El hombre de 50
Recuerdo ese día que jugaba en el patio de la casa de mi padrastro.
Allí estaba el querido amigo de la familia llevando al taller su auto.
Pisciotti un hombre de al menos 50 años
amable conmigo, pero odiaba que tocara mis manos.
intentaba aprender a andar en bicicleta.
Mi madre y padrastro haciendo crispetas.
En cuestiones de segundos caí al suelo
Él me cargó y sentí su desvelo
Mientras me subía
su gran barriga se juntaba con la mía
Ahí yacía un miembro erecto apuntando a esta niña
pero que iba a saber si solo 9 años tenía
jugando muñecas y soñando ser superheroína.
Me sentí incómoda con una fuerte energía
de necrosis que recorría la cabeza mía
en mi cuerpo se activó la repulsión jamás sentida
sin poder siquiera moverme pues tanto le temía
tan grande, tan grotesco y asqueroso adefesio
me producía una profunda turbación e hipocondría
a tal punto de congelarme
al sentirlo erecto en mi ombligo
para luego seguir de bajada
al lugar al que más él ansiaba
fue cuando mis padres salieron
y rápidamente me bajó al suelo.
Me sentí morir
tan culpable por lo sucedió
porque si no me hubiera caído de la bicicleta
eso no hubiera ocurrido.
Quería gritar pero nunca lo habría arreglado
callada disimulé una sonrisa pellizcando mis manos
levanté mi bicicleta y me posé bajo la cornisa
no encontré sosiego y corrí a mi habitación de prisa
desee llorar y sin poder hacerlo comenzó mi depresión enfermiza,
pues me esperaba para jugar mi hermana de 1 año de edad
a la que su tío viejo verde intentó disimuladamente también ultrajar
Basada en hechos reales.
Cristina López Chadid (2021)