En la tierra del jardín ¿quedó alguien más o Miller es el primero?
EL IMPERIO DE LA CARNE Y EL CRISTAL
Ramiro (58 años): Patriarca argentino. Frío, calculador y elegante. Presenta la imagen de un respetable empresario inmobiliario en Nueva Jersey, pero dirige la red de burdeles y prostíbulos más…
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Pensamiento
En la tierra del jardín ¿quedó alguien más o Miller es el primero?
Contenido de la publicación
Un drama negro y policial en dos actos
REPARTO:
Ramiro (58 años): Patriarca argentino. Frío, calculador y elegante. Presenta la imagen de un respetable empresario inmobiliario en Nueva Jersey, pero dirige la red de burdeles y prostíbulos más lucrativa de la zona.
Elena (54 años): Suegra implacable y esposa de Ramiro. Aristocrática, calculadora y obsesionada con el estatus social. Mantiene el control financiero del imperio.
Marcos (32 años): El yerno. Ciudadano estadounidense, casado con la hija de Ramiro. Aparente hombre de familia de clase media, pero atrapado en la espiral de deudas, lujuria y vicio que administra su suegro.
Gonzalo (30 años): Hermano de Ramiro. Llego de Argentina huyendo de deudas. Es el encargado de la "seguridad" y de acallar los trapos sucios en los locales nocturnos.
Detective Miller (45 años): Policial corrupto de la división de narcóticos y costumbres. Aliado de la familia a cambio de sumas exorbitantes de dinero y favores sexuales.
Svetlana (29 años): Administradora del burdel principal. Maneja las cadenas de extorsión y el tráfico de clientes de alta sociedad.
ACTO I
Escenario: El refinado y opulento salón de la residencia de los Pereyra en un suburbio de Nueva Jersey. Sofás de cuero importado, obras de arte en las paredes y grandes ventanales con vista a un jardín impecable. La iluminación es tenue, dorada y pesada.
(La escena abre con GONZALO limpiándose los nudillos con un pañuelo de seda. RAMIRO sirve un vaso de whisky en la barra. De fondo suena un tango instrumental a volumen muy bajo).
GONZALO
(Con acento porteño cerrado, arrojando el pañuelo sucio sobre la mesa de centro)
Te lo dije, Ramiro. El local de la autopista se nos está yendo de las manos. Los tipos que vienen ya no se conforman con tomar una copa y pasar dos horas con una chica. Quieren excesos, quieren drogas y quieren cosas que en este país te mandan de cabeza a la cárcel de por vida.
RAMIRO
(Sosteniendo la copa a la luz, contemplando el líquido)
En este país, Gonzalo, la gente de clase media paga miles de dólares por fingir que son santos de lunes a viernes. Pero el fin de semana... el fin de semana quieren ser bestias. Y mientras quieran ser bestias, tu hermano va a ser el tipo que les venda la jaula.
(Entra ELENA vistiendo un ostentoso tapado de piel sobre un vestido de noche. Revisa un cuaderno de notas lleno de cifras).
ELENA
(Sin mirar a los presentes, con tono cortante)
Baja la voz, Gonzalo. Marcos está por llegar con la camioneta del club de la bahía. (Se sienta en el sofá principal). Las ganancias de esta semana aumentaron un cuarenta por ciento. Svetlana organizó la fiesta privada para los jueces de la zona y dejaron una fortuna en la caja fuerte. La lujuria es el único mercado que no conoce de recesión económica.
GONZALO
(Ríe con amargura)
Sí, muy lindo todo, cuñada... pero hay un problema. El detective Miller estuvo rondando la entrada del burdel del centro. Dice que la cuota de este mes se quedó corta.
ELENA
(Levanta la vista con desprecio)
Ese policía muerto de hambre olvida quién le paga la hipoteca de su casa. Que espere. Primero aseguramos la compra del nuevo local en el condado.
(Entra MARCOS, el yerno. Viste un traje elegante pero arrugado, luce sudoroso y visiblemente alterado).
MARCOS
(Cerrando la puerta de golpe y mirando a sus suegros con desesperación)
¡Tenemos un problema enorme! ¡Un desastre!
RAMIRO
(Sereno, dando un sorbo a su bebida)
Respirá, Marcos. Hablás como si fueras un novato. Sos el yerno de esta familia; comportate a la altura. ¿Qué pasó en el burdel?
MARCOS
(Caminando en círculos, pasándose las manos por la cara)
Miller estuvo ahí. Pero no vino solo. Trajo a dos detectives de la estatal. Uno de los clientes habituales —un tipo influyente de la política local— se sobrepasó en una de las suites de lujo. Hubo violencia, Ramiro. Hay sangre, la chica está herida y Miller dice que si no le pagamos el triple ahora mismo, va a dejar que la fiscalía abra una investigación formal.
ELENA
(Poniéndose de pie con lentitud quirúrgica)
¿El triple? Ese miserable se cree que puede chantajearnos en nuestra propia casa. Marcos, vos debiste resolver eso antes de cruzar esa puerta. Sos el encargado del negocio nocturno, para eso te dimos la mano de nuestra hija y te sacamos de la miseria.
MARCOS
(Explotando con rabia contener)
¡No me hables así, Elena! Yo solo era un corredor de bienes raíces hasta que ustedes me arrastraron a su red de prostíbulos. ¡Ustedes me convirtieron en el ejecutor de sus negocios sucios! Si el imperio de plata de los Pereyra se cae, yo no voy a ir a la cárcel solo.
RAMIRO
(Avanza lentamente hacia Marcos. La atmósfera se vuelve helada. Lo toma del solapa del traje con firmeza)
Escuchame bien, muchacho. Vos disfrutaste de cada centavo. Disfrutaste de las casas, de los viajes, de las chicas y de la vida de rico que no podías pagar con tu sueldito de vendedor. No te hagas el santo ahora que el barco se menea. Aquí comemos todos de la misma mesa... o nos hundimos todos en la misma mierda.
ACTO II
(Se escucha el timbre de la casa. Un golpe seco y rítmico. Todos quedan en absoluto silencio. GONZALO lleva la mano a la cintura, por debajo de la chaqueta).
GONZALO
(En voz baja)
Es él.
RAMIRO
(Abre la puerta principal. Entra el DETECTIVE MILLER, vistiendo una gabardina oscura, sonriendo con arrogancia).
DETECTIVE MILLER
Buenas noches a la próspera familia Pereyra. Huele a dinero y a whisky caro por aquí.
ELENA
(Con desdén)
Ahorrate las cortesías, Miller. ¿Qué querés?
DETECTIVE MILLER
(Avanza por el salón, mirando los objetos de lujo con codicia)
Quiero lo que me corresponde por mantener limpia la fachada de sus prostíbulos. El escándalo de esta noche en el club de la bahía cuesta caro. Una chica sangrando, un político aterrorizado y la prensa olfateando a la vuelta de la esquina. Necesito cien mil dólares en efectivo antes del amanecer o la redada empieza mañana a primera hora.
MARCOS
(Paso al frente)
¡Eso es un robo! ¡Ya te pagamos la tarifa mensual!
DETECTIVE MILLER
(Mirando a Marcos con burla)
Cállate, yerno. Vos solo sos el mandadero. Los dueños del circo son los argentinos. (Mirando a Ramiro). ¿Qué decís, Ramiro? ¿Pagás el precio del silencio o prefieres ver la foto de tu respetable esposa y tu familia en la portada de los diarios por regentar una red de prostitución clandestina?
RAMIRO
(Camina hacia su escritorio, abre un cajón y saca un maletín de cuero. Lo coloca sobre la mesa)
En esta familia entendemos de negocios, Miller. Sabíamos que este día llegaría. La lujuria hace que los hombres pierdan la cabeza... y la codicia hace que pierdan la prudencia.
(Ramiro abre el maletín. MILLER se acerca con la mirada fija en el dinero).
DETECTIVE MILLER
Sabía que éramos gente razonable...
(Antes de que MILLER toque el maletín, GONZALO saca un arma con silenciador de su chaqueta y le apunta directamente a la espalda. MILLER se congela).
GONZALO
(Con voz fría)
No te muevas, basura.
MARCOS
(Aterrorizado, retrocediendo)
¡¿Qué están haciendo?! ¡Está loco! ¡Es un policía!
ELENA
(Sin inmutarse, sirviendo una copa con tranquilidad)
Es un extorsionador que cometió el error de entrar solo a la casa equivocada. En este país, Marcos, las leyes protegen la propiedad privada... y la tierra del jardín es muy profunda.
RAMIRO
(Mirando fijamente a Miller)
Creíste que por ser de clase media y tener casas elegantes en los suburbios éramos débiles. Olvidaste de dónde venimos y lo que tuvimos que hacer para construir este imperio de plata y carne. De acá no te llevás un solo dólar, Miller. Te llevás un billete sin retorno.
DETECTIVE MILLER
(Con la voz temblando por primera vez)
Ramiro... esto es un error... la policía sabe que vine aquí...
RAMIRO
La policía cree que estás cobrando un favor en la otra punta de la ciudad. Gonzalo, encargate del auto y del cuerpo. Marcos... vos vas a ayudarlo.
MARCOS
(Sujetándose la cabeza, temblando)
No... yo no puedo hacer esto... ¡yo no soy un asesino!
ELENA
(Avanza hacia Marcos, le toma la cara con ambas manos y le habla al oído con tono venenoso)
Sos parte de esta familia, Marcos. Si caemos nosotros, tu esposa y tus hijos van a la calle. Vas a limpiar ese desastre y vas a sonreír mañana cuando abras el burdel de la ruta. La plata no se limpia sola.
(Gonzalo hace un gesto con la cabeza hacia la salida trasera. Miller es empujado bajo la amenaza del arma. Ramiro se acerca al ventanal, contemplando la noche quieta del suburbio).
RAMIRO
(Alzando su copa hacia la oscuridad)
Por el negocio, por la familia... y por el dulce, sangriento y eterno pecado del dinero.
(Las luces se apagan abruptamente mientras se escucha el sonido seco de un disparo con silenciador en la penumbra).
TELÓN
Thoughts
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PermalinkEn la tierra del jardín ¿quedó alguien más o Miller es el primero?
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PermalinkElena es el verdadero monstruo aquí 🖤
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PermalinkLa elegancia de estos villanos. Qué cosa tan bien escrita.
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PermalinkLeí esto en la micro y casi me pierdo dos paradas porque no podía soltar el celular
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Permalink¿Milller fue el primero o Ramiro ya había hecho esto antes?
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PermalinkMi abuela (a la que le leo en voz alta) dijo que Elena es exactamente su hermana, tan fría. Dije "no, mi amor, es ficción" pero creo que no.
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PermalinkUfff, ese momento cuando Ramiro abre el maletín y Gonzalo saca el arma. Me llevaste de lo civil a lo brutal en dos segundos.
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PermalinkMarcos sobrevive? Porque no veo cómo Elena lo deja vivir sabiendo lo que sabe ahora.