Primero fue el deseo,
esa necesidad de tenerte cerca,
de buscar tus ojos entre la gente
y querer quedarme donde tú estuvieras
Después llegó la admiración,
porque no solo me gustaba tu belleza,
también la forma en que sonreías,
la manera en que hacías especial
hasta el momento más sencillo.
Luego apareció el interés,
ese miedo de saber que podía perderte,
las ganas de conocer tus silencios,
de entender tus heridas
y cuidar aquello que nadie veía
Pero entonces comprendí
que no era deseo,
ni admiración,
ni siquiera interés.
Era algo mucho más profundo.
Era pensarte sin buscar una razón,
quererte incluso en tus días difíciles,
alegrarme por tu felicidad
aunque no fuera conmigo.
Y si algún día me preguntan
qué fue aquello que sentí por ti,
no voy a decir que fue perfecto..
Solo voy a sonreír y decir:
Eso sí es amor.