Me dijeron que el amor era eterno,
que dos almas podían encontrarse
y elegirse cada día.
Pero el tiempo me enseñó algo diferente que
hasta las promesas más fuertes
pueden desaparecer.
El amor no existe,
solo existen momentos que fingen ser eternos como
besos que juran quedarse
y corazones que algún día aprenden a olvidar.
Se dice que el amor se siente como un hogar
pero yo encontré un lugar lleno de heridas,
recuerdos que nunca duermen
y un vacío que todavía sabe tu nombre.
Quizás el amor nunca fue real,
quizás solo fuimos dos almas solitarias
fingiendo que podíamos salvarnos,
hasta que uno de los dos
dejó de creer.
Y ahora estoy aquí,
con el corazón lleno de palabras
que nunca pude decir,
convencido de que el amor no existe…
Porque si realmente existiera,
¿por qué dolería tanto perderlo?