Cómo me gustaría desaparecer del mundo por un momento, dejar de lado mis responsabilidades, mis preocupaciones y todo aquello que me pesa. Poder descansar sin culpa, respirar en paz y sentir que, por una vez, no tengo que ser fuerte ni poder con todo.
Quisiera que alguien me abrazara, me acariciara la cara y me dijera que todo va a estar bien. Que me recordara que estoy haciendo las cosas bien, incluso cuando yo mismo no soy capaz de verlo. Que creyera en mí cuando mis fuerzas ya no alcanzan y me hiciera sentir que no estoy solo.
Porque, a veces, no necesito soluciones ni grandes promesas. Solo necesito un poco de cariño, un lugar seguro donde soltar todo lo que llevo dentro y la tranquilidad de saber que, por un momento, puedo dejar de luchar.
No quiero rendirme, solo estoy cansado. Cansado de ser fuerte, de exigirme tanto y de sentir que nunca es suficiente. A veces, yo también necesito que alguien me cuide, me abrace y me recuerde que, a pesar de todo, lo estoy haciendo bien