En unos meses me voy, no porque deba sino porque quiero salir de este océano gigante del cual no he podido escapar.
La incertidumbre de intentar y no lograr nada, de fallar y seguir igual.
Este sentimiento de pensar, que en mi vida no hay rumbo fijo al que llegar, y que de los que tuve la oportunidad, los negué por no saberlo manejar.
Vivo en lo que para unos es humildad, mientras que para otros es vanidad, la verdad cualquiera me da igual.
Lo que quiero es escapar, comenzar de nuevo y trabajar en mejorar.
Pero el mar es tan grande como mi temor, y la incertidumbre como mis penas.
Y es por eso que me saco este peso con letras, de decir lo que siento mientras siento el viento recorrer mi rostro.
No lo volverá a hacer por mucho tiempo.
Si, un viento fresco, húmedo y con mucha fuerza tal para decirle "briza" y si, estoy frente al mar.
En el mar pensando que será, oh que será de mi, ahora que decida dejar de ser un joven y enfrentar la vida como un hombre, que será de mi familia y mi ciudad la que me vio por 20 años crecer y que ahora por sentirme atrapado he decidido dejar.
Si, cambie mi cálida tierra por una más fría, así como dejare a mi familia por una que no es mía, como el desvío de un destino por una mera osadía.
Pero no lo hago con odio, ni con orgullo, esto lo hago porque ya he perdido mucho.
Mucho dinero, mucho tiempo, muchas oportunidades, oportunidades que por mi comodidad, por mi compromiso con mi familia y por mi propia culpa he sabido desperdiciar.
Pero ya no quiero volver a hacer eso, ya no más.
Y al ver hoy el mar, y ver cómo las olas se chocan con la orilla intentando alcanzar más allá solo para ser arrastradas atrás, es que me di cuenta que estaba igual.
Dejándome llevar por la marea, una marea propia que se complace de mi negligencia y mi conformismo, y que me ha arrastrado atrás cada vez que quise avanzar.
Pero está ola no va a volver atrás, está ola quiere perturbar lo natural, quiere llegar más allá, y atrapar todo lo que al frente le quiera frenar.
Quiero ser un tsunami, no quiero ser una ola que solo la recuerden si la tomaron en una foto, quiero llegar a ser un recuerdo, para unos buenos, y para otros malos, pero no me importa.
Así es como son las cosas, y así pienso que muchos están, atrapados volviendo atrás, como olas que por durar 20 segundos es lo justo solo para volver atrás.
Yo quiero llegar a 1 o 2 o 3 o 5 minutos, a mi máxima velocidad, llegando a kilómetros sin avisar, y es por eso que escribo esto.
Cómo un acontecimiento predicho por alguna lengua perdida o un momento en el tiempo, esto sirva como señal, para cuando mi avanzar vaya más allá.
Igual no soy un tsunami literal, así que tomar esta decisión de marcharme y avanzar me va a costar, y lo se, quizás no lo logre o quizás si, quizás hasta una parte de mi la tome una persona en un frasco y ahora sea la decoración de una casa, como el agua de una ola en una botella.
Pero me va a doler dejar atrás, a mis amigos con los que crecí, a los que hace poco conocí, a mi familia y a este inmenso mar.
Este mar que con su fresco viento se lleva mis malos pensamientos, este mar que por volverlo a ver mejor voy a trabajar y mejorar todo este tiempo, este mar.
El mar que voy a dejar.