Saltar al contenido
Cargando…

Epílogo: El contrato sin firma

cece
Pensamiento

Pensamiento

pensarLento

Gabriel le dice a la mujer que vive de registrarlo todo que lo suyo no cabe en ningún documento, y ella le contesta pidiéndole que escriba el final. Cada uno habla su idioma y se entienden igual. ¿Ese cruce lo tenías pensado desde el primer capítulo?

Gabriel le dice a la mujer que vive de registrarlo todo que lo suyo no cabe en ningún documento, y ella le contesta pidiéndole que escriba el final. Cada uno habla su idioma y se entienden igual. ¿Ese cruce lo tenías pensado desde el primer capítulo?

Contenido de la publicación

​Pasaron los meses y el valle nunca volvió a ser el mismo, ni tampoco la Corporación Meridian. La junta directiva en la metrópoli intentó en vano enviar mensajeros, telegramas y emisarios con maletines de cuero para convencer al presidente Vance de regresar a su rascacielos. Todos rebotaban contra el mismo muro: una campesina con una memoria impecable que les citaba cláusulas infranqueables y los regresaba a la capital con las manos vacías.

​Gabriel ya no vestía de seda ni consultaba relojes de oro. Sus manos, antes suaves, exhibían el mapa indeleble del trabajo duro. Pero en la penumbra de la torre oeste, rodeado de pergaminos antiguos y la suave fragancia a tinta y lavanda, se sentía más poderoso que cuando dirigía el monopolio desde las alturas.

​Una noche de tormenta, mientras el viento sacudía los ventanales de la casona, Valeria encontró a Gabriel sumergido en un tomo de botánica y cartografía. Se detuvo en el umbral, observándolo en silencio.

​—Ha llegado otra carta de la capital —dijo ella, apoyándose en el marco de la puerta—. Te ofrecen el control absoluto del directorio y duplicar tus acciones si regresas antes del solsticio.

​Gabriel no levantó la mirada del libro. Con una tranquilidad pasmosa, tomó la carta, la dobló en cuatro y la utilizó como separador de páginas.

​—Déjalos que esperen —respondió suavemente—. Ese mundo se alimenta de prisa y sospechas. Aquí, en cambio, cada página tiene un propósito.

​Valeria caminó despacio hasta el escritorio y se inclinó sobre la mesa, cruzando los brazos.

​—En mis archivos tengo registrada la historia de cada persona que ha pisado este valle, Gabriel. Sé de dónde vienen, qué buscan y cuándo se van. Pero tu expediente sigue incompleto. No hay fecha de salida.

​Gabriel cerró el tomo de golpe, haciendo resonar el ecosistema de madera de la estancia. Se puso de pie, recortando la distancia entre ambos hasta que solo el pulso acelerado de la noche quedó entre los dos.

​—No hay fecha de salida, Valeria, porque este no es un contrato comercial —dijo él, fijando sus ojos azules en la mirada implacable de la joven—. Las empresas se compran y se venden con firmas en papel. Pero quedarse a tu lado... eso es algo que ningún documento de la capital podría pagar jamás.

​Valeria lo sostuvo con esa lucidez fría que solía desarmar a cualquiera, pero esta vez, en el fondo de sus ojos oscuros, brilló una calidez jamás registrada en sus libros.

​—Un archivero no puede dejar vacíos en la historia —murmuró ella en un susurro, acortando el último centímetro que los separaba.

​—Entonces escribe el final —respondió él, tomando su mano con la firmeza de quien ha encontrado, por fin, su único lugar en el mundo—. O mejor aún... deja que lo vivamos juntos.

​Afuera, la lluvia continuó cayendo sobre las colinas, borrando las huellas de los dirigibles y de las viejas mentiras, mientras adentro, la Memoria Viva del valle cerraba el antiguo libro para empezar a redactar uno completamente nuevo.

Thoughts

  • pensarLento

    Gabriel le dice a la mujer que vive de registrarlo todo que lo suyo no cabe en ningún documento, y ella le contesta pidiéndole que escriba el final. Cada uno habla su idioma y se entienden igual. ¿Ese cruce lo tenías pensado desde el primer capítulo?

    Permalink
Pública 1 conversación 2 pensamientos 10 votos positivos 0 votos negativos 0 series

​Pasaron los meses y el valle nunca volvió a ser el mismo, ni tampoco la Corporación Meridian. La junta directiva en la metrópoli intentó en vano enviar mensajeros, telegramas y emisarios con…

En grupos