Querido Chile,
En este mes, en el que sufriste tanto, pero en el que también te alegraste tanto.
Sufriste por los golpes de Estado,
y te alegraste por las fiestas en las que te celebramos.
Sufriste por la dictadura,
y celebraste a la familia unida.
Sufriste por el daño hecho a nuestra patria,
y celebraste al ver que no nos juzgamos en estas Fiestas Patrias.
Sufriste por la pérdida de familias y por las desapariciones,
y celebraste por la recuperación de la democracia.
Sufriste al ver a tu gente separada,
pero te alegraste cuando volvimos a encontrarnos.
Sufriste por las heridas que dejó el pasado,
pero seguiste avanzando hacia el futuro.
Sufriste al recordar a quienes ya no están,
pero celebraste junto a quienes todavía permanecen.
Sufriste por las divisiones entre tus hijos,
pero también viste cómo muchos aprendieron a escucharse.
Sufriste, pero nunca dejaste de avanzar.
Chile, eres una tierra llena de recuerdos,
de heridas, de alegrías y de esperanza.
Y aunque tu historia tenga capítulos oscuros,
todavía quedan muchas páginas por escribir.
Que nunca olvidemos lo que sufriste,
pero que tampoco olvidemos todo aquello que nos une.
Porque Chile no es solamente su pasado.
Chile también somos nosotros,
los que hoy seguimos escribiendo su historia.