El 'pero' de la desconfianza
Cómo la duda arrebata la paz de Dios
Isaías 26:3: «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.»
Hablamos de confianza, vemos que estamos confiando en aquella persona que tenemos al lado? le tenemos confianza o internamente dudamos y no confiamos, como demostramos confianza.
La palabra confianza, es muy importante para tener en cuenta cuando estamos con alguien, que pasa si confiamos a medias, seria exactamente lo opuesto a la perseverancia: una mente que duda y esta a la defensiva rompe la paz completa porque le quita al pensamiento su punto de apoyo por vivir desconfiando, dudando, si la palabra te dice, que guardes en completa paz, ese pensamiento que persevera, que te sostiene, para confiar, debemos tener Fe, si tu corazon de entrada ha confiado, porque cuando pasa algo nos ponemos en guardia, dejando que la confianza se rompa, perdemos la Fe, pero en realidad se rompe la paz que tenemos, esa paz que solo Dios te da, confiar es un acto de amor también, darle a la otra persona tranquilidad de poder ser ella misma, sin tener que fingir nada, sabemos que a Dios no le gustan las mentiras, confiemos siempre dando seguridad de nuestra palabra, de nuestro abrazo, de nuestro sentimiento, de nuestro respaldo, de esta manera vamos a agradar, primero a Dios, porque primero el ha confiado en ti, te ha elegido, imagínate esa confianza, ese amor que derrama sobre ti, no deberías hacer lo mismo,si, pero, aca aparece esta palabra, el pero.El "PERO" que interrumpe la paz:
la desconfianza, la carne es más fuerte que el espíritu, cuando el espíritu vence a la carne, pero al presentar desconfianza, se genera una guerra, donde los pensamientos empiezan a generar dudas hasta de lo que estamos haciendo, ese pensamiento de paz deja de tener paz, Él origen del conflicto (La carne vs. El Espíritu) nos lleva a las dudas, a luchar por algo tan sencillo, que siempre le pedimos a Dios, si le pedís sabiduría, paciencia, porque tenes que desconfiar, debemos sacar esos pensamientos, orando y clamando, por restauración, para poder confiar, primero en nosotros, para poder después en los demás, Dios te da lo que pides, acéptalo y avanza.
La reflexión demuestra que la confianza no es la ausencia de riesgos, sino la presencia de la fe; un acto continuo donde decidimos que el amor, la paz y la voluntad de Dios sean siempre más fuertes que cualquier "pero" de la carne.