08 de enero 2021
Aprendí sobre la destrucción en almohadas empapadas de lagrimas, en noches de dolores de pecho y en entender que habían canciones que ya no me ayudaban. Comprendi que la soledad quiza era mi mejor compañía y que aveces valía la pena no sentir nada. Me llené de dolor por un par de labios que me susurraron: "te lo mereces. ¿No era esto lo que querías?" Sus palabras rebotaron en mi cabeza, haciendo ecos eternos donde cada vez que me pasaba algo mal, me repetia que esto era lo que quería. No era capaz de decirle que no a mi mente, no podía parar el temblor de mis manos ni mucho menos las lágrimas de mis ojos. ¿En que me habia convertido? Me sentía débil, patetico y estúpido. Cada vez que veía alguna parte de mi cuerpo quería acabar con ella, quería dejar de existir. Queria que las frases de las canciones tuvieran sentido, quería escuchar a mis amigos y quería que el cielo volviese a brillar para mi. Pero el eco era más fuerte.