Pasaron semanas y siguió..Puede que haya dicho que no una y otra vez… pero ¿quién puede escapar de sus encantos? ¿De sus besos? Yo no, nunca lo haré mi amor. O al menos, eso es lo que me repito... Digo, me encanta estar con ella, aun cuando siento que me falta algo, su calidez me envuelve, me hace olvidar por momentos que dudé, que intenté resistirme. Pero, al final, ¿qué sentido tenía?
Acostada a mi lado, o mejor dicho, con mis delgados brazos atrapados en los suyos, no me siento más que un muñeco en su regazo. Su respiración pausada su...Me da la sensación de un hogar que hace mucho perdí. Quiso ver algunas películas y comer un poco mucho, en el suelo seguían algunos envoltorios de chocolates y varios pedazos de palomitas hasta por la cama.
–Lilith. ¿Puedes escuchar mi voz?
Le susurré, esperando que despierte, así que espere ¿Algún día la escuchara? me empecé a preguntar hasta que abrió los ojos como si les pesaran
-Hnm...?
y bostezo antes de hablar.
–¿Qué?... ¿Qué hora se supone que... que es...?
Trato de hablar, pero balbuceo entre bostezos, las palabras saliendo poco a poco. Acomode su pelo para poder verla mejor mientras contestaba.
–Creo que las siete, apenas está saliendo el sol. Perdón, vuelve a dormir corazón.
Lilith se frotó los ojos con torpeza… hasta que de repente se tensó, abofeteó mi mano “Ouch!” Su expresión cambió en un instante y de un brinco se levantó llevándose la sábana con ella.
—¡Demonios, Ian! ¡¿Por qué no me despertaste antes?!
Corrió hacia el baño y agarró su uniforme, se suponía que íbamos a saltar las clases hoy, o eso me dijo ayer antes de acabar así. quizás solo lo dijo para que aceptara…
–Oye, no tienes porque estar tan apresurada, estamos cerca.
Le hable desde la puerta, me respondió, pero el sonido del grifo era mayor a su voz, solo pude diferenciar algunos gritos, pude saber que estaba enojada.
Solo podía escuchar el agua cayendo poco a poco, prendí las luces de la habitación y empecé a recoger el desorden, tender mi cama, barrer un poco el suelo. En lo que pasaba la escoba por debajo de la cama vi mi frasco de pastillas tiradas, lo agarre y me senté pensando si realmente debería tomarlas o no ya que no he sentido ningún síntoma ni nada mal.
Lilith salió del baño con la toalla puesta, dejando un rastro de agua mientras caminaba, agarró su mochila y volvió a entrar para vestirse, ni siquiera me miró, deje las pastillas de lado y decidí alistarme yo también.
De camino a la escuela era frío y el silencio se sentía pesado, Lilith solo miraba al frente ignorándome por completo, Quise hablarle, pero mi voz se quedó atrapada en mi garganta. Trate de sentir que no estaba tan enojada como parecía, estiré los dedos para rozar los suyos, no quería incomodarla, no quería molestarla, pero aun así agarre su mano. Deseo tenerte, te deseo. Té deseo tanto… Pero no logré decirlo. Sentía como mis ojos se nublaban, pero no podía mostrar debilidad frente a mi amada. Su mirada me atravesó, tan fría que me sentí aún más pequeño de lo que ya era. bajé la mano de inmediato, sin decir nada. Perseguirla será para otro día. Seguimos caminando, aunque hubo distancia entre nosotros.
Por un momento llegue a pensar que me usa, solamente soy un objeto de su entretenimiento y me odio por pensar de esta manera sobre ella.
Pasaron los minutos y al doblar la última esquina antes del colegio, su postura cambió. Aún sin mirarme Lilith se detuvo. Me tensé. ¿Iba a hablarme al fin? Una caricia en mi cabello. Todo el frío se desvanece en un segundo. Sentí mi corazón acelerarse, quería decir algo, pero no sabía qué, no me dejó intentarlo. Un instante después, me rodeó con su brazo y me besó la mejilla como si nada hubiera pasado para después de irse corriendo hacia Vance saludándolo a la distancia, parpadee confuso, pero no pude evitar reír, el dolor de mi pecho se convirtió en un burbujeo, un calor que no quiero que desaparezca, No importa que hace un momento me evitara, no importa que su voz sonara como un cuchillo... Esa es la magia de mi amada, quiero que me envuelva hasta que no quede nada más. Que me ciegue. Que me haga olvidar.
Ya en Clases no podía parar de pensar en ella, pero me tenía que concentrar en la clase, pero aun diciendo esto empecé a escribir un nuevo poema.
El tiempo, los días, las semanas y los meses pasan muy rápido, quisiera pedirle al reloj que se detenga y allí volví a escribir.
Poca máquina encargada de tocar mi tiempo;
cada segundo, todo minuto, continúa horas...
La melodía del punto saliendo a las 12
no son más que la “gloria” para mi perdición,
ahora me conformo con ver el sol
sin saber qué hora es
El reloj me llama y quizás yo lo ame a él.
No sé qué me pasa al escribir, las palabras surgen como si no fuera yo quien puso la tinta en esa hoja. Agarrando la hoja con mis manos la levante alto tapando la luz e iluminando la hoja completa. Sonreí al terminarlo, pero me sentía vacío ¿Qué me pasa al escribir..? ¿Es esto mío? ¿O soy yo la creación de la tinta? El reloj..
El timbre empezó a sonar... Ok necesito una distracción, dejé la hoja en mi butaca y pedí ir al baño. Que la destruyan si quieren, ya no me importa si siento que él ya la guardó por mí.
En el espejo del baño sentí que algo andaba mal, quizás mi reflejo o... No lo sé. Sombras rodeaban mi cabeza, el mundo me daba vueltas sin parar como si el reflejo de lo que está al frente mío es algo que nunca me perteneció… Debí tomar mis pastillas, dejarlas fue una idea estúpida.. Me quedé viendo mi propio reflejo durante unos segundos o creo que más, volví a estar consciente al ver quien estaba al lado mío, no me di cuenta de cuando entro, tampoco del tiempo que dure mirándome. Viktor recostado del lavamanos al lado mío como si estuviera cansado de esperar a cuando me percataría de su presencia.
¡¿Qué hace él aquí?! ¿Cuándo?
estoy alterado al igual que mi mente, las palabras que pienso se quedan en mi garganta y solo hace que tiemblen mis manos. Retrocedí asustado.
–¡Nisiquiera te he hecho nada todavia! ¿Dónde crees que vas?
Se estiro y bostezo como si se acabara de levantar, creí que correría a golpearme como a diario, pero solo se acercó lentamente sonriendo.
– No es por molestar pero..
Viktor corto sus propias palabras tratando de aguantar la risa
– PFF, ¡Aún no me creo lo inútil que eres! ¿Viste cómo Lilith ni siquiera se te acerca desde la entrada? Creo que recapacitara y se irá con Vance
No sabía si llorar o reírme de mi propia insuficiencia… Eso dolió más que una puñalada, Viktor siguió hablando, pero no pude escucharlo. La ira de todo lo que me había dicho anteriormente, eso es lo que tenía dentro de mí en ese momento “blablablabla”
– ¿No es suficiente humillarme? No te metas en mis relaciones...
Esas últimas palabras sonaron como murmullos, quería gritarle, pero.. Espera que hago? no lo tengo que pensar
–¡ELLA LE AMA LO SE!
Afirme a gritos, Viktor no pudo aguantar y cayó al suelo de rodillas, Juro que vi cómo se les salían las lágrimas de la risa.
-JAJAJ..cof cof .. Jajaj.. ay..ay.. JAJAJAJA, espera, espera jsjsj..
Viktor se reía tanto pero tanto que podía escuchar como se le acababa el aire.
-Si ella quisiera irse con él ya lo habría hecho hace mucho tiempo!
Conteste con enojo, sabía que no lo podía golpear, pero tratar de defenderla era algo.
-¿No te das cuenta que ya lo hizo?
-¡Cállate! No tienes idea de lo que dices.
Era lo único que podía pensar. Después de un tiempo él se levantó tratando de calmarse, seco sus lágrimas y siguió
–Oh dios, jsjsj.. Debería hablar contigo más a menudo
Se acerco a mi y me dio una palmada en el hombro.
-Vance ni siquiera hace el esfuerzo, eres tu quien la acercas mas. Woah que estas peor que yo.
Se dio la vuelta a uno de los lavamanos para lavarse la cara y se aproximó a la puerta.
-Deberías ver cómo se ríe al contar tu sufrimiento, quizás le pueda dar tu cadáver de regalo.
Y con esas últimas palabras salió.
¿Cómo debía contestar eso? ¿Por qué me pasa esto? Empeze a llorar solo en el baño.. Si fuera lo suficientemente hombre para ella…
Me vi…Me vi en el espejo y en este no estaba un niño, veia un cuerpo vacío disfrazado de adolescente.
-Diganme.. Si esto es..
En lo que intentaba relajarme alguien sacó la cabeza por una de las cabinas del baño y al solo verme a mi salió corriendo.
Mirándome a mí mismo no sabía qué decir.. prefería mil veces cuando Viktor me pegaba y ya. Me lave la cara, corrí fuera del baño, lamentablemente el mundo seguía siendo igual. Pocas sombras entre gente. Cada día todo se siente más vacío, solo. Muchas veces estarlo es la mejor opción.
Perseguí a Lilith hasta la salida pero ella estaba con Vance..
Logró recordar el día que Vance se le declaró a Lilith aun sabiendo que me gustaba, es un dolor recordar tal traición de un amigo... Él siempre decía que merece algo mejor que lo que soy, pero nunca escuche algo así salir de la boca de ella.
Yo alguna vez fui el mejor amigo de Vance, esos que guardan pocas imágenes, esos que apenas salen, pero se entienden. Todo se rompió cuando mis sentimientos por ella crecieron... Nunca iba a imaginar que nos iba a gustar la misma chica. Ahora hizo su propio grupo con sus amigos y Lilith.
Me acerqué a ellos sin saber bien qué decir.
-Ian!
Lilith me saludó, a Vance le cambió la cara; veía odio en su mirar.
-Me preguntaba si tenías el Sábado libre.. Padre no va a estar y.. Si puedes ir por la tarde a comer.
-Comer..?
Rio Vance entre dientes mirando a Lilith.
-Qué importa si es a comer o no.
Lilith lo golpeó suavemente y cruzó los brazos en respuesta a él.
-¡Claro! Me encantaría, hace tiempo que no comemos juntos ni hacemos algo así.
El teléfono de ella empieza a sonar, pide disculpas y se va a contestar dejándonos solos.
-Me gustaría invitarte un día a ti también..
Trate de decirle
-No creo que las cosas se arreglen así.
Él también se alejó dejándome solo