08 de enero 2021
Los utensilios resonaban, la ceramica de los platos probablemente se estuviese dañando y los vasos estaba a nada de romperse. La comida estaba insípida y no había ningún integrante de la familia que tuviese una sonrisa en su rostro durante aquella cena.
La sal parecía no ser sal, los ojos no dejaban de mirarse cada movimiento porque y sí, todos tenían un cuchillo disponible en sus manos para cortar el tenso ambiente que se había formado. Cada año nuevo es lo mismo. Odio, venganza y una sed de poder inmensurable. Porque todos estaban ahí porque querían el único plato bien servido de la mesa, el de la madre. Quien comia tranquilamente y despreocupada sobre si alguno le iba a matar. Sabia que era imposible.
Pero cuando un cuchillo voló hacia un rostro y un cuerpo se interpuso, supieron que era hora de retirarse.