Ejerce tu libertad de:
Madrugar por encima del sol que sale despacio
y no hace la fila para nada.
Contemplar lo destemplado que está a punto de ceder,
de caer, en picado
hacia su capacidad de ocasionar una tragedia.
De llorar en medio de la comedia
y reír en medio de la tragedia,
y no hacer de ello una parodia.
De tragar monstruosas memorias
y palpar en el interior su cremosidad que se enfrió.
De matar dioses para siempre
para seguir echándoles la culpa después de la última puñalada.
De trocar roca loca sin boca que se cae por el precipicio
sólo por la vergüenza que le produce no poderse dar a entender.
De ser un poder descomunal
que de vez en cuando a lo más microscópico decrece,
y se queda ahí porque le causa placer ser nada,
o ser poco y débil.
De ser vil, ruin, cruel, hostil,
de marcar la distancia entre tú
y la gran puta suciedad de la limpieza del olor del que se pare al frente;
separo mi mente de mi cuerpo
y los dejo a ellos con cuerpos repletos de mentes que no les pertenecen.
De querer perecer tras cada renacer,
y tras cada renacer saber que volverás a perecer reglamentariamente.
De regar sagradamente flores sagradas con tu sangre
y seguir haciendo lo que te gusta hasta el crepúsculo,
y que el horror desconocido importe un culo,
lo mismo que lo ridículo de lo tierno
o lo bien explicado.