Presentamos el «Gugoleón», la unidad de tiempo definitiva para el fin del universo o continuidad del mismo.
En el lenguaje cotidiano estamos acostumbrados a medir el tiempo en décadas, siglos o milenios. Incluso los geólogos y astrónomos van un paso más allá utilizando el término «cron» (para referirse a un millón de años) o «eón» (para describir períodos de miles de millones de años). Sin embargo, cuando la física teórica mira hacia el futuro más remoto del cosmos, todas estas palabras se quedan ridículamente cortas.
¿Cómo llamamos al tiempo que tardará el universo en presenciar la evaporación total de su último agujero negro supermasivo? Los científicos estiman que esto ocurrirá en una escala de 10¹⁰⁰ años.
Este número masivo (un 1 seguido de 100 ceros) es conocido mundialmente como un gúgol (googol). Pero hasta el día de hoy, el idioma español no contaba con un sustantivo colectivo o numeral colectivo que unificara el concepto de un gúgol aplicado estrictamente al paso de los años.
Para llenar este vacío lingüístico y científico, proponemos y registramos formalmente el término: Gugoleón.
Definición formal del término (Lexicografía)
• gugoleón
(De gúgol —un 1 seguido de 100 ceros— y el término griego eón —era o período de tiempo de duración computable—).
1. m. Astron. y Geol. Unidad de tiempo teórica que equivale exactamente a un gúgol de años (10¹⁰⁰ años). Se utiliza en cosmología para medir las eras tardías del universo y la degradación final de la materia. Plural: gugoleones.
¿Por qué «Gugoleón»?
La construcción de la palabra sigue las reglas estrictas de la evolución de nuestro idioma. Al fusionar la inmensidad matemática del gúgol con la raíz griega aión (eterno, era), se obtiene un término con rigor científico que hereda la solemnidad de los nombres astronómicos. Su pronunciación en español es natural, es un sustantivo agudo que lleva tilde en la 'o', y su plural (gugoleones) encaja perfectamente con la métrica de palabras tradicionales como millones o billones.
A partir de hoy, cuando hablemos del destino final del espacio y del tiempo profundo, ya no necesitaremos largas frases matemáticas. Podremos decir, con total propiedad, que la luz de las estrellas dio paso a un gélido y eterno gugoleón.