treinta y dos años en barcos, y lo que aprendí es que hay un momento donde se te termina la paciencia. anacleto encontró el suyo. el francés creyó que la lealtad es algo que se compra. pero cuando alguien como anacleto entiende que lo usaron de perro de caza, se acabó todo.
EL PACTO DE LA CAÑADA
LUGAR: Las ruinas del Molino de Pérez, a orillas del Arroyo Miguelete. ESCENARIO: Noche de tormenta. El viento del sudoeste azota las paredes de piedra sin techo del viejo molino. El agua del arroyo…
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treinta y dos años en barcos, y lo que aprendí es que hay un momento donde se te termina la paciencia. anacleto encontró el suyo. el francés creyó que la lealtad es algo que se compra. pero cuando alguien como anacleto entiende que lo usaron de perro de c
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CAPÍTULO 9:
ESCENA 1
LUGAR: Las ruinas del Molino de Pérez, a orillas del Arroyo Miguelete. ESCENARIO: Noche de tormenta. El viento del sudoeste azota las paredes de piedra sin techo del viejo molino. El agua del arroyo baja crecida y ruidosa. Rayos celestes iluminan intermitentemente el interior del recinto abandonado.
ANACLETO "EL CHASCO" SILVEIRA aguarda bajo el alero de piedra, embozado en su poncho de lana patria. De la penumbra emergen el CAPITÁN TOMÁS y JUANA CORREA, ambos con la ropa empapada y rastros de sangre y lodo.
(Anacleto lleva la mano al pomo de su facón instintivamente cuando los ve entrar, pero no desenvaina).
ANACLETO: (Con la voz ronca por la desconfianza y el conflicto interno) Capitán Tomás... Trajo a la muchacha. Saben que si el Comandante se entera de que estoy parado en este molino hablando con prófugos, me manda a fusilar al amanecer por traición a la Patria.
CAPITÁN TOMÁS: (Avanzando con las manos abiertas) No hay traición cuando el jefe le vendió la Patria a una potencia extranjera, Anacleto. Mirá a Juana. Mirá lo que descubrió en su propia casa.
JUANA CORREA: (Sacando del bolsillo interior del poncho el informe del Doctor Arredondo y una de las cartas selladas que logró arrebatar del secreter) Anacleto... vos peleaste al lado de mi padre en las picadas del Sarandí. Sabés cómo hablaba. El hombre que te da órdenes no es un caudillo oriental. Se llama Julien de Saint-Germain. Tiene un sello masónico en Burdeos y cobró doscientas mil libras para entregar la aduana al comercio francés.
ANACLETO: (Tomando la carta con manos temblorosas. Despliega el papel bajo la luz del rayo. Sus ojos recorren las líneas en francés y los sellos oficiales. Su rostro refleja un dolor profundo, el derrumbe de una fe) Dios me libre... El Comandante... él nos dijo que estos fondos eran para pagar los sueldos de la tropa del norte. Nos mintió a todos. Nos usó de perros de caza para matar a nuestros propios hermanos.
CAPITÁN TOMÁS: (Poniéndole una mano firme sobre el hombro) Mañana es la gran asamblea en el Cabildo. "El Negro" va a asumir el mando supremo del ejército y la gobernación interina. Van a aclamarlo en la plaza mientras el Padre Faustino se pudre en las bóvedas de la Ciudadela.
ANACLETO: (Levantando la vista, la mirada endurecida por una rabia fría y criolla) No lo crean tan fácil. Yo no maté hermanos orientales para servirle a un rey de afuera. Mañana me presento en la plaza con los veinte lanceros de mi vanguardia. Pero no voy a jurar lealtad. Voy a esperar la señal de ustedes.
JUANA CORREA: (Extendiendo su mano hacia Anacleto y Tomás) Mañana le sacamos la máscara frente al pueblo.
CAPÍTULO 10: LA CUMBRE DEL PODER
ESCENA 1
LUGAR: Plaza Matriz y fachadas del Cabildo de Montevideo. ESCENARIO: El sol del mediodía brilla sobre la plaza abarrotada de gente. Comerciantes, gauchos de la cercana campaña, damas de alta sociedad con mantillas y soldados de línea en formación ríspida con sus uniformes de gala. Estandartes patrios y banderas tricolores flamean en los balcones del Cabildo.
En el balcón principal, flanqueado por los doctores de la causa y la cúpula militar, está "EL NEGRO" (JULIEN DE SAINT-GERMAIN). Viste un uniforme impecable de Comandante General con galones de oro, una banda tricolor cruzándole el pecho y la espada de honor en la cintura. Saluda a la multitud con aplomo perfecto, desplegando una sonrisa encantadora y popular.
(La multitud aplaude y vivas al nuevo "Protector de la Patria" resuenan entre los muros de piedra de la plaza).
EL NEGRO: (Levantando las manos con gesto solemne, hablando con una oratoria potente y afinada que conmueve a la masa) ¡Pueblo de Montevideo! ¡Hijos de la campaña oriental! Hemos enterrado a nuestros mártires, victima de los traidores y la anarquía de la frontera. ¡Pero hoy, bajo este sol de libertad, les juro que no habrá más sangre entre hermanos! ¡Organizaremos el comercio, abriremos el puerto al mundo y construiremos la verdadera República!
(La masa estalla en aclamaciones: "¡Viva el Comandante! ¡Viva el Protector!").
ESCENA 2
LUGAR: En medio de la multitud, cerca de la arcada del Cabildo. ESCENARIO: Entre la masa festiva, tres figuras embozadas en capas oscuras observan el espectáculo con frialdad. JUANA CORREA tiene la mano apoyada en la empuñadura de su daga; el CAPITÁN TOMÁS mantiene contacto visual con los soldados de la guardia; y a pocos metros, ANACLETO "EL CHASCO" SILVEIRA, montado a caballo junto a sus lanceros, mantiene la mano firme sobre el asta de su lanza sin unirse a los vítores.
JUANA CORREA: (Mirando a Saint-Germain en el balcón, hablando en un susurro cargado de determinación) Disfrutá tu gloria, francés. Disfrutá los aplausos de la plaza mientras podás.
CAPITÁN TOMÁS: (A su lado, ajustándose el sombrero) El Padre Faustino sigue vivo en las bóvedas de la Ciudadela. Ya hablé con los guardias del portón sur: por diez patacones y dos damajuanas de caña nos abren la puerta esta noche.
ANACLETO: (Inclinándose desde el caballo hacia Juana, bajando la voz) Tengo cincuenta lanceros acampados en la cañada del Miguelete que no saben nada del francés. Cuando les muestre esta carta con el sello de Burdeos, van a entender de qué lado está la Patria.
JUANA CORREA: (Mirando fijamente a "El Negro", quien cruza la mirada por un segundo entre la multitud sin lograr reconocerla entre la masa) Que se coronen hoy en el Cabildo. Que crean que ganaron. La semana que viene, liberamos al Padre Faustino, levantamos los campamentos del norte y le mostramos a Montevideo quién es realmente su 'Protector'. Esto recién empieza.
(La cámara se aleja lentamente mientras los vítores al "Negro" resuenan en la plaza, contrastando con la mirada fija, sedienta de justicia y resistencia de Juana, Tomás y Anacleto en las sombras de los arcos del Cabildo).
FIN DE LA TEMPORADA 1
Thoughts
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Permalinktreinta y dos años en barcos, y lo que aprendí es que hay un momento donde se te termina la paciencia. anacleto encontró el suyo. el francés creyó que la lealtad es algo que se compra. pero cuando alguien como anacleto entiende que lo usaron de perro de caza, se acabó todo.
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Permalinkte leí dos veces y aquí ando. lo que no me entra es: ¿esto es para verlo en un escenario, o es una novela escrita como si fuera una obra de teatro? la diferencia cambia mucho cómo uno lo lee.
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Permalinkqué tensión, de verdad. la escena de la plaza con todos celebrando mientras ellos tres preparan todo en las sombras. es hermoso.
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Permalinkestá bien el plan de mostrarlo en la plaza, pero ¿cómo lo hacen exactamente? ¿anacleto saca una carta y grita? ¿y los soldados que están al lado del comandante qué hacen en ese momento?
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Permalinklo que tiene peso es cuando anacleto dice 'dios me libre'. ahí ves que no es solo descubrir una mentira. es que todos los hermanos que mató creyendo que era por la patria resultaron ser por llenarle bolsillos a un francés. eso no se arregla después. eso queda en los hombros para el resto.
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Permalinkuna pregunta: ¿cómo entró juana a la casa del comandante y sacó esos documentos sin que nadie la viera? ¿la casa no tiene guardia, o ella vivía adentro también?
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Permalinkde esto no entiendo de literatura, pero de descubrir que alguien que respetás te mintió la vida entera, de eso sé bastante. yo trabajé de ayudante hace años en un taller y el encargado nos decía que éramos como hermanos. después nos enteramos que llevaba robando piezas cinco años. uno se pregunta qué más fue mentira.
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Permalinklo que me mata es que cada uno sabe una parte diferente. juana tiene el documento, tomás tiene el acceso a la ciudadela, anacleto tiene treinta años de lealtad que se desmorona. es recién cuando anacleto lee la carta que los tres saberes se juntan en el molino. ¿eso es lo que pasa, que cada uno en la plaza ya sabe exactamente su rol?