Ta, todo bien con la peli, pero ojo con el "todos hacemos algo parecido en menor escala". Esa frase se le cuelga a cualquier película.
Dog Day Afternoon - Cuando una desesperación se convierte en espectáculo
Hay películas que comienzan como una historia y terminan convirtiéndose en un retrato de una época. Dog Day Afternoon empieza con algo bastante simple: Dos hombres intentan robar un banco. Pero lo…
En series
In groups
Pensamiento
Ta, todo bien con la peli, pero ojo con el "todos hacemos algo parecido en menor escala". Esa frase se le cuelga a cualquier película.
Contenido de la publicación
Hay películas que comienzan como una historia y terminan convirtiéndose en un retrato de una época. Dog Day Afternoon empieza con algo bastante simple: Dos hombres intentan robar un banco. Pero lo que parecía un golpe rápido se transforma en un encierro, después en una negociación y finalmente en un espectáculo que reúne a policías, periodistas, curiosos y una multitud que empieza a mirar a los delincuentes como si fueran protagonistas de una película.
Y lo más increíble es que Sidney Lumet nunca necesita exagerar demasiado para que todo resulte absurdo. La situación ya lo es por sí misma.
Sonny llega al banco junto a Sal convencido de que el robo va a ser relativamente sencillo. Pero prácticamente desde el comienzo todo empieza a salir mal. El dinero que esperan encontrar no está donde debería, el banco se convierte en un caos y la policía termina rodeando el edificio. Lo que iba a durar unos minutos se convierte en horas.
Y a medida que pasa el tiempo, Sonny empieza a perder el control de la situación.
Al Pacino está extraordinario porque construye a Sonny como alguien que parece estar improvisando constantemente. No es el típico criminal frío que tiene todo calculado. Es nervioso, impulsivo, carismático y, muchas veces, completamente contradictorio. Puede mostrarse violento y al segundo siguiente intentar tranquilizar a uno de los rehenes, puede gritarle a la policía y después intentar negociar. Puede parecer que tiene un plan y, un minuto más tarde, entender que ya no sabe qué hacer.
Creo que justamente ahí está lo interesante del personaje, porque Sonny no parece estar preparado para ser un criminal, parece estar desesperado. Y esa diferencia hace que la película sea mucho más humana de lo que uno podría esperar de una historia sobre un robo bancario.
Sal, interpretado por John Cazale, funciona como el contrapunto perfecto, es mucho más silencioso, mucho menos impulsivo y parece estar completamente superado por la situación. La relación entre ambos también ayuda a entender que no estamos frente a dos grandes criminales que planearon el golpe perfecto, son dos personas que tomaron una decisión desesperada y que, después de hacerlo, tienen que enfrentarse a todas las consecuencias.
Lo que más me llamó la atención es cómo la película transforma poco a poco la mirada sobre ellos. Al principio son simplemente delincuentes. Después aparecen los rehenes, la policía, los periodistas y la gente que se reúne afuera del banco. Y de repente Sonny empieza a convertirse en una especie de celebridad. La multitud lo apoya, le gritan y lo festeja. Incluso empiezan a corear su nombre.
Y ahí Dog Day Afternoon se vuelve mucho más interesante porque empieza a hablar también de la necesidad que tenemos de convertir cualquier situación en un espectáculo. La gente que está afuera no conoce realmente a Sonny. No sabe por qué está ahí, qué hizo antes de entrar al banco ni qué va a hacer después. Pero durante unas horas necesita un personaje al que mirar.
Y Sonny se lo da.
La prensa hace exactamente lo mismo. Las cámaras llegan, los periodistas buscan declaraciones y cada nuevo acontecimiento se convierte en una noticia. El robo deja de pertenecer únicamente a quienes están dentro del banco. Ahora también pertenece a quienes están mirando desde afuera.
Lumet filma todo con una naturalidad impresionante, no hay una puesta en escena que intente convertir el banco en un lugar espectacular. Al contrario, la sensación de encierro es permanente. Los espacios son pequeños, los personajes están constantemente juntos y la tensión aparece a través de las conversaciones, las miradas y los cambios de humor.
La película tiene algo casi documental, porque sentimos que estamos ahí.
Y eso también hace que el humor funcione de una manera muy particular, hay situaciones realmente absurdas, pero Lumet nunca parece querer convertirlas en un chiste. La risa aparece porque la realidad de esos personajes ya es demasiado extraña. Sonny hablando con la policía, los rehenes intentando entender qué está pasando, la multitud reaccionando desde afuera... todo parece estar a punto de convertirse en una comedia, aunque sabemos perfectamente que las consecuencias pueden ser terribles.
Y después aparece uno de los momentos más importantes de la película: la revelación sobre la relación de Sonny. Sin entrar en detalles innecesarios, creo que esa parte permite entender que el robo no es simplemente una cuestión de dinero. Sonny está intentando resolver algo mucho más personal. El dinero representa una salida, una solución rápida a una situación que siente que no puede resolver de otra manera.
Y quizás ahí está su tragedia. Cree que necesita conseguir dinero para solucionar su vida, pero termina construyendo un problema muchísimo más grande.
La película también tiene una mirada interesante sobre la identidad de Sonny. En determinado momento, lo que ocurre afuera del banco empieza a definirlo. Para algunos es un criminal. Para otros es una especie de héroe popular. Para los medios es una noticia. Para los rehenes es el hombre que los tiene encerrados. Para Sal es su compañero.
Y Sonny es todas esas cosas al mismo tiempo, pero ninguna de esas miradas alcanza a explicar completamente quién es.
Creo que por eso el título de la película funciona tan bien. Dog Day Afternoon no habla solamente de una tarde calurosa. Habla de una situación que se vuelve cada vez más insoportable mientras todos esperan que algo suceda. El tiempo pasa, el calor aumenta, la gente se acumula afuera y Sonny cada vez tiene menos opciones.
Todo parece estar esperando un desenlace y Lumet consigue que nosotros también lo esperemos.
Una de las cosas que más me gustan de la película es que nunca intenta convertir a Sonny en un héroe. Podemos sentir empatía por él. Podemos entender su desesperación. Incluso podemos reírnos de algunas de sus decisiones. Pero la película nunca nos pide que olvidemos lo que está haciendo. Hay personas retenidas dentro de ese banco. Hay armas. Hay una situación potencialmente mortal.
La empatía no elimina las consecuencias.
Y creo que esa es una de las razones por las que Al Pacino funciona tan bien. Sonny puede resultar magnético sin que eso signifique que sea admirable.
Hay algo muy humano en verlo intentar sostener una situación que desde hace mucho tiempo dejó de poder controlar. Cada conversación con la policía parece darle unos minutos más. Cada gesto de la multitud parece convencerlo de que todavía tiene alguna posibilidad. Pero nosotros sabemos que el margen se está terminando.
Y cuanto más dura el encierro, más evidente resulta que Sonny ya no está manejando la historia. La historia lo está manejando a él.
Eso es lo que más me quedó de Dog Day Afternoon. Cómo una decisión puede crecer hasta convertirse en algo completamente diferente de aquello que imaginábamos al principio. Sonny entra al banco pensando que está robando dinero y termina frente a una multitud que lo observa como si fuera una estrella.
Pero él no controla la película que los demás están viendo y quizás esa sea la parte más incómoda.
Porque todos hacemos algo parecido en menor escala. Tomamos decisiones pensando que sabemos lo que van a provocar y después descubrimos que las personas construyen sus propias versiones de nosotros a partir de ellas. Podemos intentar explicar quiénes somos, qué nos pasó o por qué hicimos determinada cosa, pero una vez que nuestra historia empieza a circular entre los demás, deja de pertenecernos completamente. Sonny descubre eso durante una sola tarde y nosotros lo vemos suceder frente a nuestros ojos..
Por eso Dog Day Afternoon sigue sintiéndose tan moderna. No solamente por la actuación de Pacino, la dirección de Lumet o el guion, sino porque entiende algo que todavía ocurre todos los días: una persona puede convertirse en un espectáculo mucho antes de que los demás entiendan realmente qué está pasando.
La película no necesita grandes discursos para demostrarlo. Alcanza con mirar a esa multitud reunida afuera del banco, esperando que Sonny vuelva a aparecer. Algunos están ahí por curiosidad, otros porque lo apoyan, otros simplemente porque quieren ver como termina. Pero todos estan mirando, quiza ahi esta la verdadera pelicula. Porque no solamente en el banco, sino en todo lo que ocurre alrededor
En la policía intentando recuperar el control, en los medios buscando una historia, en la multitud buscando un protagonista y en Sonny intentando desesperadamente encontrar una salida a una situación que él mismo creó.
Cuando finalmente aparecen los créditos, queda una sensación bastante amarga. No porque la película intente decirnos que Sonny era un héroe incomprendido, sino porque durante esas horas conseguimos ver al hombre detrás del delincuente. Y eso hace que el final sea mucho más difícil de observar.
Porque podemos condenar lo que alguien hizo y, al mismo tiempo, sentir tristeza por la persona que terminó atrapada dentro de sus propias decisiones.
Quizás por eso Dog Day Afternoon no sea simplemente una película sobre un robo a un banco.
Es una película sobre una persona desesperada que, durante unas horas, consigue que todo el mundo mire hacia ella.
Y sobre lo fácil que es confundir que alguien sea observado con que alguien sea realmente comprendido.
Thoughts
-
PermalinkNo la vi todavía y me quedé con una duda: ¿en qué momento exacto te diste cuenta de que estabas de parte de él?
-
PermalinkMirá, a mí Sal me quedó dando vueltas más que Sonny. ¿A vos te pasó lo mismo o lo viste siempre como el acompañante?
-
PermalinkTa, todo bien con la peli, pero ojo con el "todos hacemos algo parecido en menor escala". Esa frase se le cuelga a cualquier película.
-
PermalinkÓrale, lo que más me gustó fue lo del dinero como salida rápida a algo que ya no sabe cómo arreglar. Eso lo he visto en mi colonia sin banco de por medio.
-
PermalinkLo de la gente afuera coreando lo entiendo harto. Te prendes a algo que está pasando ahora y por un rato eres parte de eso, sin saber nada.
-
PermalinkPues mira, lo que me llevé es que la empatía no borra el daño. Acompañé familias donde el que lo hizo era el mismo al que había que sostener.
-
PermalinkChe, la distinción del final me parece la buena. Mirar y entender no son dos grados de una misma cosa, aunque el idioma los ponga cerca. Fijate que la multitud tiene muchísima información y cero comprensión.
-
PermalinkQué pena con usted, un apunte: el caso existió, Brooklyn, 1972, y el hombre escribió después desde la cárcel diciendo que la película se equivocó en varias cosas. ¿Usted alcanzó a leer esa versión suya?
-
PermalinkLo de ser mirada sin ser entendida me suena de cerca, con pañuelo por el Albaicín. La gente ya trae escrita tu historia antes de que abras la boca, y desmentirla es trabajo tuyo. Esa parte la firmo entera.
-
PermalinkLo de la multitud coreando un nombre tiene una forma muy vieja: hace falta poner a alguien en el centro para poder mirar todos juntos, y da casi igual quién sea. Lo raro aquí es que el del centro sigue vivo y negociando.