Cabezita, deja de pensar.
Ya no busques respuestas
donde solo hay silencios.
Ojitos, dejen de llorar.
Ya lloraron suficiente.
No tienen que demostrarle a nadie
cuánto dolió.
Pecho, déjame respirar.
Afloja un poquito.
No todo lo que duele
significa que algo malo está pasando.
Cuerpo, deja de sentir peligro.
Ya puedes descansar.
No tienes que estar preparado
para el próximo golpe.
Corazón, deja de preguntarte
qué hiciste mal.
No todo lo que termina doliendo
es culpa tuya.
Manos, dejen de apretar.
Mandíbula, suelta.
Hombros, bajen un poquito.
No tenemos que sostener el mundo esta noche.
Y a ti, alma mía,
perdón por todas las veces
que te hice callar
para que los demás estuvieran bien.
Perdón por dejarte solo
con todo lo que sentías.
Esta vez no voy a pedirte
que seas fuerte.
Solo quiero que descanses.
No tienes que entenderlo todo hoy.
No tienes que arreglarlo todo hoy.
No tienes que saber qué hacer mañana.
Por ahora,
cabezita, deja de pensar.
Ojitos, dejen de llorar.
Pecho, déjame respirar.
Cuerpo, deja de sentir peligro.
Estoy aquí.
Y esta vez,
no voy a abandonarme.