El arte de volver a empezar
Quedarse donde el amor se ha mudado
es habitar una casa fría y vacía,
es mendigarle agua a un río seco
y esperar que el invierno traiga el día.
No hay mayor soledad que estar acompañado
por alguien que te mira pero no te ve,
que recibe tu luz con el puño cerrado
y desarma tus ganas de volver a creer.
Pero el dolor también es un espejo
donde al fin descubres tu propio valor.
No naciste para ser un simple reflejo,
ni la sombra prudente de un falso amor.
Vales el tiempo, la risa y la entrega,
vales los mares que estás dispuesto a cruzar.
Quien te quiere a medias, hoy se lo niega,
pero tú no tienes por qué naufragar.
Hoy decides cerrar esa puerta con llave
aunque tiemblen las manos al dar el paso.
El alma es ligera y el cielo es suave
cuando dejas de cargar con un fracaso.
Se puede continuar, el tiempo es testigo,
el pecho sana y la herida se olvida.
Mañana serás tu mejor amigo
y volverás a abrazar la belleza de la vida.