Es fácil decirlo, pero hacerlo requiere más fuerza de la que la mayoría tiene. Que sigas intentándolo dice bastante de quién eres.
Estar roto no te da derecho a romper
A mí me hicieron pedazos y acá sigo.
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Pensamiento
Es fácil decirlo, pero hacerlo requiere más fuerza de la que la mayoría tiene. Que sigas intentándolo dice bastante de quién eres.
Contenido de la publicación
A mí me hicieron pedazos y acá sigo.
No soy la misma persona que era antes, eso es verdad. Hay cosas que aprendí a la fuerza, heridas que me cambiaron y partes de mí que tuve que reconstruir poco a poco.
Pero nunca utilicé mi dolor como excusa para hacerle daño a alguien más.
Porque estar roto no te da derecho a romper a otros.
Que alguien haya jugado con tus sentimientos no significa que ahora tengas que jugar con los de otra persona.
Que te hayan mentido no significa que tengas que convertirte en alguien que miente.
Que te hayan abandonado no significa que tengas que abandonar a quien llega con buenas intenciones.
Y que hayas sufrido no significa que el mundo tenga que pagar por las heridas que alguien más te dejó.
Podrías convertirte en aquello que tanto daño te hizo.
Podrías decir que ya no te importa nada, cerrar el corazón y tratar a los demás con la misma indiferencia con la que alguna vez te trataron.
Pero también puedes elegir algo diferente.
Puedes decidir que tu dolor termina contigo.
Que no vas a convertir tus heridas en armas.
Que vas a sanar sin necesitar que otra persona sufra para sentir que recuperaste el control.
Porque ser lastimado no es una elección.
Pero lo que haces con ese dolor sí puede serlo.
Y yo prefiero seguir aprendiendo a sanar antes que convertirme en la razón por la que alguien más tenga que hacerlo.
A mí me hicieron pedazos.
Y aun así, acá sigo intentando ser una persona que no le haga a otros lo que alguna vez hicieron conmigo.
Porque estar roto puede explicar muchas cosas…
pero nunca debería ser una excusa para romper a alguien más.