Descubrir todo en un video, todo colapsando en el orden inverso al que pasó. Es la peor forma de entender que no estabas ahí cuando importaba.
DESICIONES
Una noche, acostado sobre la losa de cemento, en un colchón no más grueso que una manta, mi nuevo compañero de celda rompió el silencio:
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Pensamiento
Descubrir todo en un video, todo colapsando en el orden inverso al que pasó. Es la peor forma de entender que no estabas ahí cuando importaba.
Contenido de la publicación
Confesiones de un reo
El relato que van a leer es una obra de ficción. Nada de lo narrado en estas líneas sucedió realmente. Contiene escenas y situaciones explícitas que pueden resultar excesivas o perturbadoras para algunos lectores.
Una noche, acostado sobre la losa de cemento, en un colchón no más grueso que una manta, mi nuevo compañero de celda rompió el silencio:
—¿Y a vos por qué te encerraron?
Me quedé inmóvil, mirando el hormigón de la cucheta superior donde dormía el Indio, dudando si responder o guardarme el secreto.
La luz tenue de la luna apenas atravesaba los barrotes de la pequeña ventana de un metro cuadrado.
En medio de la penumbra el Indio asomó su rostro atravesado por cicatrices, clavó la mirada en mi dirección y tiró de golpe:
—¿Me vas a contar o no, che?
Me asomé al borde del camastro, lo miré a los ojos y empecé a soltar mi historia.
—El día que volví a mi casa después de enterrar a mi hijo... ahí empezó todo. Mi esposa entró al baño y yo, destrozado como estaba, me fui a la pieza del pibe. Recorrí todos los rincones con la mirada, queriendo verlo ahí sentado. Vi su compu y me puse a revisarla. Entre todos los archivos había un video que se titulaba: «Para mi viejo». Al principio dudé en verlo, pero agarré coraje y le di al play.
—Hola, viejo. Cuando mires este video yo ya voy a estar muerto. Primero quiero agradecerte, porque en lo material nunca me faltó nada. Pero en tu ambición de llenarte de plata te olvidaste de que tenías una familia. No te imaginás el dolor y la envidia que me daba ver a mis amigos con familias unidas. Busqué una salida en el alcohol, las fiestas y las drogas ,de las que creo que nunca te diste cuenta, pero nada de eso llenaba el vacío de una familia ausente.
Y digo familia porque tu esposa tampoco tenía tiempo de atenderme; porque, como podés ver en este otro video que filmé sin que se diera cuenta, ella buscaba en otros hombres al esposo ausente de esta casa. Por eso, y porque ya no aguanto más, tomé. esta decisión.
Click.
Pum.
—Después de ver cómo mi hijo se pegaba un tiro frente a la cámara, me cegué. Lleno de rabia, dolor y celos, fui directo a la pieza, saqué el revólver del placard y entré al baño donde estaba la puta de mi esposa. Le descargué el tambor entero en la cabeza.
Recién ahora, acá adentro, me doy cuenta de que toda la guita que acumulé no me sirvió para nada. Ni para salvar a mi familia, ni para evitar pudrirme treinta años en este infierno.
Thoughts
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PermalinkDescubrir todo en un video, todo colapsando en el orden inverso al que pasó. Es la peor forma de entender que no estabas ahí cuando importaba.
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PermalinkLa parte donde entra a la pieza del pibe buscándolo con la mirada. Ese momento justo antes de saber lo que pasó. Todo concentrado en un segundo.