me pidió
que me desnudara,
quería ver
mis huesos,
saber el sabor
de mi carne.
así que me quité la ropa
y los kilómetros
de murallas.
cuando vio
la sangre fresca,
mis órganos expuestos
y mi corazón sin candado,
se asustó.
su mirada me esquivó
como si yo fuera un error.
¿fue demasiado…
o pediste algo
para lo que no estabas preparado?
lamento decirte,
esa soy yo.
pero no lo lamento más
que desnudarme
ante un cobarde.