Amado, solo pensemos en lo bien que hasta ahora lo hemos pasado. Te miro y pienso en lo feliz que he sido; agradezco que estés conmigo.
Cariño, te tengo, pero aún eres lo que más anhelo. Emanas calidez, alegría y un sinfín de cosas... Amor mío, ¿hemos hecho de nosotros algo tardío? Aquí tú eres la luz, la felicidad, la paz. En cambio yo soy la oscuridad, el dolor, la ilusión e incluso la decepción... Lamento causarte temor.
Lo pensé mejor y creo que alejarte de mí es la solución. No me pongas peros, porque sabes que lo que más quiero es que seas feliz aunque no estés junto a mí. Lo nuestro quedará como un recuerdo de un amor que no pudo suceder, que se marchitó justo antes de florecer, y que, por nuestro bien, esto fue lo mejor que pude hacer.