Ese parte donde decís temor pero igual querés hacerlo me intrigó. ¿La fe borra el miedo, o es lo opuesto: que caminas aunque estés asustado?
EL DOLOR DEL CONTROL
¿Es cruel decirlo, saben? Muchas veces dolían mis pies de caminar en un paraje lleno de espinas. Sabía el dolor que inundaba mi alma; sin embargo, lo ignoraba y prefería quejarme del camino de…
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Pensamiento
Ese parte donde decís temor pero igual querés hacerlo me intrigó. ¿La fe borra el miedo, o es lo opuesto: que caminas aunque estés asustado?
Contenido de la publicación
¿Es cruel decirlo, saben? Muchas veces dolían mis pies de caminar en un paraje lleno de espinas. Sabía el dolor que inundaba mi alma; sin embargo, lo ignoraba y prefería quejarme del camino de espinas que quería atravesar.
Me concentraba en labrar un camino para no pasar por las dolorosas espinas, para no caminarlas, para no sentirlas. Sin embargo, tanto tiempo pasé pensando y diseñando que, sin darme cuenta, me quedé sin piel que protegiera mi delicada fragilidad.
Intentando hacer algo que protegiera mis músculos. Sin embargo, y dadas las circunstancias, miré hacia el frente y me di cuenta de que el camino de enfrente, y lo que faltaba para sondear esas espinas, era poco.
Ya no tengo piel para atravesarlo, me dije a mí misma.
Y desconsolada me derrumbé y derramé lágrimas sin cesar, derramé lágrimas sin cesar, hasta que de mi cara no pudieron brotar más.
¡Qué dolor, qué desgracia!, gritaba sin poder callar.
Ay de mí y mis pobres piececitos.
La condena me llegó; no supe apreciar la buena temporada.
«Ese es el paraje que debes atravesar», me dijo una voz que no supe distinguir de dónde venía.
«Atraviésalo y verás cómo nueva piel te crecerá».
«Tengo mucho temor, no quiero hacerlo sola, y si vuelvo a pensarlo, no quiero volver a hacerlo».
«Eso es válido», me lo dijo la pequeña paloma.
«Si es tu deseo, puedes venir conmigo y yo tejeré para ti unas sandalias. No será la misma piel, se deshará con facilidad, pero servirá por un tiempo. Eso sí, ten en cuenta que tendrás que enfrentar otra vez el hecho de quedarte sin piel, y tendrás que andar para que crezca; será más duro, habrá más tribulación. Eso sí, estaré contigo en cada paso y te animaré a que seas valiente para seguir caminando».
¿Aceptas?
«Como Jonás, no puedes escapar del propósito que Él te da; no tienes control de tu vida aunque pretendas que lo posees. ¿Eso ya lo sabías?
Incluso en tus desvíos, incluso en tu necesidad de descanso, vas a enfrentarlo conmigo. Yo te devolveré a tu paraje, no importa lo maltrecho que estés.
Hijo mío, no pretendas que será fácil. No huyas por temor; huye a mis brazos y te daré consuelo para dar un paso más hacia adelante.
No temas no reconocer mi voz; él te atacará, pero sé consciente de que, aunque no me escuches, yo sí estoy pendiente de tu llamado de auxilio, estoy pendiente de ti. No tomes el camino fácil, no cometas ese error, hijo mío.
A veces lo más sencillo aparenta [ser inofensivo], para que alguien se encuentre al acecho para devorarte.
El engaño es cruel y parece sencillo, pero es como un león buscando a quién devorar.
Huye a mis brazos, hijo mío; no huyas a la salida fácil, huye a mis brazos.
Confía en mi palabra, confía en mi soporte.
Estoy generando en ti un corazón humilde y confiado, un corazón con carácter.
No temas, los parajes que tengo para ti son seguros, aunque parezca que la noche los acapara. No olvides quién anda en tu sombra, quién habita en tu corazón y consuela tu alma.
¿No tendré piedad yo de los desamparados, si tuve piedad de ti?
¿No te daré fuerzas a pesar de que estés cansado?
No temas seguir, yo te dirigiré por el buen camino.
No tema tu preciosa alma, no tema. ¿Crees que no tendré compasión de ti?
Hija mía, ¿cómo crees? Qué cruel mentira.
¿No ves que fui yo quien, a pesar de que Moisés dudó al romper la piedra, a pesar de no haberle dado la bendición de ver sus sueños cumplidos, cumplí mi propósito en él y además lo traje a mi presencia?
Luché por su cuerpo de carne desde el día en que ingratamente asesinó hasta el día en que dudó; no dejó de ser mi hijo.
Tú eres mi hija sin importar qué; tú, hijo mío, eres mi baluarte, la perla preciosa por la cual me ensucié las manos, mas no mi santa gloria e integridad.
Despierta, mi pequeña sierva, usa tus piernas y salta, salta y salta.
Si tienes necesidad de descansar, yo te daré descanso.
¿No ves que fue por eso que no te quitaron la oportunidad?
Porque sé que puedes hacerlo, porque cuando tú eres débil, yo soy fuerte; porque cuando se acaban tus fuerzas, comienzan las mías.
No te obligaré a pasar por las piedras con un corazón débil, porque tendrás el mío, mi pequeña, no temas. Sé cuánto puedes soportar y no dejaré en absoluto que tu corazón se aparte de mí.
Incluso con falta de fe y fuerzas, he plantado en ti la semilla del amor.
Aun así renuncies, esto no será un desperdicio, y no dejaré que renuncies tan fácilmente, hija mía. Hoy huirás, pero habrá el día en que mirarás de frente la muerte y dirás: Gloria a Dios.
Gloria al Santo, al Señor, a quien es, fue y vendrá.
Nunca rechazaré la petición que quieres de conocerme y tener intimidad conmigo; nunca lo haré.
Pero ten en cuenta que sí o sí serás la mujer de mis propósitos, aun así tropieces.
¿No fui yo quien, viendo a Moisés escapar, lo hice volver de donde vino, a su lugar más oscuro?
No lo mandé siendo un grande, no lo mandé con un ejército; lo mandé con un camello y con mi unción, siendo lo que antes no era.
Antes era un rey y lo mandé siendo un esclavo, lo mandé sin nada más que una vara de madera.
Porque los que construyen ídolos lo hacen a costa de su propia inteligencia; ponen adornos, los funden en oro, los llenan de gemas y de plata.
Lo que ellos no entienden, hija mía, es que, al igual que la madera, al oro solo le dan valor los hombres; no hay nada detrás que le dé valor a un ídolo.
Solo los deseos perversos de los hombres se lo dan.
Te doy descanso para que me veas a mí y no mires tus falencias; ellas solo sirven para entender cuánto me necesitas, no para ver cuánto puedes tapar debajo del tapete. Te lo digo, hija mía.
De mis propósitos tú no puedes huir, y si deseas aún amarme, y aún me deseas a mí a través de tu temor, no importa.
Yo te seguiré buscando, porque tú eres mi hija.
Eres mi hijo, y para mí lo más importante es tu corazón, nada más que eso, tu corazón.
Thoughts
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PermalinkCuando leí sobre Moisés y lo que dice la voz... ¿procesás emociones con imágenes bíblicas, o sentís que te habla así de verdad? Me cuesta separar los dos.
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PermalinkNo importa si uno puede escapar del propósito. Lo que importa es qué hacés mientras intentás. ¿Aceptás las sandalias o no las aceptás?
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Permalink'Incluso con falta de fe, he plantado en ti la semilla del amor.' Este renglón va a perseguirme. ¿Vos creés que crece aunque uno dude?
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PermalinkLa gente cree que controlando el dolor no duele. Viene a la farmacia buscando eso. Lo real es: qué hacés después cuando ves que no funcionó.
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PermalinkMe gustó que la pequeña paloma te dijo 'eso es válido', no 'no tengas miedo'. Eso es lo que nadie escucha cuando sufre, y es lo único que importa.
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PermalinkEse momento donde miraste adelante y viste que poco faltaba para las espinas… Eso es lo real. No toda la planeación del mundo, sino ese segundo donde entendés qué queda de verdad.
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PermalinkEse parte donde decís temor pero igual querés hacerlo me intrigó. ¿La fe borra el miedo, o es lo opuesto: que caminas aunque estés asustado?
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PermalinkEsa frase de 'me quedé sin piel' me pegó. Es lo que pasa cuando años de construir un camino mejor te dejan sin defensas. Uno quisiera saber eso antes.