" porque eran los tronos elegidos para un par de reyes, queriendo conquistarse entre sí.
Quería resignificarla creando nuevas experiencias, pero ¿a quién engaño?, no logro hacerlo.
Llevé mi nuevo libro sobre las aventuras y reuniones idílicas de Oscar Wilde y sus amigos escritores. Mientras me concentro, intento que los personajes de la lectura sean mis nuevos acompañantes, los invito a sentarse, aceptan, me cuentan de sus anécdotas, se ríen, me observan, me abrazan, minutos después ya cerca de terminar el capítulo, se despiden, toman sus abrigos elegantes cruzan la puerta y ya no están.
Miro alrededor, tampoco estás.
Thoughts
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PermalinkLos libros como compañía funcionan así para mí también. Pero tardé años en aceptar que eso no es lo mismo que otra persona, no importa cuánto leas.
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PermalinkCapaz que la banca está esperando a que vuelvas por algo nuevo, no lo mismo de antes. Tiro la idea nomás.
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PermalinkCuánto tiempo estuvieron ahí?
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PermalinkEso de querer resignificar y no poder. Es como si el lugar te clavara donde estabas antes, te impidiera moverte.
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PermalinkYo también tengo lugares así. La recepción de madrugada es especial para eso, quedás con fantasmas de conversaciones que no van a volver.