-Recuerda que la belleza de la vida radica en su brevedad.
-Goza de las pequeñas alegrías, no esperes la gran felicidad.
-Ama intensa e incondicionalmente, ya que al final te arrepentirás de no haber amado más o lo suficiente
-Da sin esperar, pues la única recompensa que recibirás es la satisfacción de haber contribuido a engendrar más generosidad.
-Enseña y aprende, penetrando en el maravilloso mundo del saber.
-Consigue la paz tan anhelada y buscada.
-Perdona ofensas y oprobios.
-Expresa gratitud, porque el que agradece todo merece.
-Asume la responsabilidad de tus actos.
-Que no te oprima la desesperación y el agobio.
-Procura realizar obras dignas de elogio.
-Muestra respeto por los demás, tanto por sus pensamientos como sus sentimientos.
-Rodéate de personas optimistas, aquellas que tienen el privilegio de vivir con alegría y verlo todo como un milagro.
-Muestra empatía, comprensión y compasión, por el más desdichado, que así cosecharás consideración.
Que estos humildes consejos calen en ti, y de esta manera al practicarlos, dejes una impronta en los demás, contribuyendo a un mundo mejor que aquel que encontraste al llegar.