¿Y si la gente aceptara que no todos tenemos que tener un rol en la comunidad? Algunos solo queremos estar ahí, escuchar y ya. ¿Eso está bien?
Dios no busca perfectos
Género: Comedia dramática y satírica cristiana
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Pensamiento
¿Y si la gente aceptara que no todos tenemos que tener un rol en la comunidad? Algunos solo queremos estar ahí, escuchar y ya. ¿Eso está bien?
Contenido de la publicación
Género: Comedia dramática y satírica cristiana
Personajes:
El Visitante (Vos / Narrador): Compañero de Abril. Llega por invitación sin entender nada y termina encontrando su lugar con Dios.
Lourdes: Matriarca de la familia. Asiste fielmente a la iglesia, pero se niega rotundamente a servir en ministerios.
Pastor Bruno: Hijo de Lourdes. Apasionado, dinámico y siempre listo para orar por todo.
Zara: Hija de Lourdes. Líder sumamente estructurada con carpetas y planillas para todo.
José: Hijo de Lourdes. Servidor incansable del equipo de logística y mantenimiento.
Esteban: Hijo de Lourdes. Encargado del sonido y consolas, en lucha constante contra los acoples técnicos.
Paula: Hija de Lourdes y madre de Abril.
Abril: Nieta de Lourdes e hija de Paula. Compañera de estudio, El Visitante (Vos / Narrador.
Apóstol Fabián: Líder principal de la congregación.
Pastora General Cecilia: Co-líder principal, de autoridad firme y espíritu paternal.
Pastor Daniel: Pastor de área y apoyo en la predicación.
Natalia: Esposa de Daniel, pastora.
Joana: pastora.
Mariana: pastora.
Maestra de Escuelita: Encargada del ministerio infantil.
Ayudante de Escuelita: Asistente de los niños durante el servicio.
Supervisor de Sección: Encargado del orden y ubicación en el templo.
Servidor de Altar / Liberación: Apoyo en los momentos de ministración.
ACTO I: El Caos de los Preparativos
(Escenario dividido en dos ambientes. A la izquierda, el living de la casa de Lourdes: sillones gastados, una mesa con equipo de mate, carpetas desparramadas y cables de sonido. A la derecha, el altar y bancas de la iglesia "Aliento Desde el Cielo".)
(El Visitante camina hacia el proscenio y habla directamente al público con tono descontracturado y cómico.)
VISITANTE: Un sábado común y corriente, uno planea descansar, dormir hasta el mediodía o mirar una serie. Pero mi compañera Abril me dijo una frase que parecía inofensiva: "Venite a casa a comer un rato y de paso me acompañas a la iglesia". Yo no sabía en qué me estaba metiendo. No me avisó que la casa de su abuela Lourdes era prácticamente una aduana espiritual antes del servicio.
(Se encienden las luces del living de Lourdes. El ambiente es frenético. Zara camina de un lado a otro marcando cosas con un resaltador, amarillo fosforescente. Esteban desenreda un cable gigante en el suelo. José levanta una pila de diez sillas plásticas. El Pastor Bruno repasa la Biblia en voz alta. Lourdes está plácidamente sentada tomando mate.)
ZARA: (Gritando hacia las habitaciones) ¡Faltan cuarenta minutos para la primera reunión de líderes! ¡Bruno, si no imprimimos la guía de las células antes de salir, no vamos a poder coordinar con las supervisoras!
PASTOR BRUNO: (Sonriendo con serenidad) Hermana Zara, respire en el espíritu. La fe mueve montañas; confío en que la fe va a hacer que la impresora deje de tirar el error del cartucho.
ZARA: ¡La fe sin obras está muerta, Bruno, y la fe sin tinta negra nos deja sin planilla a todos los coordinadores!
ESTEBAN: (Gritando desde el piso con un enchufe en la mano) ¡Nadie toque el tomacorriente del pasillo! Conecté la consola de prueba ahí y si alguien desenchufa, se borra la ecualización que le armé al Apóstol Fabián. ¡Aviso!
JOSÉ: (Apretando los dientes mientras carga las sillas) Esteban, ¿por qué hay equipos de audio en el medio del pasillo de la casa?
ESTEBAN: ¡Porque en el templo el cableado de la nave lateral falló el viernes y estoy testeando el canal tres!
LOURDES: (Dando un sorbo ruidoso al mate) ¡Se me bajan todos dos cambios en esta casa! A mí no me vienen a alterar el sábado a la mañana. Yo voy a la iglesia, me siento, escucho la predicación de los pastores y me vuelvo a mi casa en paz. ¡A mí no me anoten en ningún ministerio!
JOSÉ: Mamá, el equipo de bienvenida necesita ayuda en la puerta este domingo...
LOURDES: (Firme) ¡Dije que no, José! Bastante serví toda mi vida. Bastante tuve con aguantar que el padre de ustedes se borrara por completo y no pusiera ni un solo peso para mantener la casa. A Dios le entrego mi vida y mi corazón, ¡pero los sábados a la mañana mi espalda se queda sentadita en la banca!
PAULA: (Entrando con unos folletos) Mamá tiene razón, no la presionen. Bastante hace con abrir la casa para la reunión de entre semana.
ABRIL: (Entra a la casa acompañada por el Visitante) ¡Hola a todos! Miren, él es mi compañero de el liceo. Se animó a ir hoy a la iglesia.
(Todos los familiares se detienen en seco. Miran al Visitante fija y coordinadamente. Ponen sonrisas gigantescas.)
TODOS: (Al unísono y con mucho entusiasmo) ¡¡DIOS TE BENDIGA, VARÓN!!
VISITANTE: (Dando un paso atrás, sorprendido) Hola... buenas tardes a todos...
PASTOR BRUNO: (Se acerca rápidamente y le da un abrazo apretado) ¡Bienvenido a la casa del Padre! Siento en mi corazón que hoy no es un día cualquiera para vos. ¡Algo grande se va a desatar!
VISITANTE: (Mirando al público, de lado) Yo solo venía pensando si en el almuerzo había empanadas de carne o de pollo...
ACTO II: La Inmersión en el Templo
(Transición de luces. La familia camina cruzando el escenario hacia el sector derecho: el templo de "Aliento Desde el Cielo". Hay un gran movimiento de personas, planillas, biblias y micrófonos.)
SUPERVISOR DE SECCIÓN: (Hablando por un walkie-talkie) Sección central despejada. Pasemos los sobres de diezmos a la nave izquierda.
NATALIA: (Alineando a un grupo) A ver, supervisores de sección y eco-líderes, recuerden que hoy tenemos visitas. Mari, Joana, mantengan los pasillos despejados.
JOANA: Entendido, Natalia. Todo el equipo de recepción está acomodado en sus puestos.
MARIANA: La gente ya está entrando por la puerta principal. Las carpetas de consolidación están listas.
PASTOR DANIEL: Excelente trabajo, equipo. Recuerden que la atención pastoral empieza desde el saludo en la puerta.
MAESTRA DE ESCUELITA: (Entra corriendo, despeinada, agarrando un títere de oveja) ¡Pastor Daniel! ¡Tenemos una emergencia pedagógica en la salita de 6 años!
PASTOR DANIEL: ¿Qué pasó, hermana?
MAESTRA DE ESCUELITA: Los chicos dicen que hoy no quieren pintar el arca de Noé. ¡Quieren dramatizar la caída de los muros de Jericó y están tirando los cubos de plástico contra las paredes!
AYUDANTE DE ESCUELITA: (Llegando agitado) ¡Ya lo solucioné! Les dije que si juntaban los bloques, al final les dábamos galletitas. ¡Estrategia ministerial!
PASTORA CECILIA: (Paseando con serenidad y autoridad por el escenario) Paz de Cristo a todos. Que el orden y la gozosa presencia del Señor reinen en cada rincón hoy.
VISITANTE: (Ubicándose en una banca junto a Abril, mirando hacia todos lados con los ojos abiertos) Abril, en serio... ¿cuánta gente trabaja acá? Hay gente con planillas, gente con handies, maestras con títeres, el del sonido peleando con los cables...
ABRIL: (Sonriendo) Es una familia gigante. Hay apóstoles, pastores, supervisores, maestros, servidores. Cada uno tiene una tarea, pero el propósito es uno solo.
ACTO III: La Experiencia de la Palabra
(Sube el Apóstol Fabián al púlpito. El volumen de la música instrumental de fondo aumenta ligeramente. Todos los personajes en el templo toman sus asientos.)
APÓSTOL FABIÁN: ¡Bienvenidos a Aliento Desde el Cielo! Hoy quiero hablarle a los que vinieron cargados, a los que sienten que no encajan en la religión tradicional. ¡Escúchenme bien! Dios no está buscando gente perfecta. Si vos pensás que para acercarte a Dios tenés que tener la vida ordenada y ser intachable, estás equivocado de lugar.
ESTEBAN: (Desde la consola, presionando un botón; el micrófono emite un acople agudo) ¡Uy! Perdonen, se me metió una frecuencia. ¡Sigan en victoria!
APÓSTOL FABIÁN: (Sonriendo) ¡Hasta los cables necesitan liberación hoy! Como les decía: Jesús no anduvo buscando a los religiosos de la época para aplaudirlos. Jesús fue a buscar a la mujer samaritana junto al pozo, caminó con los cobradores de impuestos, comió con los rechazados y restauró a las prostitutas. Él ama a todos sin distinción. Él no te pide una careta de santidad; te pide el corazón para coronarlo Rey de Reyes y Señor de Señores.
(En un lateral del altar, una persona se arrodilla conmovida. Un servidor de altar y la Pastora Cecilia se acercan a orar en voz baja por ella con respeto y contención.)
VISITANTE: (Acomodándose en el asiento, absorto) Abril... mirá allá. Hay gente llorando, gente orando... Yo entré acá sin entender una sola palabra de los cargos, de las células ni del sonido. Pero siento algo raro en el pecho. Como una paz que no tenía cuando me levanté hoy.
PASTORA CECILIA: (Caminando suavemente hacia el sector donde está el Visitante) La presencia de Dios no necesita que entiendas toda la teología el primer día, joven. Como leía en el libro de Buenos Días, Espíritu Santo, el Espíritu Santo no es una doctrina lejana o una fuerza abstracta. Es una persona que quiere caminar con vos, protegerte y restaurar lo que estaba roto.
PASTOR DANIEL: Acá estás protegido por Dios y por una comunidad de personas que aprendieron a amar sin barreras, sin fronteras y sin medidas.
ACTO IV: El Lugar Encontrado
(Al finalizar el servicio, la gente comienza a saludarse. Lourdes se acerca al Visitante y a Abril.)
LOURDES: (Mirando al Visitante con dulzura maternal) ¿Viste lo que es este quilombo hermoso, pibe? Yo reniego, me quejo de las reuniones de mi hijo Bruno y no quiero que me anoten en ningún listado para cocinar o limpiar, porque los golpes de la vida me dejaron cansada... Pero vengo siempre. Porque acá no te piden un currículum para decirte que Dios te ama.
PASTOR BRUNO: (Abrazando al Visitante) El Señor no quiere perfectos, varón. Quiere corazones dispuestos.
VISITANTE: (Avanza lentamente hacia el frente del escenario, mientras los integrantes de la iglesia van formando un grupo unido a sus espaldas)
VISITANTE: (Al público) Llegué a esa iglesia por pura casualidad, invitado por Abril. No entendía los nombres de los ministerios, me asustaba el caos de la casa de Lourdes antes de salir, y la primera vez que vi las liberaciones y la oración en el altar no comprendí nada. Pero pasaron las semanas... y me enganché. Me enganché porque encontré un lugar. Un lugar donde se predica la Palabra, donde las personas enfermas del alma se sanan, donde los endemoniados se liberan y donde nadie te juzga por tu pasado. Descubrí lo grande que es Dios. Que Él no busca santos de vitrina, sino personas reales. Hoy sé que tengo un lugar en la iglesia, pero sobre todo, un lugar con Dios. Él es mi Rey, Jesucristo.
(Todos los personajes se toman de los hombros sonriendo, mientras las luces se apagan lentamente.)
FIN DE LA OBRA
Thoughts
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PermalinkLourdes rechaza los ministerios pero va siempre. ¿Eso significa que vos podés creer en algo sin cumplir el rol que la comunidad espera de vos?
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PermalinkHay algo en cómo la obra trata el caos como parte de lo sagrado. No espera orden perfecto, sino gente imperfecta haciéndolo lo mejor que puede. Eso me llegó.
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PermalinkEl Espíritu Santo que quiere "caminar con vos y restaurar lo roto"... ¿creés que la gente nace esperando escuchar exactamente eso?
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PermalinkEl visitante que solo vino pensando en empanadas y termina llorando en el altar. Te conozco, hermano.
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PermalinkLo que hizo Lourdes al final, cuando abrió el corazón sobre lo que sufrió... eso es lo real.
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Permalink¿Y si la gente aceptara que no todos tenemos que tener un rol en la comunidad? Algunos solo queremos estar ahí, escuchar y ya. ¿Eso está bien?
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PermalinkLourdes tomando mate mientras todos corren es pura verdad. Llegar agotada a la misa y solo querer sentarse a escuchar, sin que nadie pida nada más.
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Permalink¿Vos también te sorprendiste al llegar donde todos tienen un rol menos vos? Me pasa en la familia. Una vez llego y todos ya saben qué hacer.